Literatura Siglo XXI: Esto es una casa de familia de Daniel Vilano

Literatura Siglo XXI: Esto es una casa de familia de Daniel Vilano

Cuando era pequeño, unos seis años, escuchaba Pink Floyd. Me gustaba oír el helicóptero y ver los dibujos. Durante unas de esas noches en que escuchaba el casete en mi walkman puse pausa, y tapado bajo la sabana comencé a oír unos gemidos; salí de la cama, era un pasillo largo, realmente mis padres cuando construyeron esa casa no se en que pensaban, era muy largo tenía tres rectas con tres codos. Era oscuro y te mataba de miedo. Los gemidos retumbaban por las paredes y cuando me asomé vi la cama de mis padres. La escena para mis seis años fue horrible. Unas piernas y una espalda humana. Eran plantas de pies. Pero era como que el cuerpo de un mounstromujer de pelo largo de espaldas que tenía cuatro plantas de pie, con dos pies para arriba y dos para abajo. Era un mounstruomadre en la cama de mis padres.

De grande entendí que mi madre estaba teniendo sexo con mi padre y se encontraba arriba de él. Fue tan traumático, si traumático así le decía a mamá y papá cuando nos sentamos a almorzar al otro día. Ayer había un mounstroumujer en la cama de ustedes y gemía. Mi mamá me dijo seriamente mirándome a la cara ¨Esta es una casa de familia¨. Y yo vomité todo.

Freud dijo, los restos de lo visto y lo oído. Bueno acá está: Ver y oír, esa cosa hizo que el piso frío de mis pies refractó en un calor y me dio vergüenza; salí caminando hacia el pasillo temeroso, y puse Pink Floyd debajo de las sábanas. Creo que por este motivo hoy tengo una traba interna en la parte de arriba de mi cuarto que sólo alcanzamos mi mujer y yo.

La cuestión es que ese día cuando me recosté en la cama y me puse los auriculares con Pink Floyd, nunca pude saber si era yo o la sábana. Como que me desplomé y tuve la sensación de volverme sábana. El cuerpo desapareció. No escuchaba el latido de mi corazón.  Me puse los auriculares y el sonido envolvía mi mente como si saliera de mi mente, entre la sábana y el cuerpo algo se homogeneizó y creo que me convertí en sábana como si se hubiese cerrado a presión.  Hacia una temperatura espeluznante y todos los olores se duplicaron, la respiración era tan profunda que parecía de un gigante.

Recuerdo que una vez -a mis dieciséis años- tuve la misma sensación cuando me fumé un porro que me sensibilizó hasta sentir los pulmones que se hinchaban y se desinflaban. Esa conexión con el cuerpo, como si estuviese escuchando Brilla tu diamante loco debajo del agua sin respirar.

Pero siempre tuve esa duda, si ese día ante el sentimiento era yo, o me había convertido en un objeto. Esa fusión Daniel sabanacama, como cuando el guasón de Buenos Aires nos boludeó con la sendasubtemotoprecleta o alguna palabra estúpida de esas que usan estos cínicos, genios, de la empresas privadas que hacen negocios con el Estado.

La cosa es que no estaba drogado, ni era niño, y una noche me sucedió algo similar. Me voy dando cuenta que tiene que ver con los sentimientos, es como cuando Freud dice que el obsesivo quiere evitar el deseo, bueno yo quedo en pausa y me transformo. No soy ni Doctor Heckil ni Mr Hyde.  Tampoco soy un insensible, pero no puedo expresar los sentimientos.

La cosa es que estábamos cenando en mi casa y mi compañera, va mi esposa, -nos casamos hace poco- dijo una frase que me tumbó. ¨Esta es una casa de familia¨, me retumbó con eco, del oído hasta el los cachetes del culo y volvió hasta la boca, y vomité. Largué todo el vomito en la mesa. Había comido acelga con huevos fritos. Fue un asco, pero para mí me convertí en vomito. Es como si hubiese desaparecido. Sentí ese olor profundo subiendo por todo mi cuerpo o mi cuerpo se deshizo en vomito.

Cuando era niño soñaba con que todos eran ladrillitos, y hoy vi un juego de mi hijo en donde todo se vuelve ladrillitos, y yo mismo me puedo deshacer como si fuese tan frágil.

Esta es una casa de familia. Y no sé cómo pero el vomito en la mesa era yo.  Se maternalizó todo, se puso ese moustromadre en mi mesa y no queda otra que lanzar.

© Daniel Vilano

 

Daniel Vilano, nació en Lobos 1978. Psicoanalista, escritor. Participó del taller de Rosa Buk, y del taller de novela del profesor Rubén Darío Gasparini. Casado con dos hijos. Autor de la novela Ladrones de agua. Difunde sus escritos en su página.

Daniel Vilano, escritor argentino

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