Mundial Rusia 2018: Francia-Croacia definen el domingo el nuevo Campeón del Mundo.

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Cuando faltan los dos últimos de los 64 partidos del Mundial, y a punto de cumplirse un mes de su inicio, ya ha comenzado a saborease ese gusto agridulce a la nostalgia que nos trae el final de los grandes eventos y acontecimientos globales. Muy lejano en el tiempo parece haber quedado aquella breve ceremonia inaugural, y el 5 a 0 de Rusia sobre Arabia Saudita.

Un mes en el que se han sucedido las sorpresas, las decepciones, los amagues, las promesas incumplidas y las consolidadas, las alegrías y tristezas de hinchas y fanáticos. Un mes en el que vimos, asombrados, como Alemania perdía contra Corea del Sur y quedaba así eliminada en la fase de grupos; como Cristiano Ronaldo arrancaba a puro gol para luego quedarse seco de goles; como Argentina pasaba del éxtasis a la agonía para volver al éxtasis y de nuevo a la agonía; como Uruguay vivía un triunfo magnífico y el comienzo de una derrota en la forma de una inoportuna lesión; como España naufragaba en la intrascendencia futbolística; como Croacia transformaba en el equipo más resiliente del Mundial; como Inglaterra exorcizaba viejos demonios; como Bélgica acallaba críticas sobre su temple; como Brasil, y Neymar, volvían a fallar en una instancia definitoria; y como Francia maduraba y se endurecía, sin perder clase, a lo largo del torneo.

Francia pasa a la final del mundial con el único gol del partido, convertido por Umtiti de cabeza

Así es que llegamos a esta final, ciertamente inesperada en la mayoría de las apuestas y pencas mundialistas. Inédita en la historia de los mundiales, dicho sea de paso, aunque bueno es recordar que cualquier final entre estos 4 semifinalistas hubiese sido inédita. Será Francia, campeona del mundo en 1998 y finalista en 2006, frente a Croacia, antigua república yugoslava, independiente desde 1991, y semifinalista –precisamente- en su primera participación en Francia 98’. En aquel entonces, una derrota por 2 a 1, les impidió a los debutantes croatas acceder a la final.

Veinte años después, se repite el encuentro, pero en la máxima instancia: la final.

El martes, en un partido que perfectamente podría haber sido la final, Francia, práctica y utilitaria, pero siempre con un toque de distinción, superó con un nuevo gol de pelota quieta a una combativa Bélgica, que salió a la cancha dispuesta a llevarse puesta a la defensa gala, pero que –bien contenida en ese arranque fulminante- comenzó a perder empuje, pese a que Eden Hazard, una mezcla de delantero punzante y veloz, con Nº 10 capaz de meter la pausa, se encargó solito de seguir complicando a la defensa francesa. El gol de Umtitti (parece que los zagueros galos se turnan para meter los goles) apenas iniciada la segunda mitad, dejó a Francia jugando como más le gusta: manejando tiempo y pelota, y jugando con la creciente desesperación del rival.

Bélgica fue un gran equipo, no pudo con Francia

Seguramente en la planificación de Deschamps (quien capitaneaba a los campeones del 98’) hayan visto muchos videos de la capacidad belga cuando contragolpean, porque prácticamente no les dieron a ocasión a los DeBruyne, Lukaku, Hazard, y demás, de lanzar esas corridas en velocidad y altísima técnica; y sin esos espacios, se estrellaron, una y otra vez, contra el muro francés.

Festejo de los jugadores croatas, tras el gol de Mario Mandzukic

Por el otro lado del fixture, les tocó cruzarse a la rejuvenecida Inglaterra dirigida por Southgate, con un juego más dinámico y vertical que de costumbre; y esta talentosa Croacia, heredera de lo mejor (y lo peor) de la vieja escuela yugoslava de fútbol. A priori se pensaba que el esfuerzo de haber jugado dos alargues y definición de penales seguidas podía pasar factura a los croatas, que además es un equipo más veterano que el inglés. Pareció que podía ser así, cuando Inglaterra se puso en ventaja al promediar el primer tiempo, sin embargo, en el segundo tiempo, el siempre incisivo Perisic se encargó de anotar el empate con una jugada sacada del karate. El partido terminó empatado a 1, y de ahí fue directo al alargue. Desafiando a la lógica, fueron los croatas quienes aparecieron como más descansados, o más que descansados, quienes más claros estaban mentalmente… y fue producto de esa claridad, y de su desenfado y mayor calidad técnica, que vinieron varias jugadas de gol, hasta que, la defensa inglesa se distrajo, y Mandzukic, el 9 trabajador y sacrificado, se movió en forma astuta, y metió el 2 a 1 que terminó sellando el destino de cada bando.

Ingleses derrotados en la semifinal

Así las cosas, el domingo se enfrentará una selección que parece ser más sólida en todas sus líneas –Francia-, contra otra –Croacia- que tiene uno de los mejores conjuntos ofensivos de mitad de cancha hacia adelante.

En caso de ganar Francia, estará obteniendo su segundo campeonato mundial, y alcanzará a la Argentina y Uruguay; mientras que sería el primer mundial de Croacia, y de cualquier selección del Este de Europa.

Así las cosas, los dos partidos finales son:

Sábado: Tercer y Cuarto puesto entre Bélgica-Inglaterra (15:00)

Domingo: Final entre Croacia-Francia (15:00)

Revista OZ

Rodrigo Tisnés es colaborador de Revista OZ, nació en Rocha, Uruguay, escritor, periodista, estudió ciencias políticas, coordina un taller literario en el Centro Cultural Ricardo Rojas, de la UBA.

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