Teatro: “Las Probadoras”, una distopía en la cartelera de Buenos Aires 

En un tiempo y país desconocido para el espectador, las hermanas Nora y Margot cumplen el rol de “probadoras”. Ellas deben asegurarse de que “el líder”, un dictador cuyo poder está constantemente amenazado por levantamientos y conspiraciones, no sea envenenado a través de la comida que ingiere. A tal efecto, Nora y Margot viven encerradas en una pequeña habitación vidriada, donde son observadas a toda hora. Allí son apenas alimentadas, con el objeto de que el hambre las lleve a probar alimentos potencialmente envenenados, arriesgando la vida en cada bocado y perdiendo en cada ingesta un poco de cordura.

En “Las Probadoras”, con dirección de Rubens Correa, nos encontramos con la historia de Nora (Alejandra Hollender) y Margot (Romina Moretto) durante lo que presumiblemente será el avance final de los rebeldes y la caída del líder. Las hermanas desconocen las circunstancias del mundo exterior, dado su encierro. Sin embargo, en un contexto tan particular, todo está por cambiar. Quizás Nora y Margot puedan recuperar su libertad y reencontrarse con las personas que eran antes de devenir probadoras. Ello dependerá en gran medida de las acciones de Murat Reznik (Fidel Vitale), el joven inexperto que ha quedado a cargo de vigilarlas. 

Las probadoras actores
Romina Moretto, Alejandra Hollender, Fidel Vitale

La historia planteada en “Las Probadoras” es original, especialmente si se la compara con otras obras que suelen integrar la cartelera de Buenos Aires. Podría considerarse una obra dentro del género distópico, tan frecuentemente visto en el cine y en series en los últimos años, pero no tan explotado en esferas teatrales. A la interesante historia se le suma una dirección fluida, que ayuda a contar la historia y permite el destaque de los distintos miembros del elenco. A propósito de ello, las actuaciones están bien logradas y el carácter definido de cada personaje ayudan a contextualizar la historia y rápidamente darle un sentido. 

El decorado y las luces de la obra son sencillos, pero aportan la base necesaria para contar los hechos. En general la acústica de la sala es buena, aunque por momentos se cuelan sonidos provenientes del exterior. No obstante ello, vale la pena conocer el Teatro del Pueblo, fundado en 1930,  el cual funciona un tanto escondido a sólo metros de la comercial Avenida Corrientes. Ingresar al Teatro del Pueblo da la sensación de estar en un refugio tradicional y algo oculto del teatro independiente de Buenos Aires, lo cual añade valor a la experiencia de la obra. 

Día y horario: Sábados, 21 hs.

Sala: Teatro del Pueblo, Av. Pres. Roque Sáenz Peña 943

Precio: entrada general $250 / jubilados y estudiantes $220

Funciones hasta el 30/09/2018 

Revista OZ

Johanna Fedorovsky colabora en Revista OZ. Es Socióloga (UBA), Magíster en Relaciones y Negociaciones Internacionales (FLACSO-UdeSA-Universidad de Barcelona) y Magíster en Desarrollo Internacional (American University, Washington D.C.)

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