Opinión: Roma, donde la técnica y la historia se unen

Roma, la última película del guionista y director mexicano Alfonso Cuarón, cuenta la historia de una criada de una familia de clase media durante la década de los setenta. Basada en las propias experiencias y recuerdos de la infancia del director, es una premisa simple, que puede resultar incluso algo conocido y ya visto; sin embargo, la película nos sorprende con un relato íntimo que se siente inmenso, ya que es contado a través de grandes actuaciones, una ambientación ultra realista y un contexto socio político turbulento que realza el drama personal.

familia protagonista de la película Roma

La experiencia que ofrece Roma es difícil de ser puesta en palabras, es una de esas travesías audiovisuales tan personales y únicas que necesitan ser vistas para ser comprendidas del todo, siendo un ejemplo sobre cómo la ejecución artística de la historia es lo que define la calidad general de la obra. 

La película es una maravilla visual compuesta de amplios planos secuencia (tomas sin cortes) en blanco y negro filmados en metraje de 65 mm, no sólo creando planos hermosos de ver, sino que también que cumplen un propósito narrativo, permitiéndonos observar cada detalle de este amplio mundo, mientras los personajes se desarrollan orgánicamente en su ambiente.

Escena de la película Roma

En toda producción el director de fotografía es el responsable de crear cada cuadro, realizando decisiones consientes sobre la iluminación, óptica, encuadre, composición y estética visual general que servirán mejor para plasmar las intenciones del director, siendo considerado su mano derecha. En este caso, Cuarón es su propio director de fotografía, siendo una rara ocasión en la que la Academia nomina a la misma persona en ambas categorías.

El trabajo del equipo de diseño de producción ha sido llevado al extremo con la intención de ser lo más fiel posible a los recuerdos del director. La casa del mismo sigue existiendo actualmente, pero ya nada es como en ese momento, por lo que la producción ha remodelado un viejo edificio para reconstruir el hogar de su infancia. Luego ese espacio fue ocupado por muebles verdaderos de la familia Cuarón, que tuvieron que ser traídos de diferentes partes de México.  El mismo trabajo se le ha dado al resto de las calles del país que cambiaron drásticamente con el tiempo, teniendo que construir cuadras enteras en tamaño real, devolviéndole la vida a cada detalle olvidado.

A su vez la película se destaca en efectos visuales (generalmente asociados a ciencia ficción y fantasía) lo cual ha ayudado a crear la increíble escena del climax (incluso manipulando el cielo) y los increíbles planos secuencia ya mencionados, gracias a la yuxtaposición de múltiples tomas realizadas en distintos momentos. Cada encuadre es complementada con un diseño y mezcla de sonidos impecables, que realzan los sonidos de la cotidianeidad del barrio: los ladridos de los perros a la distancia, el afilador de cuchillos que pasa por la puerta del hogar en un cálido domingo y la música de la radio que se oye a la distancia.

Yalitza Aparicio, actriz revelación nominada al Oscar por su actuación en Roma

Alfonso Cuarón describió Roma como una exploración de la jerarquía social mexicana, así como un íntimo retrato de las mujeres que lo criaron, reconociendo un amor que trasciende el espacio y tiempo. Sin dudas, dicho amor del que habla puede observarse en cada segundo que trascurre en la pantalla, y el mismo ha sido plasmado con el máximo potencial de sus destrezas artísticas. Si bien es excesiva en duración y puede llegar a alienar a ciertas personas por su estructura dramática atípica, Roma es una obra única, habiendo inmortalizado los recuerdos de un gran artista y aconsejaría no ignorar la invitación a ser parte de ellos.

Revista OZ

Lautaro Palacio es colaborador de Revista OZ, Lic. en Psicología, especialista en psicodiagnóstico. Cinéfilo.

(Visited 28 times, 1 visits today)

Deja un comentario