El dulce encanto de la memoria: Vino

El dulce encanto de la memoria: Vino

 Ya sé, no me digas tenés razón
La vida es una herida absurda
Y es todo, todo tan fugaz
Que es una curda, nada más
Mi confesión

Catulo Castillo

Catulo Castillo (1906 – 1975) cuyo nombre completo era Ovidio Catulo González Castillo fue un conocido poeta y compositor argentino de tangos: Organito de la tardeEl aguaceroTinta roja, Caserón de tejas (vals), María , El último caféLa calesita  etc.

Su padre José González Castillo, de ideología anarquista, pretendió inscribirlo en el Registro Civil como Descanso Dominical González Castillo (¡de la que se salvó!)

Catulo estuvo afiliado al Partido Comunista y luego adhirió a las ideas del peronismo: por ello fue separado de su cargo e incluido en las famosas listas negras de la libertadora como Hugo del Carril, Nelly Omar, Héctor Mauré, etc. 

«Curda» es un vocablo lunfardo de origen gitano que significa borrachera. ​Sus sinónimos son “mamarse”, “agarrarse un peludo”, tranca”,  “esbornia” o “escabiado”. El alcohol aparece seguido en diversos tangos con distintas intenciones, dolor, alegría o confesión. Como dijera Alberto Cortez:

«Sí señor… el vino puede sacar

cosas que el hombre se calla;

que deberían salir

cuando el hombre bebe agua.

Va buscando, pecho adentro,

por los silencios del alma

y les va poniendo voces

y los va haciendo palabras.

El vino producto de la vid se da en zonas mediterráneas, como en Grecia. Allí la mitología encuentra en  Dionisio (uno de los dioses olímpicos), al dios de la fertilidad y el vino. En Roma es Baco. El vino era (y es)  el promotor del jolgorio (fiesta animada y bulliciosa).

En Roma hubo otro Catulo y fue anterior al nuestro (84 aC) nacido en Verona. Verona es el escenario de la comedia de William Shakespeare llamada Los dos hidalgos de Verona, pero sobre todo es el lugar donde acontece la historia de Romeo y Julieta, que hizo famosa universalmente a la ciudad.

La diferencia es que Catulo se muestra más subjetivo que los poetas griegos, no describe los efectos externos del amor, sino los interiores, y desde una perspectiva más personal. Catulo sufrió por Clodia un amor no correspondido (como en el tango).

Los poemas de Catulo han sido muy apreciados por lo profundo de sus sentimientos. La influencia de su obra está presente en grandes autores como Ovidio, Horacio y Virgilio. Tras su redescubrimiento a finales de la Edad Media, Catulo ganó muchos admiradores, ya que su estilo explícito impresionó a grandes literatos.

Un contemporáneo de Catulo fue el poeta Ovidio (significa oveja), romano y autor de Arte de Amar y Metamorfosis, dos hermosas obras en verso. Tenía tanta facilidad para escribir y hablar en verso que  cuentan  que  se esforzaba por escribir en prosa para satisfacer a su padre, sin embargo  las palabras les venían siempre con ritmo y cadencia. Así  inmortalizó esta frase:

¡Perdóname, padre!, puedo jurar / que nunca volveré a versificar.

Jesús, el hijo del Gran Padre, decía: yo soy la vid y vosotros los sarmientos, el que permanece en mi da muchos frutos. Los sarmientos son las ramificaciones de la vid. ¡Qué hermosa metáfora! ¡Qué pena que no la conocieran ni Catulo ni Ovidio que nacieron antes que Jesús la dijera! Pero si la escuchó nuestro Catulo vernáculo, sin embargo su ideología comunista hizo que no se conmoviera; poco sabía del Concilio Vaticano II y de la teología de la liberación que hicieron un acercamiento entre la fe y Marx: finalmente los pobres son los prójimos del evangelio y el sentido final del mensaje cristiano: cosas de la evolución humana y del secularismo sobre la cual no opinamos por que no las entendemos. Apenas distinguimos un Merlot de un Cabernet…

¿Ha visto?

 

 

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Revista OZ

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