Teatro: Susana Torres Molina, una mujer sinónimo de vanguardia

Precursora en todas sus facetas, afloró como actriz en aquélla época increíble que fueron los ’60 en nuestro país. Se movía entre el Di Tella, el Bar Moderno y el Hotel Melancólico, entre otros. El camino la llevó a surgir como una de las dramaturgas referentes de Argentina y el exilio en Madrid la vio nacer como cineasta, con el multipremiado cortometraje de su autoría ‘Lina y Tina’ e incursionó en el mundo de los cuentos eróticos con ‘Dueña y señora’ libro editado en 1982, para la colección La sonrisa vertical. Luego, en su retorno al país, se abocó a la dirección de sus propias obras y tuvo a cargo la dirección artística de dos teatros emblemáticos independientes. “Me gusta ir por caminos no trillados o poco explorados. Durante 15 años di talleres de investigación creativa, que se basa en desarrollar el potencial creativo que todo el mundo tiene tapado o no. Cuando empezás a generar a producir, hay un cambio enorme en tu vida, tomás las riendas, te da mucha sensación de libertad. El cambio es casi celular te diría yo”, dice Torres Molina.

Susana Torres Molina
Susana Torres Molina

Entrevista a Susana Torres Molina

¿CÓMO FUERON TUS INICIOS EN LA ESCRITURA?

Desde muy niña te diría que empecé a escribir. Era muy lectora y ¿viste que una cosa va muy relacionada con la otra? Lees mucho y de pronto necesitás ponerte a escribir. Es raro que un lector ávido no escriba o que un escritor no lea. Ya en la primaria, mis composiciones eran elegidas para los días patrios. Y en inglés también, yo iba a un colegio bilingüe y en un momento gané un concurso de literatura en inglés. O sea, que siempre escribí.

Y EN EL TEATRO, ¿CÓMO INCURSIONASTE?

En 1967, me ocurre una cosa muy importante,  estár en el momento indicado y en el lugar correcto. Bueno, una amiga pintora me llevó a ver un espectáculo en el Di tella. ‘Libertad y otras intoxicaciones’ escrito y dirigido por Mario Trejo, basado en técnicas del Living Theatre (donde los que actuaban no eran actores profesionales, sino que eran escultores, pianistas, bailarines, obreros de una fábrica) Quedé muy impactada y después de la función nos fuimos a una reunión en una casa y estaba el director. De pronto Trejo comenta que necesitaba reemplazar a una persona que se iba y nos pregunta a nosotras si nos interesaría hacer una prueba. Ahí mismo, nos hace leer un texto y me dice “Vos”. A la semana siguiente estaba trabajando en el Di Tella.

YA TENÍAS EXPERIENCIA COMO ACTRIZ, PERO IGUAL ESTUDIASTE TEATRO ¿NO?

Sí, con Beatriz Mátar, cuando ella comenzaba cómo docente. Ella era muy estimulante y se daba cuenta de lo que necesitaba cada uno. Recalcaba los pequeños progresos que hacía el alumno, personalmente, me ayudó mucho y se lo agradezco. Lo que más valoro de Beatriz (que después lo llevé a cabo en mi propia práctica) fue la sensibilidad y la inteligencia, en el sentido de darse cuenta cuáles cosas positivas tenía cada uno y potenciarlas.

¿PODEMOS DECIR QUE FUE UNA GRAN MAESTRA PARA VOS?

Sin duda. Estuve 4 años estudiando con ella. Había un gran intercambio entre nosotras. Ella quería dirigir, no lo había hecho hasta este momento, y me eligió como protagonista de ‘El baño de los pájaros’. Al año siguiente yo termino de escribir ‘Extraño juguete’ (1977), sabiendo que Tato Pavlovsky iba a ser el personaje masculino y Flora Steimberg y Beatriz Mátar hacen los personajes femeninos. Se cierra el círculo. Yo escribo mi primera obra y la protagoniza quien fue mi maestra.

¿POR QUÉ CREÉS QUE ‘EXTRAÑO JUGUETE’ SE SIGUE HACIENDO HOY EN DÍA?

Porque es un juego teatral muy intenso y los tres actores se lucen muchísimo. Hay otros textos posteriores míos donde exploré distintas formas de escritura y sé que es muy raro que alguien me los pida para hacer, porque no son de fácil acceso.

Obra de teatro
Obra Un domingo en familia
¿ES EL CASO DE ‘UN DOMINGO EN FAMILIA’, QUÉ ESTÁ ACTUALMENTE EN CARTEL EN EL TEATRO CERVANTES?

Tal cual. Ese es un texto de mucha investigación de una etapa de nuestra historia reciente y escrito de una manera coral, no tiene diálogos ni situaciones, las voces se entrecruzan. Yo me lo imaginaba con mucho ritmo, con percusión y, afortunadamente, coincidimos muchísimo con Juan Pablo Gómez, el director, que con su esxcelente y arriesgado trabajo potenció el texto. Pero no era un material fácil para nadie, y además tenías que ponerte muy a tono con todo lo que se estaba diciendo, porque en breves textos, hay todo un universo creado desde la interpelación,  las contradicciones, los antagonismos, desde un caleidoscopio de miradas, donde no tiene que predominar ninguna demasiado para que se pueda tener un panorama muy abierto, complejo, singular y heterodoxo de todo lo que estaba pasando en ese momento de la Argentina.

