Marcel Proust: la búsqueda de un tesoro

Compartir contenido Y de pronto apareció el recuerdo. Aquel sabor era el del pedacito de magdalena que el domingo por la mañana en Combray (…) cuando iba a darle los buenos días en su cuarto, me ofrecía mi tía Léonie, después de haberlo empapado en su infusión de té o de tilo. La vista de…