Opinión: La mitología y las crisis de la vida

Opinión: La mitología y las crisis de la vida

Eugenio Trías supo decir: “En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra”.

¿Tienen algo que ver las crisis que afrontamos durante nuestro ciclo de vida con los dramas tratados en las antiguas mitologías? ¿Es posible que aquellos lejanos relatos sagrados tengan cosas que decirle al hombre de hoy? Este mismo interrogante ya lo había planteado Joyce a lo largo de toda su obra literaria y Borges en su cuento “Los teólogos” expresó que “la historia del mundo debe cumplirse en cada ser humano”.

Podríamos definir a las crisis como un momento decisivo y grave en nuestra existencia que crea un antes y un después, un cambio o período por los que pasa un individuo en una enfermedad (física o psíquica) o a tiempos de desintegración, que conlleva a la posterior etapa del renacimiento. Algo similar planteó Toynbee en el desarrollo filosófico de la historia. Las crisis son algo que rompen con nuestras estructuras de lo cotidiano (catástrofes, un fallecimiento, enfermedad, divorcio, etc.). Hecho que las religiones convocan en los ritos de iniciación traducidos en los distintos sacramentos. Estas ceremonias que se hacen miméticamente equivalen a lo que el individuo realiza durante su vida: cambiar de una condición a otra.

En las estructuras míticas podemos citar a Perséfone y los misterios de Eleusis. Esta debía pasar una metamorfosis durante las diversas estaciones del año para renacer en todo su esplendor. Los ritos de pasaje son símbolos de cambio interior y abren una oportunidad a un nuevo aprendizaje. Joseph Campbell reunió en torno a este tema una exhaustiva documentación con relación a los mitos del viaje del héroe. Plantea que como el héroe de la mitología parte en un viaje en busca de un objeto de gran valor, para regresar de su larga y peligrosa jornada enriquecido.

Joseph Campbell.
Joseph Campbell.

En la mitología griega aparece el motivo de Jasón, cuenta el relato que por una disciplina es enviado a buscar el Vellocino de oro. Construye un navío con Argo y aquí comienza el viaje de los Argonautas. Después de pasar por diversos peligros, como resistir el encanto de las sirenas, se inicia en los misterios de Samotracia, pelea con piratas, sufre tempestades, entre otras cosas y llega a su meta. Ya cerca de Vellocino, el rey Eetes le impone una prueba, que coloque un yugo a dos toros de pezuña de bronce que además despedían fuego. Una vez hecho esto, Jasón debería trabajar un campo y sembrar dientes de dragón, por este motivo emergieron huestes de hombres armados que trataron de darle muerte. Pero superadas las pruebas, el rey Eetes se niega a entregarle el Vellocino, finalmente Jasón lo roba y huye con él.

Las dificultades de la vida, que bien lo ejemplifica el arcano XII del Tarot, el colgado, son similares al viaje de Jasón, llenos de peligros y contratiempos, pero a su regreso obtiene el Vellocino de oro, es decir, un nuevo aprendizaje y reconstruye su vida con los pedazos que le quedan. Esta reconstrucción de sí mismo es similar a los mitos cosmogónicos de creación cuando dicen “en el principio” no había nada y a partir de allí comienza el rearmado, dando lugar a una nueva naturaleza y el viajero es maestro de los dos mundos, del real y del espiritual.

Campbell relaciona en otro momento de su obra, el viaje del héroe con los brotes esquizofrénicos (señala la diferencia entre la esquizofrenia patológica y la esencial, similar al viaje del Chamán), como una jornada interior en la que no hay señales ni caminos y al que acuden los demonios del inconsciente, pero los resultados del regreso suelen enriquecer desde el punto de vista de la experiencia. Como la vivencia de Cristo en la pasión, tortura, muerte y resurrección. Es muy interesante notar que el Doctor Francisco Rubia, neurólogo español, haga la siguiente observación en su libro La conexión divina: “Lo curioso es que estas experiencias (las del viajero a través de la crisis) son muy similares a las descriptas en los textos sagrados de las grandes religiones y en los textos místicos de las civilizaciones antiguas”.

El aprendizaje que nos proporciona una crisis se puede dar en tres niveles: A) a través del sufrimiento, cuando el individuo atraviesa la tormenta; B) a través de los resultados, cuando se logra un aprendizaje sabiendo que todo lo que nos pasa es absolutamente necesario para seguir a una nueva etapa, y C) a través de forjar un propósito para nuestra vida.

Si sabemos leer los mitos quizás descubramos que estos no son tan ajenos a nosotros ni a nuestras circunstancias.

Revista Oz

Sergio Fuster, colaborador de Revista OZ, es Teólogo, filósofo, ensayista y escritor.

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