ES MARAVILLOSO COMO LA OBRA INVITA AL ESPECTADOR A INTERPELARSE SOBRE UNA ÉPOCA TAN SUSCEPTIBLE COMO LO FUE LA ÚLTIMA DICTADURA MILITAR ¿CÓMO TRABAJÁS ESO?

Es la tercer obra que escribo con una temática relacionada a los ’70. Hasta hace unos años, no se podía pensar, ni opinar mucho, porque estaba muy marcada la dicotomía entre la juventud maravillosa y la dictadura siniestra. Y después, con los años que van pasando, una se permite trabajar más en la complejidad, en la ambigüedad y en los grises. Siempre trato de explorar zonas que no están muy visibilizadas, mi obra anterior, ‘La fundación’, hablaba de un movimiento nacional cristiano que eran los encargados de distribuir los hijos apropiados de las secuestradas y asesinadas en la clandestinidad.

¿CÓMO HACÉS PARA PONERTE EN LA PIEL DE ESOS PERSONAJES Y ESCRIBIR ALGO TAN VERDADERO?

Hago lo que decía Tato (Pavlovsky), que era que uno puede condenar éticamente, pero que igual tiene que tratar de comprender las afecciones, para poder escribir sobre ellos, para que ese personaje tenga carnadura, sino hacés un juicio de valor y lo transformás en un estereotipo. Todo ese proceso a mí me sale muy naturalmente. Trato de complejizar, mostrar facetas en tensión, contradictorias.

¿Y LLEGÁS A COMPRENDER COMO ALGUIEN PUEDE SACARLES HUMANIDAD A LAS PERSONAS PARA DESLIGARSE DE LA CULPA?

Para mí es muy interesante meterme en esas cabezas y entender por qué hicieron lo que hicieron. Por ejemplo, lo que me interesaba del movimiento nacional cristiano, era como algo que aparentemente está implicado en ama a tu prójimo como a ti mismo y la caridad y la compasión, de pronto, están tan convencidos de que están haciendo un bien al arrancar esos hijos de esa madre y ese padre, que los asocian casi al demonio y trasplantarlos a una familia ajena, sólo por el hecho de ser cristiana. Cuando yo no entiendo algo, me pongo a escribir, para comprenderlo. Y algo de lo oscuro que puede llegar a tener la existencia, lo entiendo.

TAMBIÉN INCURSIONASTE EN LOS ESPECTÁCULOS MUSICALES ¿VERDAD?

Así es. En los 80, después de las Malvinas, hubo un reflote musical de los cantantes nacionales que llenaban teatros. Empecé con ‘Soles’ con Marilina Ross en el Odeón, yo hacía la dirección general. Por primera vez acá, se arma un espectáculo con una cantante en dónde hay guión, los músicos están vestidos de cierta manera. Fue impresionante. Después que vieron eso, me empezaron a llamar de varios lados. Le hice la puesta a Lerner en el Alvear, a Sergio Denis en el Astros, a Julia Zenko en el Opera, a María Marta Serra lima y Manzanero en el Opera. Lo último que hice fue Los Nocheros y Luciano Pereyra, ambos en el Gran Rex.

¿CÓMO TE ENCUENTRA LA ACTUALIDAD?

Estoy escribiendo poesía, mi texto ‘Un domingo en familia’ está actualmente en cartel en el Teatro Cervantes, apelando a una temática dura, difícil, así que muy agradecida con el director del teatro, Alejandro Tantanián. Estoy en Argentores, en el consejo de teatro. También con un grupo creamos la Colectiva de Autoras, siguiendo un poco el modelo del Colectivo de Actrices argentinas. Creo que en este momento la revolución puntual, palpable, es sin duda la de las mujeres. Y además tengo un familión, y trato de compartir con  ellos y con cada uno todo lo que puedo. También me he vuelto muy amiguera con los años, así que le doy mucho espacio a eso también.

DÍAS: de jueves a domingos

HORARIO: 21hs.

LUGAR: Teatro Nacional Cervantes

 

FICHA TÉCNICA-ARTISTICA

Dramaturgia: Susana Torres Molina

Actúan: Anabella Bacigalupo, Lautaro Delgado Tymruk, Juan De Rosa, José Mehrez

Música en escena: Guillermina Etkin

Producción: Lucero Margulis

Asistencia de dirección: Esteban De Sandi

Música: Guillermina Etkin

Iluminación: Patricio Tejedor

Escenografía: Paola Delgado

Vestuario: Roberta Pesci

Dirección: Juan Pablo Gómez

Revista OZ

Carolina Barbosa es colaboradora de Revista OZ. Escritora, directora, actriz y productora. Egresada de la Escuela Nacional de Arte Dramático (actual UNA).

 

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