Playstation poemario de Cristina Peri Rossi

La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi vive en Barcelona desde hace varios años, nos entrega parte de sí en Playstation, su poemario.

Es la primera mujer en ganar el premio de la Fundación Loewe de España uno de los galardones más importantes de ese país, que ha sido entregado anteriormente a escritores como Juan Luis Panero, Jaime Siles, Luis García Montero y Carlos Marzal, entre otros.

El libro ganador se titula “Play Station” y fue publicado por la editorial Visor.

En esta obra, la prestigiosa autora nos habla con intimidad, nos acerca a su vida, nos hace cómplices de sus andanzas, de su humor contagioso. Por momentos es crítica, atrevida siempre. Leer el poemario de Peri Rossi es placentero, nos entretiene, nos transmite sus estados y a la vez demanda que seamos cómplices del juego donde a veces soñamos sus sueños, creemos su fidelidad, vemos su voracidad por  la tecnología, imaginamos los amores a distancias, y la vida de una poeta. Ella nos comparte su mundo y nos eleva, se eleva.

TRES POESÍAS DEL LIBRO:

 

HOMO LUDENS (JOHAN HUIZINGA)

A mi editora también le gusta mucho jugar
-una partida semanal de póquer
con su ex psicoanalista su ex marido
un poeta local que organiza eventos
culturales y otra escritora que la admira-

¿Por qué no vienes? –me invita
No me gusta jugar contra personas –le respondo
Además cualquiera de ellos me ganaría
es gente con poder
–imagínense el poder de un psicoanalista
o de un organizador de eventos culturales¬–

quizás sólo le podría ganar a la escritora que la admira

pero no, porque es simbiótica
se consustancia con ella

además, yo no juego contra personas:

la agresividad de uno contra todos

me agota

Yo sólo juego con las maquinas –le digo a mi editora
Contra ellas, querrás decir –me corrige

No, juego con –respondo,
me acompañan

 

jugamos juntas

La máquina querrá ganarte –dice, terca
Es un programa –respondo
No hay la menor agresividad personal
Me lo haría a mí o a cualquier otra.

Te pierdes una oportunidad –dice mi editora

Es la primera vez que pierdo
una oportunidad de perder
pienso.

EPITAFIOS

Un editor me pide
que escriba gratis mi epitafio
Prepara un libro con epitafios
de varios autores vivos

-qué idea más macabra
debe de habérsela copiado
a un editor anglosajón-

Seguramente el editor no sabe
que hace veinte días
me atropelló un auto
y estoy postrada
la pierna derecha en alto

 

una fractura
un hematoma interno
una quemadura de tercer grado

(el auto no me hubiera dado tiempo
a escribir mi epitafio)

Rechazo la idea

pero al cabo de un tiempo me hace gracia

así que le envío un email
con mi epitafio
“Si no pedí que me trajeran
¿por qué me echan?”

PARA QUÉ SIRVE LA LECTURA

Me llaman de una editorial
y me piden que escriba
cinco folios sobre la necesidad de la lectura

No pagan muy bien
¿quién podría pagar bien por un tema así?
pero de todos modos
necesito el dinero

así que enciendo el ordenador y me pongo a pensar.
sobre la necesidad de la lectura
pero no se me ocurre nada

es algo que seguramente sabía cuando era joven
y leía sin parar
leía en la Biblioteca Nacional

 

y en las bibliotecas públicas

leía en las cafeterías
y en la consulta del dentista

leía en el autobús y en el metro

siempre andaba mirando libros

y me pasaba las tardes en las librerías de usados
hasta quedarme sin un duro en el bolsillo

tenía que volver a pie a casa

por haberme comprado un Saroyan o una Virginia Woolf

Entonces los libros parecían la cosa más importante de la vida

fundamental

y no tenía zapatos nuevos
pero no me faltaba un Faulkner o un Onetti
una Katherine Mansfield o una Juana de Ibarbourou

ahora la gente joven está en las discotecas
no en las bibliotecas

yo me hice una buena colección de libros
ocupaban toda la casa

 

había libros en todas partes
menos en el retrete

que es el lugar donde están los libros
de la gente que no lee

a veces tenía que seguirle durante mucho tiempo
las huellas a un libro que había salido en México
o en París

una larga pesquisa hasta conseguirlo

No todos valían la pena
es verdad
pero pocas veces me equivoqué
tuve mis Pavese mis Salinger mis Sartre mis Heidegger
mis Saroyan mis Michaux mis Camus mis Baudelaire
mis Neruda mis Vallejo mis Huidobro
para no hablar de los Cortázar o de los Borges
siempre andaba con papelitos en los bolsillos
con los libros que quería leer y no encontraba
por allí andaban los Pedro Salinas y los Ambrose Bierce
la infame turba de Dante

pero ahora no sabía decir para qué maldita cosa
servía haber leído todo eso

 

más que para saber que la vida es triste

cosa que hubiera podido saber sin necesidad de leerlos

Cuando habían pasado cinco horas yo todavía no había escrito
una sola línea
así que me puse a escribir este poema
Llamé a los de la editorial
y les dije creo que para lo único que sirve
la lectura
es para escribir poemas

no puedo decirles más que eso

entonces me dijeron que un poema no servía,
que necesitaban otra cosa.

 

(Playstation, Editorial Visor,2009)

 

 

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