Teatro: Julieta Vallina, una actriz sinfónica que hubiera podido ser la musa de Beethoven

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Actriz platense, artista plástica, directora y profesora de teatro. Curiosa, inquieta y portadora de una dulzura inusual, abre su corazón y habla apasionadamente de todo en la mesa del bar Las Violetas. Si de sensibilidad, ductilidad y herramientas hablamos, Julieta Vallina es una actriz completa que toca todas las notas necesarias de la partitura para que la composición final sea perfecta. “Yo siempre quise ser actriz profesional. Durante dos años, todos los viernes, me tomé el colectivo desde La plata a Buenos Aires. Iba a la Asociación Argentina de Actores, veía la cartelera donde publicaban los castings y los anotaba en mi cuaderno. En esos años no conseguí nada, pero aprendí sobre los barrios, las castineras, los canales de tv, las productoras. Fue un aprendizaje a las patadas para tratar de entender cómo carajo hacer para trabajar profesionalmente de esto”, dice Vallina.

Julieta Vallina
Julieta Vallina

Entrevista a la actriz Julieta Vallina

¿CUÁNDO DECIDISTE QUE QUERÍAS SER ACTRIZ?

De chica yo era muy tímida, muy callada. Dibujaba mucho, todos creían que iba a ser pintora. Recuerdo que miraba películas y los actores me generaban una conmoción muy profunda. Miraba a Catherine Deneuve, y sentía que era ella. Después veía una de De Niro y hablaba una semana entera como él. Un día me acuerdo claramente que tomé la decisión “Bueno, yo quiero hacer eso que me generan ellos”, pero no se lo comenté a nadie y no tenía idea de cómo se hacía eso…

¿Y QUÉ HICISTE?

Eran los 80 y estaba muy de moda el mimo. Mi papá me había llevado a ver a Marcel Marceau, lo ví y pensé “Quizás tengo que empezar a estudiar esto como una técnica básica” Recuerdo que estaba en Villa Gesell con mis viejos, tenía 13 años y ví a un mimo que había terminado su rutina en la peatonal. Lo seguí y le pregunté dónde podía estudiar. No me habló, pero me anotó en un papel ‘Escobar Lerchundi y Angel Elizondo’. Tiempo después, Elizondo vino a La Plata a dar un curso y me anoté. Al final me dijo: “Vos como mimo, nada” la verdad es que era bastante mala, tenía razón. “Tenés que usar la palabra” y ahí fue que me metí en la Escuela de teatro de La Plata. Empecé las clases y a la semana, tres profesores distintos me dijeron “es importante que te quedes acá, porque tenés capacidad” ahí sentí la seguridad de que podía funcionar en algo.

¿CÓMO LLEGA DANIEL VERONESE A TU VIDA PROFESIONAL?

Laura Valencia, que tenía un teatro muy emblemático en los 90, ‘La fabriquera’, me convocó para hacer una adaptación de “La ciudad ausente” de Piglia, que se llamó “Eterna”. Investigamos durante cuatro años. Ese laboratorio fue una gran enseñanza. Un día, la directora, invitó a Daniel a ver la obra. Me vió y me convocó para trabajar en el Periférico de objetos. Lo primero que hicimos fue “Monteverdi, el método bélico”, estrenamos en el Festival de Bruselas. Fue increíble. La primera vez que laburaba profesionalmente, que me tomaba un avión y que iba a Europa. Después siguieron “Mujeres soñaron caballos”, “El suicidio”, “Un hombre que se ahoga” Fue una época hermosa.

¿QUÉ SIGNIFICA MARIANO PENSOTTI EN TU CARRERA?

Lo adoro, me encanta trabajar con él. Hicimos juntos “El Pasado es un animal grotesco” y “Cuando vuelva a casa voy a ser otro”. Paralelamente a estudiar actuación, hice los cinco años de la Carrera de Artes Plásticas. Pensotti en sus puestas, plantea un dispositivo plástico y escénico que me interesa mucho. Las imágenes teatrales que genera, me parecen extraordinarias. Él una vez me dijo algo, que fue uno de los mejores halagos que recibí ‘Vos sos una actriz que compone plásticamente. Mirás la totalidad y creás en el espacio’.

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PARECIERA QUE SÓLO HACÉS TEATRO Y NO ES REAL…

He hecho mucha tv y quince películas. El año pasado filmé “El Potro, lo mejor del amor” de Lorena Muñoz. Después hice otra hermosa “Todo lo que veo es mío” que trata de la vida de Marcel Duchamp, con Michel Noher, Malena Sánchez, en blanco y negro y pasó desapercibida, como la gran mayoría de las películas argentinas. Hice muchas minisieries divinas cono “Buenos Aires, bajo el cielo de Orión”, con Daniel Hendler que nunca se logró poner en ningún lugar. También estuve en “La fragilidad de los cuerpos” con Joaquín Furriel y Eva de Dominici. Como actriz me siento mucho más cómoda en teatro, porque tengo más tabla caminada, pero me gustan todos los espacios de expresión.

