Teatro: El camino a la iluminación, de la mano de Ricardo Sica

Teatro: El camino a la iluminación, de la mano de Ricardo Sica

Es, sin lugar a dudas, uno de los mejores iluminadores de Buenos Aires. Su nombre es visto en un gran porcentaje de espectáculos teatrales, tanto en el ámbito independiente, comercial, como en el oficial. Hace más de 30 diseños de luces por año. A iluminado las puestas de directores tales como Claudio Tolcachir, Corina Fiorillo, Ana Alvarado y Ciro Zorzoli, entre otros.

Apasionado de su trabajo “Yo encaro los proyectos muy sentimentalmente. Laburo desde lo que siento, desde las emociones. Anoto y luego intento lograr un entramado de todas las piezas, porque si lo hacés muy desde la técnica, corrés el riesgo de que la luz diga una cosa y el actor cuente otra. Muchas veces me acuesto pensando en la puesta de luces y las sueño. Soy un obsesivo del laburo y me encanta”, dice Sica.

Ricardo Sica, Ph Carola Arbós

Entrevista al iluminador Ricardo Sica

¿CÓMO FUERON TUS INICIOS COMO ILUMINADOR?

Primero, debo decir, que arranqué estudiando actuación. A raíz de eso, me convocaron para asistir una obra y empezamos a ensayar en el Espacio Callejón. Como asistente de dirección, conocí al Jefe técnico de esa sala y pegamos muy buena onda. Hoy es mi hermano por elección, Mariano Dobrysz . En ese momento estaba ‘Máquina Hamlet’ en cartel, yo acomodaba al público e iba al teatro a aprender el oficio de iluminación. Cada vez me fui metiendo más y a los pocos meses, Mariano se tenía que ir de gira y me dejó a cargo de la técnica de la sala. Al año siguiente, armamos una Empresa que era de diseño de luces y fotografía. Al poco tiempo, llegó el caos del 2001, él se fue a vivir a España y yo me quedé como jefe técnico del Callejón, a la vez era mi primer año como diseñador y me llamaron once directores para hacer diseño de luces.

TODO UN ÉXITO

Sí, yo no entendía mucho lo que pasaba. La primera que me llamó fue Ana Alvarado. Al otro año seguían llamándome para diseñar y ahí empecé a tener un conflicto, porque al ser Jefe técnico del Callejón, por los horarios, me costaba mucho estar en los estrenos. Justo llegó Matías Sendón de España y nos asociamos. Nos fue muy bien. Nos íbamos cubriendo y repartiendo el trabajo. Ahí yo pude empezar a trabajar más en el diseño. La unión de la sociedad duró 17 años y no siguió, porque crecimos tanto los dos, que ya no nos podíamos cubrir. Los dos necesitábamos asistentes y poner a trabajar gente. Ahí decidimos cada uno seguir por su lado.

¿ESTUDIASTE EN ALGÚN LADO DISEÑO DE LUCES?

Estudié en el campo y lo estudié mejor que cualquier alumno del IUNA o de la EMAD, porque todos los que dan clases en esos lugares que mencioné, hacían diseño de luces cuando yo era Jefe Técnico en el Callejón. Los vi laburar y aprendí de ellos gratis. Fue una gran enseñanza. Y también tené en cuenta que yo estaba en una sala donde había trece obras semanales, o sea, 13 diseños de luces distintos, de trece profesionales distintos. Es más, por el Callejón pasaron diseñadores que eran muy grosos, que sabían mucho y que no daban clases, como el señor Pastorino o como Marcelo Álvarez.

Ricardo Sica
SE CORRE EL RUMOR DE QUE NO LEES LOS TEXTOS ¿ES VERDAD?

(Risas) Es verdad. No leo teatro, lo detesto, me pierdo, no puedo. Primero que odio leer, yo para leer un libro que me interesa, tardo aproximadamente un año, y no te estoy hablando de un libro de muchas páginas. Me disperso, necesito un silencio absoluto que nunca consigo, me pierdo, vuelvo para atrás. Imaginate eso en teatro donde son 45 personajes, donde tengo que acordarme, qué dijo cada uno, quién era quién, entonces se vuelve una tarea tediosa. Odio también las didascalias cuando dicen ‘casa de verano, entra el sol por la ventana’ esas acotaciones que después el director decide obviar, y no sólo no hay ninguna casa de verano, sino que se le ocurrió poner todo en una estación de tren, a la noche. Yo prefiero ver un ensayo, me doy más idea, me divierte más.

¿POR QUÉ CRÉES QUE UNA GRAN MAYORÍA DE LOS DIRECTORES TEATRALES DE BUENOS AIRES TE ELIGEN?

