Misterios: Las Hadas de Cottingley

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Elsie Wright y Frances Griffith eran dos jóvenes (Elsie de 16 años y Frances de 10) primas que vivían en Cottingley, Inglaterra, y que durante su niñez (según la afirmación de ambas) y hasta el día de su muerte, habían estado en contacto con las hadas.

Fue en el mes de julio de 1917 cuando Elsie, con la cámara de su padre (Butcher Midg No. 1 Magazine Type Falling Plate ¼) tomó algunas fotos en el Arroyo Cottingley.

Estas fotos fueron reveladas por su padre y mostraban tanto a ella como a su hermana rodeadas figuras feéricas, gráciles, haladas, místicas.  Su madre creyó en la autenticidad de las fotos, a diferencia de su padre quien buscó por todos lados objetos con los que hayan podido trucarlas.

En 1918, Frances escribió una carta y una fotografía a su amiga en Sudáfrica. En el reverso de la fotografía decía  lo siguiente:

 “Es curioso que nunca las vi en África. Debe hacer demasiado calor allí para ellas.” Y es que según las declaraciones de las primas de Cottingley, era normal para ellas ver hadas, no les parecía extraño. Y aseguran que también era normal para mucha gente del pueblo. Muchos creían en ella. Al día de hoy, en varios lugares de Europa se sigue creyendo en los seres feéricos.

Arthur Conan Doyle se interesa en las fotografías

Arthur Griffith no creyó que las fotos fueran autenticas y decidió revisar la habitación de su hija en busca de pruebas que confirmen la manipulación de las mismas. Pero no tuvo éxito. Tiempo después, Polly, su esposa, comentó y mostro las fotos al dirigente de la Sociedad Teosofica de Bradford, Gardner. Quién a su vez, interesado en las fotografías las envió con un experto que no encontró rastro de manipulación.

Y la historia comienza a tomar fama cuando Sir Arthur Conan Doyle, el brillante escritor de Sherlock Holmes, se interesa por ellas. Doyle y Gardner llevaron las fotos a Kodak, donde expertos aseguraron que no había manipulación en las fotos, pero sin embargo no esto no era prueba suficiente para confirmar que las fotografías eran sobre hadas reales.

En 1920, Gardner visitó a la familia Griffith, y le pidió a las niñas que tomaran nuevas fotografías. Ellas aceptaron, diciendo que el clima lluvioso no favorecía la aparición de los seres feéricos. Sin embargo Gardner encontró dos fotografías de hadas al revelarlas.

Y siguió visitando la estancia de los Griggith. En 1921 ya habían tomado popularidad y habían aparecido en diferentes medios nacionales. Y fue en este año también cuando apareció la quinta y última fotografía sobre un hada.

Arthur Griffith seguía sin creer en la veracidad de la historia, Polly apoyaba a su hija; Gardner estaba eufórico, viajando desde Londres con cámaras de última generación y Sir Arthur Conan Doyle confiaba en las fotografías, en el milagro de las hadas, y pensaba que este descubrimiento llevaría a la humanidad por caminos más profundos.

Olvido de las fotografías y desenlace

En Agosto de 1921, llevaron a Hodson, un clarividente, a conocer el lugar y contactar con las hadas. Tanto Elsie, como Hodson, dijeron haber visto un hada.

Pero las niñas se hartaron de tantas investigaciones y de tanta gente interesada. Más tarde Elsie dijo que sólo le había seguido la corriente a Hodson a la hora de decir que habían visto un hada. Y a pesar de que no se sabía la verdad, con el pasar de los años, se olvidó el asunto de las fotografías.

Fue recién en 1971 se logró hacer una entrevista con Elsie y en 1976 con Frances. Ambas dejaron ambigüedad en sus respuestas. Elsie esquivó el tema sobre la veracidad de las fotografías, pero confeso que nunca había hablado por respeto a Gardner, y aseveró que su padre no tenía nada que ver con las mismas. Frances por su parte dio a entender que había algo real en ellas.

En 1981 en otra entrevista confesaron que las fotografías eran falsas, que habían sido realizadas con cartón y alfileres. Que no querían avergonzar a Conan Doyle y que por esta razón siguieron defendiendo las fotografías. Sin embargo Frances aseguró que la quinta fotografía era real hasta el día de su muerte. Así como también aseguró haber visto hadas en el jardín de niña.

Revista OZ

Maximiliano Ezequiel Petazzi es colaborador de Revista OZ, estudiante de comunicación social y letras en la UNLZ, escritor de fantasía y ficción.

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