El dulce encanto de la memoria: El mate de cada día

El dulce encanto de la memoria: El mate de cada día

El mate provoca exactamente

lo contrario que la televisión:

te hace conversar si estás con alguien

y te hace pensar cuando estás solo.

La yerba no falta nunca en  las casas. Siempre, siempre hay; con inflación, con hambre, con militares, con democracia. Siempre está…por el mate claro…

El mate resulta siempre

Motivo de inspiración

Es el alma del fogón

Y sin hacerse rogar

El mate sabe llegar

Y animar una reunión.

En la Mesopotamia lo toman frío, es el tereré que  está relacionado con los esclavos de los yerbales (y con la alta temperatura). La traducción al español del vocablo de la lengua guaraní tereré es “consumo del té en ronda”.

Margarito Tereré  es un yacaré correntino vestido de gaucho, que toma tereré y lleva una margarita en el sombrero,  hizo las delicias de los niños en los 70 con un programa  diario en televisión durante nueve años,  y en 1978 “Margarito Tereré” tuvo su largometraje. Su autora Zulema Alcayaga es una poetisa, compositora, guionista y dramaturga especialmente orientada al folclore y a los niños. Nacida en La Pampa creó grandes éxitos como Canciones para argentinitos, Frutillitas y los ositos cariñosos.

Hace unos días hablé con ella por teléfono, su voz cálida llena de recuerdos y nostalgia. Muy querida en el ambiente por sus hermosos valores humanos y estupenda obra literaria. Le pregunté por Hernán Figueroa Reyes, por Cosquín, por el querido Hernán Rapela y lentamente me fue contando.

Al escucharla me venía a la cabeza otra grande: María Elena Walsh.

Me contó de su llegada a Buenos Aires, de unas trillizas que tiene de nietas, de sus otros nietos y de quien fuera su gran amor el talentosos Waldo Belloso, un pianista y compositor prolífico, que dirigió la orquesta sinfónica de Córdoba (nada menos) durante seis años y compuso más de 400 canciones  y recibió los premios Estrella de Mar, Argentores 1986, Premio Bamba, El Niño y la Televisión, y la Cruz de Plata Esquiú.

En la década de 1970 el personaje de Margarito Tereré ganó aceptación masiva entre el público infantil, a raíz del lanzamiento de una serie televisiva con gran audiencia.

En 1972, Zulema y su esposo compusieron el «Himno del Festival de Cosquín».​

A partir del fallecimiento de Waldo Belloso en 1985, su hijo Waldo Horacio (médico) continuó la labor de su padre, componiendo y arreglando la música de la pandilla.

En 1990, Margarito y su pandilla tuvieron su última aparición en TV, integrados a «El Show de Carlitos Balá»  en ATC, Canal 7.

En la década de 2000 creó el espectáculo musical Canciones para argentinitos, dedicado a difundir la música folklórica argentina entre los niños, que dio dos discos en 2001 y 2006.

Margarito tuvo varias cantantes anfitrionas: Blanquita Silván, las mellizas Serantes y Jovita Díaz que  hizo su propio camino: integró la delegación chaqueña en el festival cordobés, y conquistó al público al interpretar sobre el escenario Cosechero de algodón y Canción de cuna obrajera, ambas canciones escritas por Landriscina. Tras su presentación, grabó el disco Juventud Folklórica de Cosquín.

Fue la primera anfitriona musical del programa, y también acompañó al querido yacaré correntino en su primera incursión teatral: “Jovita Díaz y las Aventuras de Margarito Tereré”, ​ que se estrenó en el Teatro Odeón en 1976.

Estuvo casada durante 25 años con el famoso conductor de Cosquín, Julio Márbiz. Otro amante del folklore y… del mate.

Si porque hay un momento en que los niños crecen…el día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.

Leo emocionado:

Institúyase el día 30 de noviembre de cada año como Día Nacional del Mate, en conmemoración del nacimiento de Andrés Guacurarí y Artigas, a fin de promover el reconocimiento permanente de nuestras costumbres.

Un homenaje al querido Andresito aquel  indio guaraní que vivió junto a Urquiza los infortunios y desplantes de Buenos Aires. Eso que la historia oficial calla. Nada lo recuerda solo la pasión cultural por el mate. Lo siento como un hecho de justicia.

Me emociona este personaje verdaderamente patriota y el otro, el personaje de hoy, el mate:

El mate estuvo en las buenas

Y estuvo en cien entreveros

Con los rudos montoneros

Supo tratar a la par

Y cansado de rodar

Hizo noche entre reseros.

¿Ha visto?

Revista OZ

Eduardo Agustín Gil es colaborador de Revista OZ, escribe la columna ¨El dulce encanto de la memoria¨. Profesor de Historia, Lic. en Educación de UNSAM, Master en Museología en España, escritor de obras de teatro, cine, cuentos y novelas.

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