Eso lo decís vos (risas) Y en todo caso, habría que preguntárselo a los directores. A mí me llaman y yo trabajo. Yo lo que agradezco profundamente es que el director o directora que me llama una vez, generalmente, me vuelve a llamar. Son pocos los directores con los que he trabajado una vez y nada más. Y eso me da la pauta de que lo que yo hago, por lo menos interesa…Yo no sé si vas a escuchar de mí que alguien diga “Uhhh, no sabés lo que es la puesta de luces de este chabón”, pero mucha gente me sigue eligiendo y eso es un honor.

¿PUEDE SER QUE TUS PUESTAS SEAN BRILLANTES, POR QUE ACOMPAÑAN EL RELATO, EN VEZ DE SOBRESALIR POR SÍ MISMAS?

Yo no quiero sobresalir. Para mí el hecho teatral necesita un escenario, una platea, una iluminación, una escenografía, un vestuario, unos actores, una coreografía, una música, una dirección, una producción…necesita un equipo de gente que trabaje para hacer un espectáculo teatral. Es un conjunto de cosas que está al servicio de contar una historia. Concibo la iluminación como un elemento más del engranaje.

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE HACER UNA PUESTA DE LUCES EN EL TEATRO COMERCIAL/OFICIAL Y EN EL INDEPENDIENTE, MÁS ALLÁ DE LAS OBVIAS EN CUANTO AL EQUIPAMIENTO?

En mí caso, no hago diferencia, pero sí puede pasar que en el comercial te exijan cosas que en el Independiente tenés otra libertad, y es que ‘la figura se tiene que ver’, no importa si el clima se pierde, vos tenés que poner todo a full, porque el o la protagonista se tiene que ver…pero por suerte son los menos, casi nunca pasa. Yo ahora trabajé en ‘El vestidor’ con Jorge Marrale y Arturo Puig y se tenían que bancar una penumbra gigante y no hubo problema. Vos hablabas del equipamiento antes, y hoy en día, a veces, en el teatro comercial, tenés menos posibilidades de equipamiento que en el teatro independiente…lentamente el teatro comercial se va convirtiendo en un parri-pollo que tiene cuatro obras en la misma sala, manda la obra principal y vos vas con la tercera y te tenés que acomodar al equipamiento que te quedó y tratar de hacer algo interesante con eso. Igual yo no reniego, es más, trato de aprovecharlo y aprendo a laburar y a ser creativo con poco. Después cuando tenés mucho, laburás mejor aún.

¿DISFRUTÁS MUCHO LAS GIRAS? PORQUE HAS VIAJADO MUCHÍSIMO.

Sí, gracias a Dios, sí. Es algo que yo pedí mucho. Siempre digo que cuando uno desea algo, pero lo desea profundamente, y se enfoca en eso, sale. Yo soy feliz girando. Me encanta, la paso bien. Esta cosa de subirme a un avión, ir a lugares, levantarme a la mañana y tener el desayuno del hotel, conocer lugares. Por ejemplo, conozco Graz, un lugar en Austria, que en mi vida hubiese ido. Y es un lugar alucinante. Estuve en un teatro que estaba adentro de una montaña, con un equipamiento lumínico que nunca voy a manejar acá. Me divierte conocer otras salas, adaptar la puesta de luces. Tener todo eso trabajando, es un placer para mí.

Y ESTO DE VIAJAR POR EL MUNDO Y CONOCER TANTAS SALAS ¿TE REFRESCA UN POCO PARA VOLVER ACÁ Y SEGUIR ENAMORÁNDOTE DE TRABAJAR EN BUENOS AIRES?

No, lo odiás (risas). Girás por el mundo, te encontrás con una tecnología impresionante, con veinticuatro tipos que hacen lo que vos querés, laburando con una capacidad increíble y después llegás acá, tenés 4 horas para la puesta de luces, con 20 faroles, que la mayor parte se queman, o andan mal, o tenés toda una parrilla con Led y tenés que romperte la cabeza para armar un diseño mínimamente digno y prolijo. Te agarra una depresión, que bueno, la terminás sorteando. Con el tiempo, vas entendiendo la dinámica y cada vez te duele menos.

ACÁ ESE ES EL DESAFÍO. SE REQUIERE MUCHO ARTE PARA HACER UN BUEN TRABAJO.

Si, demasiado te diría yo. A veces es excesivo el arte que se requiere (risas) Pero también es divertido. Yo al principio reniego, pero me divierto. Y a veces, terminás viendo un producto y decís “Ay, mirá que bien quedó al final” y eso te da mucha satisfacción.

¿QUÉ TE FALTA HACER?

Me falta hacer un proyecto propio de iluminación. Alguna instalación o espectáculo propio que parta de la luz. Lo tengo en mente. Igual no quiero hablar mucho, porque es spoilear una idea que todavía no está madura. Pero ya lo voy a hacer.

Revista OZ

Carolina Barbosa es colaboradora de Revista OZ. Escritora, directora, actriz y productora. Egresada de la Escuela Nacional de Arte Dramático (actual UNA).

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