Teatro: Mauricio Kartun, el oficio de sembrar

Mauricio Kartun abre las puertas de su universo de par en par y nos invita a adentrarnos en él con una generosidad reconfortante, propia de un maestro que entendió que el saber que uno comparte, se multiplica.

Entrevistarlo es una tarea simple, más que tarea, es un placer. Docente, dramaturgo y director. Mauricio es un artista con todas las letras y está acostumbrado a vivir fuera de la zona de confort y a fluir como pez en el agua con los desafíos de lo desconocido, lo incómodo y lo nuevo. “Yo soy jardinero también. Sembrar una semilla hoy, es aceptar la hipótesis que recién dentro de un año voy a ver el resultado. Ese acto de paciencia, del crecimiento imperceptible, me pone en sintonía con lo que es el verdadero tiempo de la vida”, dice Kartun.

Docente, director y dramaturgo, Mauricio Kartun. Ph: Nahuel Alfonso

Entrevista al dramaturgo Mauricio Kartun

¿Sentís que rompiste con los parámetros de un maestro al no haber terminado el secundario?

Kartun: Es verdad, nunca di las materias que me faltaban. Llama la atención porque la lógica implica que para ascender en el campo académico hay que hacer ese recorrido. Yo hice un atajo. Empecé a proponer a las Instituciones, la formalización de una enseñanza, como la dramaturgia que no tenía antecedentes en el mundo de haber sido enseñado desde el punto de vista creativo. Ahora, cuando vos me decís ¿cómo se llega al Doctorado de Honoris Causa? yo digo que de una manera absolutamente vulgar y es con tiempo y persistencia. Cuando vos venís de un fracaso escolar, como era mi caso, eso te marca. Si no sos capaz de llegar como alumno, ni siquiera podés soñar en llegar como maestro. Tenés como la entrada prohibida. Esa fue la gran ruptura en la que yo no veo ninguna audacia, sino más bien, la sorpresa de descubrirme.

¿Cómo te acercaste a la docencia?

Kartun: En los talleres de Ricardo Monti. Él nos habilitaba a los alumnos a hacer devoluciones, y de pronto, empezó a marcarme que yo tenía cierta condición para explicar las dificultades y las virtudes del texto de alguien. El paso fundamental que yo dí en la docencia fue el de poder pararme delante de un alumno a decir esto que me preguntás no lo sé. Ahí hay una ruptura, cuando dejás de fingir y dejás de tratar de llenar todo con el discurso. Enseño lo que sé y lo que no, salgo a buscarlo porque quiero enseñarlo, por lo tanto, subyace el deseo de aprenderlo. El encuentro con el alumno es un acto erótico, porque es un acto de empatía, de encuentro entre dos que se fusionan en un punto que es el deseo de saber y la posibilidad de transmitirlo.

¿Cuándo empezaste a dar clases de dramaturgia?

Kartun: En el año 84. Yo trabajaba con Tito Cossa y teníamos grupos de taller que los dábamos para Teatro Abierto. Y frente a las devoluciones, Tito muy generosamente, me proponía que yo las encare, porque decía que había algo que yo sabía hacer que estaba muy bien y funcionaba y luego él acotaba desde lo profesional. Es decir, una vez más, un referente, me daba un lugar y me señalaba una virtud.

Nombraste a dos maestros que vieron algo en vos, y de alguna manera, encausaron esa pasión. ¿Eso te marcó?

Kartun: Sí, en cuánto a la importancia de dar el lugar. A mí me parece que una de las funciones del maestro, justamente es la de habilitar esa zona, nunca regalar algo que no haya sido ganado, pero sí señalarlo. Y luego viene la otra manera de dar el lugar y es la que vulgarmente podríamos resumir en “Correte porque entra uno más al colectivo. Pasá para el fondo que está subiendo gente”, es extraordinario cuando el maestro acepta que el otro ya dejó de ser discípulo y brilla igual que él. Yo jodo a veces con el concepto de transmitir la peste, apestar al otro en la dramaturgia. Sentir que somos muchos los que tenemos una especie de enfermedad común. Hay que entender que el acto docente, es un acto de inclusión.

Es decir, que la información tiene que circular.

