Literatura: Oliverio, un poeta que dejó huellas

Literatura: Oliverio, un poeta que dejó huellas

Octavio José Oliverio Girondo poeta de la vanguardia Argentina, más conocido como Oliverio Girondo, nació en Buenos Aires, el 17 de agosto de 1891. Hoy lo recordamos a 53 años de su fallecimiento.

Sus viajes y el contacto con la vanguardia europea

Su familia gozaba de una condición económica elevada, así que desde pequeño Octavio pudo gozar de comodidades y estudiar en colegios prestigiosos, además de realizar varios viajes a Europa que me permitieron estar en contacto con las vanguardias artísticas e intelectuales. Estudió en Inglaterra, parte de sus estudios de secundaria, en el Epson College de Inglaterra y en el Colegio Albert Le Grand en Arcueil de Francia. Concluyó sus estudios en su país natal. Posteriormente, ingresó a la universidad donde estudió Derecho.

Construyó varias relaciones literarias y amistosas con poetas y artistas del continente europeo, que le permitieron conocer de cerca diversos círculos de las nuevas corrientes estéticas, como el surrealismo, se interesó también por el estudio del simbolismo francés. Era un joven muy letrado e ilustrado.

Se aventuró como dramaturgo, estrenando el drama La madrastra (1915), escrito en colaboración con Zapata Quesada. Luego crearon la obra, La comedia de todos los días, que no llegó a estrenarse.

Al año siguiente se graduó de agogado con su tesis Warrants agrícolas. Legislación argentina a su respecto. Juicio crítico sobre los mismos. Realmente Girondo nunca estuvo interesado en esta carrera, lo hizo por cumplirle a sus padres, nunca ejerció el derecho.

Desde 1920 sus viajes fueron más frecuentes, recorrió España, Francia, Italia, el norte de África y Brasil. Sus experiencias en estos lugares fueron plasmadas en su primer poemario, Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, editado en Francia y con ilustraciones del mismo Girondo.

La vanguardia porteña

Sus poemas se caracterizaron por ser irónicos, representaban una exaltación del cosmopolitismo y de la nueva vida urbana, criticando las costumbres. Antes de que Jorge Luis Borges lanzara su obra Fervor de Buenos Aires, Girondo era considero el máximo representante de la vanguardia porteña. Pero evidentemente Borges le quitó dicha posición. Girondo intervino en las revistas Proa (1922) y Martín Fierro (1924 – 1927). Hizo parte del Grupo de Florida integrado por Borges, Evar Méndez, Samuel Glusberg, Jacobo Fijman, Xul Solar, Leopoldo Marechal, Raúl González Tuñón y Macedonio Fernández, el sello de este grupo era su estética elitista y vanguardista.

Oliverio Girondo y NorahLange

Visitó España, donde conoció a Ramón Gómez de la Serna, y con su influencia y ayuda publicó su segundo poemario, Calcomanías (1925). Durante este lapso visitó Chile, Perú, Cuba, México y Estados Unidos y en estos lugares tuvo algunos encuentros en donde representó los grupos vanguardistas. Al año siguiente conoció a Norah Lange con quien contrajo matrimonio luego de casi 15 años de noviazgo. En muchas ocasiones Lange lo acompañó en sus múltiples travesías por el mundo. Estaba tan interesado en sus viajes y todo lo que podía aprender de estos que rechazó una oferta para trabajar en el Consejo de redacción de la revista Sur.

En 1932 publicó Espantapájaros, libro híbrido que contiene un caligrama, prosas poéticas y poemas en verso. En la portada de la primera edición aparece una escultura de papel maché del «espantapájaros académico» hecha por el mismo. Esta obra estuvo en varios lugares de Buenos Aires como una manera de promocionar el libro. La campaña resultó ser un éxito, se vendieron 5000 ejemplares en un mes. Actualmente, la escultura reposa en el Museo de la Ciudad. En 1933, Norah publicó su obra titulada 45 días y 30 marineros.

La vida de esta pareja fue muy tranquila y siempre se demostró el apoyo mutuo. Años después Girondo se dedicó a redactar artículos para La Nación sobre la situación política de Europa y publicó, Interlunio en la editorial Sur. Escribió varios volúmenes sobre el acontecimiento más relevante de la época la Segunda Guerra Mundial, este tuvo el nombre de Nuestra actitud ante el desastre (1940). Después publicó Persuasión de los días, su primer poemario en diez años. En 1946, publicó Campo nuestro, un poema dedicado a la pampa.

A partir de 1950 comenzó a desarrollar su habilidad pictórica pero no con la intención de publicar, se orientó por el arte surrealista. En 1953, publicó su último poemario, En la masmédula, obra que reeditó por varios años y que concluyó en 1963, todo este proceso fue apoyado por Losada.

Un referente para la nueva generación de poetas

Debemos mencionar que para esta época Girondo era un referente de una nueva generación de poetas, como Enrique Molina, Aldo Pellegrini, Olga Orozco, Francisco Madariaga, Mario Trejo o Alberto Vanasco. Lamentablemente, para la década de 60 el poeta tuvo un accidente de tránsito que lo alejó por varios meses del círculo artístico.

Realizó, luego de su recuperación, un registro de voz en donde leyó los veintitrés poemas de En la masmédula, este proyecto fue apoyado por Arturo Cuadrado y Carlos Mazzanti.​

Un año después realizó un último viaje a Europa con Norah en 1965, durante el cual se encontraron con Rafael Alberti y María Teresa León en Roma, al retornar a Buenos Aires, Girondo murió el 24 de enero de 1967, a los setenta y cinco años. Su esposa Norah murió cinco años después. Ambos fueron sepultados en el Cementerio de la Recoleta.

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