La felicidad tiene nombre: Bon Jovi

Todos tuvimos alguna vez fanatismo por un artista. Desde los 11 años escucho Bon Jovi. Imagínense que tengo todos los discos, y que hace 20 años atrás, ponía cada mañana al despertar la canción ¨You give love a bad name¨ al máximo de volumen en mi equipo de música; era mi manera de decir ¨buen día¨.

La música comunica, sana, libera. Con la música como con cada actividad de la vida soy apasionada, Bon Jovi es una de mis pasiones. Les dejo mi huella emocional sobre el show.

TOUR THE HOUSE IS NOT FOR SALE: CRÓNICA DE UN SHOW INOLVIDABLE

La noche del 16 de septiembre es una de esas noches de liberación, y como soy soñadora no voy a dejar de decir que es también la noche de un sueño cumplido. Llegué al campo del estadio de Velez con una fan que lo sigue desde siempre y me cuenta que estuvo en la tribuna de Ritmo de la Noche en 1993. Los años pasaron, ella volvió a verlo cada vez que pudo, yo hoy es la primera vez.

¨The house is not for sale¨ da nombre al último álbum de la banda, Bon Jovi eligió la canción para arrancar el show en Argentina, con cerca de 50 mil almas presentes, que vibramos, cantamos, y saltamos con sus canciones de toda época. Como ¨Raise your hands¨, perteneciente al disco Slippery when wet (1986), con la que hizo agitar el estadio moviendo las manos. Seguida por ¨Knockuot¨ canción de su último disco.

Jon nos saluda: “Buenas noches, Buenos Aires. Ha pasado mucho tiempo, así que no voy a hablar demasiado”, y así saludando como lo hacía yo cada mañana al despertar, nos hace delirar con “You give love a bad name” un himno de la banda perteneciente al disco Slippery When Wet, seguida por “Born to be my baby del disco New Nersey (1988). ¿Qué decir?, imposible transmitir lo que el cuerpo y el alma sintieron en ese instante. Gritos eufóricos cantando entre alocados saltos de gloria. La canción con la que decía ¨buen día¨, en mi lenguaje adolescente, ahora en un gran huracán de éxtasis colectivo.

Sonaron a continuación “Lost Highway” (2007), “We weren’t born to follow”, de The Circle (2009), Jon nos hizo despertar nuevamente con “I’ll sleep when I’m dead”, del disco Keep the faith (1992), el estadio de Velez latía al ritmo de las palmas.

by David Bergman
El túnel del tiempo: 1982-2017

De repente, escuchar el teclado de David haciendo sonar ¨Runaway¨ fue cósmico, dejarse llevar por el primer hit escrito por Jon en el año 1982, (casualmente año en que yo nací), es entrar en un estado difícil de describir, cantando hasta las lágrimas de felicidad.

Luego del alegato de resistencia “We don’t run”, del cd Burnig bridges (2015) tuvo un respiro el baterista Tico Torres, ya que sonó una versión acústica de “Someday I’ll be saturday night”. Nos dejó con ganas de la versión rockera, pero fue el clima creado para darle lugar a la balada “Bed of roses”, Keep the faith (1992) que toco mi corazón una vez más.

Tremenda sacudida emocional cuándo salió de la balada y nos llevó bien arriba con “It’s my life” del disco Crush (2000). Siento que el pasado suena con cada acorde, la mente tiene pasadizos en los que transcurrimos del hoy al ayer, ¨es mi vida, es ahora o nunca porque no voy a vivir para siempre¨, me reafirmo en el estribillo. Luego de saltar en el campo colmado. Miro la noche estrellada, y guardo ese instante por siempre.

Tras “Who says you can’t go home” del albúm Have a nice day (2005), llegó “God bless this mess“, una nueva canción.

“¿Hay algún cowboy por acá?”, se preguntó Jon antes de tomar la guitarra negra para “Wanted dead or alive” otra gran canción del emblemático disco Slippery When Wet (1986), que sonó impecable.  

Llegó “Lay your hands on me”, New Yersey (1988), ahí Jon recorrió el escenario de punta a punta por primera vez, disfrutando de la calidez del público argentino, saludándonos y cosechando alaridos. La alegría continuó con “Have a nice day”, y “Captain Crash & the Beauty Queen from Mars” de Crush (2000).

Antes de la primera despedida sonó “Bad Medicine” otro clásico. Jon bajó del escenario acercándose al público, no tuve la suerte de estar justo en esa pasarela que divide al campo preferencial en dos… Despedida.

Tras unos minutos con el escenario a oscuras y el público gritando, regresaron para hacernos vibrar. Imponentes, místicos, geniales: “In these arms”, “I’ll be there for you” y “Livin’ on a prayer” conmovieron perfectamente mi ser, hasta el llanto de alegría. Y el cierre definitivo llegó con “These days” y “Keep the Faith”, dos luminosas canciones que son imposibles de olvidar, al igual que este show. La felicidad tiene nombre: Bon Jovi. 

by David Bergman


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