Kartun: Efectivamente. En realidad, el tema es la circulación, porque es crear energía ¿Y para qué sirve la energía? Para subirse y marchar con ella. Somos parte de eso que estamos creando. Ahí desaparece ese concepto mediocre del artista canuto. El que no da, por miedo a que le saquen. Esa falsa creencia de que alguien te roba algo si compartís tu saber. Es todo lo contrario, cuando das, agregás, sumás.

Hay algo hasta universal en lo que decís, y es que cuando das, vuelve multiplicado por cien.

Kartun: Naturalmente. Pero ponerlo en palabras es fácil, lo difícil, a veces para la gente, es practicar este mecanismo.

¿Por qué es difícil?

Kartun: Porque uno está movido por las neurosis de la vanidad. Tiene la sensación de que esto es ascender hacia algún lugar. Entonces cree que, si llega a la cumbre, no va a haber espacio, porque la punta es chiquita…y la verdad, es que no hay ninguna cumbre, hay meseta. No hay carrera porque no hay a quién ganarle. No subís a ningún lado, porque esto es un pasillo. Ahí es donde uno empieza a sentir el placer de viajar codo a codo, a veces necesitás que pasen los años para descubrirlo.

Mauricio Kartun
Mauricio Kartun. Ph Silvana Sergio
¿Qué energía circula en el teatro que no se encuentra en otro lugar?

Kartun: La energía del ritual. En el teatro, lo tengas presente o no, disfrutas, en principio, de dos cosas: de la inteligencia mimética y la memoria. La primera, es la capacidad de los seres humanos de entendernos a través de la composición física. En cine y televisión, si sabés cómo dirigir, como editar, podés conseguir que alguien aparezca como un buen actor, sin ninguna formación. Y en segunda instancia, como te decía, celebramos su memoria. Cuando un actor durante una hora y media dice un texto, está haciendo un acto absolutamente diferencial, es casi una especie de saber circense.

También vemos, condensado en esa hora y media, toda la inversión del tiempo de ese actor ¿no es así?

Kartun: Sin duda, eso es lo otro. Lo que vemos, son meses de ensayo, de hacer la obra, de estudiar la letra y por supuesto, el tiempo de la formación del actor. Y encima después, cuando termine, te va a mirar. Y vos estás ahí. Ese es el ritual maravilloso. Por supuesto, como todo acto sensible, necesita que del otro lado haya alguien que tenga una actitud poética. Y ahí es donde muchas veces a la gente le cuesta porque prefiere mantenerse en estado profano que es un estado de inteligencia y de alerta, en vez de entrar en estado sagrado, porque ahí uno está débil.

Kartun: ¨En el amor, por ejemplo. Ahí nos transformamos en otros, pero hay que animarse. El que no se anima al amor romántico, no disfruta verdaderamente del amor. Es aceptarse a uno mismo haciendo cosas que en estado natural parecerían ridículas. El espectador de teatro es un tipo que se anima a ese estado de sensibilidad, en el que deja que lo atraviese aquello que está ocurriendo¨.

¿Qué pasa con el teatro malo?

Kartun: Expulsa. Es un acto de narcisismo, de vanidad, no tengo nada para mostrarte, pero me quiero mostrar yo. El teatro malo es insoportable, entre otras cosas, porque es difícil de irse. Pero cuando el ritual funciona, uno se sorprende y goza de manera sublime. Por eso es que han pasado siglos y el teatro sigue teniendo presencia.

¿Cómo ves la diferencia entre el tiempo del teatro y el tiempo virtual que estamos viviendo?

Kartun: Lo veo como compensatorio. Las últimas dos décadas han sido revolucionarias en términos evolutivos. El ser humano, a partir del teléfono, del avión, ya venía despegándose del tiempo de la naturaleza, del tiempo de caminar, pero los últimos veinte años, voló literalmente. Apareció internet y con él, las comunicaciones virtuales, el correo electrónico, las redes sociales, y luego la posibilidad de tener todo eso en un teléfono móvil y de pronto, hoy están todos mirando una pantallita, se están comunicando con alguien, escribiendo un mensajito, grabando un audio. Es decir, nuestro tiempo cotidiano, es un tiempo más virtual que real. Frente a eso, lo que empieza a pasar, es que el ser humano se vuelve piloto de un avión que nunca lo bajó en ninguna pista…

Introduciéndonos en otro tema, Terrenal está entrando en su sexta temporada. ¿Podemos decir que es un éxito de la cartelera porteña? La gente la disfruta muchísimo.

