El dulce encanto de la memoria: ¡Síganme los buenos¡

¡Síganme los buenos¡ ¿Se acuerda de aquel personaje vestido de rojo que pretendía torpemente ser un superhéroe y que nos ganaba el corazón? A ese le siguió el Chavo. Su autor era Roberto Gómez Bolaños, pero le decían Chespirito. ¡Pocos recuerdan el porqué de ese sobrenombre! Dicen que un reconocido director le puso ese apodo a Gómez Bolaños por la facilidad para contar historias y lo comparó con Shakespeare pero dada su pequeña estatura le terminó diciendo Shakespearito lo que finalmente fue chespirito.

Junto a él ente otros, Don Ramón Valdez que pagaba los líos del chavo. Don Ramón fue un reconocido actor con más de 50 películas algunas junto a Pedro Infante famoso cantante y actor. Don Ramón tenía sería dificultades para pagar la renta. Para nosotros era algo así como un atorrante pues no se le conocía trabajo regular alguno. Ese término se usa en nuestro país en Uruguay y Paraguay. Es un americanismo, que significa vago, holgazán desvergonzado. ¿De donde proviene este particular nombre de atorrante? Una de las hipótesis sostiene que hacia 1860 se realizaron obras de entubamiento en Buenos Aires. Los vagabundos solían dormir adentro de esos grandes tubos y en ellos podía leerse el nombre de la empresa contratista que decía A. Torrent. De atorrante provienen las palabras rante y rantifuso. Con poco afecto al trabajo y que tiene un aspecto descuidado y sucio, respectivamente.

¡Muchas de las palabras que usamos tienen un origen que desconocemos! Pongamos por ejemplo la palabra chimichurri. Los estudiosos sostienen que en las mesas de las estancias solía haber muchos ingleses que al comer la carne decían: ¡ Give me the curry!,(dame el curry) y los nativos sencillos y con desconocimientos de esa lengua incorporaron como chimichurri.

Hablando de palabras raras les traigo oclocracia. ¿Saben lo que quiere decir? Para Aristóteles era una de las deformaciones de la democracia. Es la tiranía de las mayorías incultas y el uso de su fuerza. Sucede cuando la plebe se hace dueña de las decisiones públicas y el gobierno prefiere ser funcional para mantenerse en el poder. De plebe viene plebiscito, cuando se lo consulta.

 En nuestras tierras el paisano dice, ¡al que le quepa el poncho que se lo ponga!

¿Seguimos haciendo memoria?

Revista OZ

Eduardo Agustín Gil es colaborador de Revista OZ, escribe la columna ¨El dulce encanto de la memoria¨. Profesor de Historia, Lic. en Educación de UNSAM, Master en Museología en España, escritor de obras de teatro, cine, cuentos y novelas.

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