Crítica de la película de Pino Solanas, ¨Viaje a los pueblos fumigados¨

Me resulta imposible disociar la reciente proyección del nuevo documental del director, y actual Senador de la Nación, Fernando “Pino” Solanas, del “verdurazo” llevado adelante unos días atrás por la Unión de Trabajadores de la Tierra en la Plaza del Congreso, porque ambas problemáticas: el uso extensivo de pesticidas en la producción industrial de alimentos, y las dificultades de acceso a la tierra por parte de los pequeños productores, son dos caras de una misma realidad.

La película es política en el mejor sentido de la palabra. No en cuanto a una pertenencia político-partidaria; sino que es política porque descubre, denuncia, una realidad incómoda, molesta, y que trasciende los gobiernos de turno, ya que hace décadas está instalada: la del modelo de producción de alimentos, vegetales y verduras en este caso, de carácter industrial, intensivo, que busca venderse bajo la etiqueta de “orgánica”, cuando en realidad está sumamente extendido en los mismos el uso de agrotóxicos y pesticidas.

Lo es, también, porque toma partido,  o al menos elige hacer un recorte de la realidad presentando solo unas voces, dejando de lado, por ejemplo, lo que podría decir un vocero de Monsanto o Cargill, o cualquier multinacional del rubro.

Pero lejos de resultar una decisión arbitraria, es perfectamente lógica y comprensible. Como el propio Solanas explicó en la conferencia de prensa posterior, eligió mostrar lo que no se suele ver ni difundir masivamente, y darles voz (e imagen) a quienes usualmente no la tienen, ya sea porque su discurso es subversivo. No en el sentido de violencia, sino de buscar subvertir los discursos hegemónicos que quienes vivimos en la ciudad hemos naturalizado.

El documental tiene su punto de partida en una visita que hace a Salta, a una comunidad wichi, para denunciar el problema de los desmontes de monte y bosques nativos para destinar a tierras “productivas” y la expoliación sufrida por dicha comunidad. Ahí se dispara el problema de la fumigación, y comienza un recorrido que llevará al director a recorrer, cámara en mano, gran parte de la Pampa argentina, entrevistando y presentando el testimonio de diversos pequeños productores, mini-fundistas, académicos comprometidos, maestras de escuelas rurales, y jornaleros, entre muchos otros.

A medida que se van sucediendo los testimonios y las pruebas en contra del modelo hegemónico, se va generando una sorda indignación en quien está de este lado de la pantalla. Mezclado con algo de sorpresa, y tal vez miedo por la calidad de los alimentos que traemos a la mesa y sus efectos en la salud.

Dentro de este panorama, que parecería tan desalentador, la película tiene breves momentos de humor (es todo un descubrimiento el productor santafesino de duraznos) y de ternura. En todo caso, es una película que hace pensar. Y que tiene la virtud de no dejar a nadie indiferente.

Además, abre un espacio a la esperanza de que las cosas se pueden hacer de otra manera. No dice que sea fácil, ya que frente a los recursos disponibles por el complejo agro-industrial, estos parecen esfuerzos de hormigas. Pero sobre el final, la película muestra casos de productores que se han asociado para realizar otro tipo de producción, de tipo familiar y comunitaria, más basada en la calidad que en la cantidad, capaz de producir alimentos más sanos, sabrosos y nutritivos. También muestra el ejemplo de la localidad de Malvinas Argentinas, donde la movilización social logró evitar la instalación de la que hubiese sido la mayor fábrica de Monsanto.

Y queda claro que controlar la calidad de las verduras que nos llegan en el destino (en el Mercado Central) no tiene ningún sentido, porque los controles siempre son lentos y llegan tarde. Lo necesario es hacer un control en origen, como plantea un entrevistado.

La película forma parte de una saga de documentales que Solanas ha venido presentando desde el año 2004, cuando se estrenó “Memoria del saqueo”, y que integran también “La dignidad de los nadies”, “Argentina latente”, “La próxima estación” y la díada de “Tierra sublevada” (oro impuro y oro negro)

¨Viaje a los pueblos fumigados¨ se estrenará el próximo 3 de mayo en el cine Gaumont, la única sala comercial que se ha animado a proyectarla, y además de que se nota la mano hábil del artesano en un tema que se trata en profundidad, sin caer nunca en la pesadez ni en el slogan facilón, la película viene de ser muy bien recibida en el Festival de Cine de Berlín.

Datos Técnicos :

Año: 2018 
Duración: 97 MINUTOS
Formato: COLOR, DIGITAL

Protagonistas:

Caciques Basualdo, Don Juan, Jorge Rulli, Adolfo Boy, Pedro Peretti, Eduardo Accatoli, Ana Riveiro, Marcela Márquez, Silvana Buján, César Lerena, Martha, Pelloni, José Arévalo, Estela Lemes, Ana Zabaloy, Damián Marino, Medardo Ávila, Vázquez, Corina Barbosa, Dina Barrionuevo, María Godoy, Damián Verzeñassi, Gastón Mazzalay, Hernán Fares Taie, Silvina Garrammone, Diego Fontenla, Daniel y Hugo Cavalli, Enrico Cresta, Remo e Irmina Vénica, Víctor Santillán, Gloria Dosso, Emilio Spataro, Javier Estévez, María Acosta, Sofía Gatica, Graciela Lucas, León Rulli, Esteban González Zugasti.

Revista OZ

Rodrigo Tisnés es colaborador de Revista OZ, nació en Rocha, Uruguay, escritor, periodista, estudió ciencias políticas, coordina un taller literario en el Centro Cultural Ricardo Rojas, de la UBA.

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