Kartun: No te creas, no todos la pasan bien. Hemos tenido unos casos divinos.

¿Cómo cuáles?

Kartun: Tuvimos uno de cuatro señoras que vinieron y a los veinte minutos de arrancada la función, tres de ellas se levantaron y se fueron. Quedó una sola, y cuando llegó la escena en donde Caín mata a Abel, aplaudió. Fue extraordinario, hizo su manifestación ideológica en medio de la obra. Después tuvimos una pareja que aguantó media hora y en un momento se pararon, caminaron ostentosamente, abrieron la puerta, y en el momento en que salían hacia el hall, él dijo a toda voz: “Pero que obra del orto”. Yo escribí una nota esa semana, que titulé así, por supuesto. Hay personas que la pasan mal. Por suerte, predominan los otros. Además Terrenal ha creado una energía curiosa, que es que la gente vuelve a ver el mismo ritual tres o cuatro veces.

¿Por qué se da eso?

Kartun: Primero porque uno visualiza cosas diferentes y segundo porque el acto de belleza performática del actor siempre vuelve a estar presente, es único e irrepetible. Si ves una película muchas veces, ya sabés lo que va a venir. En el teatro, pasa es todo lo contrario, sabés que vas a ver una cosa diferente cada función.

Reestrenan con un actor nuevo, Tony Lestingi. ¿Esto es de alguna manera volver a reinventar el material? ¿cómo vivís eso?

Kartun: Lo que te hace renovar el amor con la obra son las giras. Porque en realidad el gran cambio, es el cambio de público y de espacio. El teatro no te permite aburrirte. Mientras el material esté vivo, es apasionante. Ahora, donde la obra se mecaniza, ya no tenés de dónde agarrarte.

Mauricio Kartun trabaja en su próxima obra ¨La vis cómica¨.  Ph: María Labella
¿En qué estás trabajando actualmente?

Kartun: Estreno en septiembre en el Teatro San MartínLa Vis cómica”, un texto que terminé de escribir el año pasado. En realidad lo empecé hace un tiempo, pero lo tenía descuidado, porque no le encontraba la vuelta. Es un material raro…son cómicos españoles en la época del Virreinato que llegan a Buenos Aires con la idea de trabajar en una nueva ciudad, para un nuevo público y se encuentran con que esto es una aldea bruta, el paraíso del contrabando. Después deviene en otra cosa.

¿Por qué decís que no le encontrabas la vuelta?

Kartun: No me salía porque no me aparecía un lenguaje interesante. El lenguaje de estos cómicos, valga la redundancia, se me ponía muy hispano, muy anacrónico. Finalmente encontré una manera y lo pude terminar. Entonces lo propuse en el San Martín, armando un plan que ya he hecho otras veces, que me funciona muy bien, que es el de estrenar ahí para luego seguir en el campo independiente.

¿Ya tenés definido el elenco?

Katun: Si, es precioso. Mario Alarcón, Luis Campos, Eduardo Cutuli y Stella Gallazi.

Salís a jugar en primera, sin lugar a dudas.

Kartun: Sí, son actores de una expresividad formidable. Y además, gente que quiero mucho. Yo sostengo la labor del director como un trabajo afectivo, de continencia dentro del cual aparece la creatividad del actor. No creo en los que indican hacia dónde y cómo hay que moverse. Es muy difícil dirigir a actores con los que no podés empatizar, por lo menos para mí, que no lo hago de manera comercial ni mecánica. Me angustiaría mucho la sensación de tener que ir a los ensayos con gente con la que no me llevo bien. Dirigir es una experiencia afectiva, por eso es que uno disfruta tanto de los ensayos. ¿Por qué ensayar cinco meses si todo el mundo dice que se puede hacer en dos? Porque uno sabe que en ese marco creativo es donde van a salir las cosas buenas. Pero uno tiene que darles tiempo.

Terrenal obra
Agenda:
“Terrenal” Re-estreno: viernes 15 de febrero, 21hs.

Actúan: Rafael Bruza, Tony Lestingi y Caludio Martínez Bel

Dirección: Mauricio Kartun

Funciones: Viernes y sábados 21hs

Teatro Caras y Caretas, Sarmiento 2037

Revista OZ

Carolina Barbosa es colaboradora de Revista OZ. Escritora, directora, actriz y productora. Egresada de la Escuela Nacional de Arte Dramático (actual UNA).

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