MUCHA GENTE NO TE ASOCIA CON LA COMEDIA, SIN EMBARGO, EN “LOS VECINOS DE ARRIBA” DIRIGIDA POR JAVIER DAULTE, BRILLÁS ¿TE GUSTA HACER COMEDIA?

Te agradezco. Durante muchos años no supe que podía hacer comedia, porque tengo una capacidad enorme para el drama. Soy muy dramática en mi vida. Recién cuando empecé a laburar con Muscari, él vió esa veta en mí y me la marcó. También cuando hice mi primera obra con con Javier Daulte, “4D óptico”, había mucho de sitcom. Él me enseñó lo que es el timing, a decir los textos casi encimados, a pie, de una manera muy musical. Eso es todo un arte de hacer. En tv trabajé en “Loco por vos” con reidores en vivo y fue un aprendizaje enorme. Me gusta mucho todo lo que me genera desafío y estar despierta, sino me embolo.

¿SE VAN DE GIRA CON LA OBRA?

Sí, empezamos una Gira Nacional que abarca Mendoza, Salta, Santa Fe, Córdoba. Igual arrancamos por Uruguay en el teatro emblemático El Galpón. Agotamos entradas, hubo mucha gente que se quedó afuera, el público ovacionó de pie. Fue emocionante. Somos unos privilegiados, en medio de toda esta situación tan difícil, dónde hay tanta gente sin laburo, tener la posibilidad de hacer lo que amamos, pasarla bien y llevar risas a la gente, es increíble. Creo que el actor /actriz de comedia, cumple una función social de catalizador.

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¿DAS CLASES DE ACTUACIÓN, TAMBIÉN?

Sí, intento ayudar a la gente que asiste a mis seminarios a buscar su propio lenguaje, a que encuentren su propia identidad. Hago hincapié en valorar sus recursos, su instrumento, en que el actor no sea sólo un médium, un intermediario entre el material y lo que queda después, sino que en el camino, aporte lo suyo propio.

PARECE UN TRABAJO MUY GRANDE BUSCAR LA SINGULARIDAD DE CADA UNO Y DARLE A CADA QUIÉN LO QUE NECESITA…

Sí, lo es, y me encanta. Tengo un entrenamiento en observar los cuerpos, entonces busco las cosas que los hacen fluir y las señalo. Y después laburo en contra de la tendencia natural, a la cual se va por comodidad. Trato de darles una devolución guiada. Tiene que ver con algo de empoderarlos, en el sentido de fortalecerlos en su identidad como actores. Me parece que está bueno acompañar, no lastimar. Creo que ya pasó de moda la idea del profesor tirano, que saca lo mejor de vos maltratándote.

 ¿TENÉS ALGÚN PROYECTO DANDO VUELTAS?

Sí, con Patricio Abadi. Me propuso hacer en teatro, una biografía sobre Patti Smith, y estoy super entusiasmada. Estamos buscando financiamiento y espacio. A mí me divierte mucho meterme en esos problemas, porque hace cuatro meses que no sólo estoy estudiando la vida de Patti Smith, sino también estudiando qué pasaba en la década de los 60 en Nueva York, la factoría de Andy Warhol, los músicos de la época. Hay algo de eso que me permite desasnarme y volverme una persona más culta.

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SE TE VE UNA PERSONA CON MUCHAS INQUIETUDES ¿HAY ALGO MÁS QUE HAGAS QUE QUIERAS COMPARTIR?

Hay algo rarísimo que me empezó a pasar con gente joven, del interior. Me escribían diciendo que querían venir a vivir a Buenos Aires a trabajar como actores y me pedían ayuda. Empecé a darles una mano y ahora tengo como diez de repente. Me reúno con ellos en bares o en mi casa y les paso lista de productoras o castineras a donde ir. Los asesoro en cómo hacerse un reel, en fin, hago todo lo que me hubiese gustado que hicieran conmigo cuando yo llegué acá. Me parece que a veces nuestra profesión es un poco canuta, que a la gente le cuesta dar información, porque enseguida te ven como competencia.

ES COMO UNA CRUZADA SOLIDARIA…

Siempre quise hacer algo solidario, pero como soy muy egocéntrica y pienso mucho en mí, nunca lo hice. Esta es una manera de prestar servicio. Ahora gracias a mi hija, estoy mejor con ese tema, Adela me salvó del egocentrismo feroz en el que alguna vez estuve sumergida. Pensé también la posibilidad de militar, de chica lo hice.

¿NO VES EN EL ARTE UNA ESPECIE DE MILITANCIA?

Si, por supuesto. Es una forma de vivir, de pensar. Sí hay algo que tiene el arte es el poder de transformar la realidad permanentemente, de crear un hecho artístico donde antes no había nada, me parece una militancia diaria y permanente. Mi hija, Adela, tiene 13 años y trato de formarla en que sea un ser sensible, eso también creo que es militancia.

¿QUÉ ME PODÉS CONTAR DE ADELA? ¿CÓMO ES?

¿Qué te puedo decir? la amo. Dice que quiere ser actriz. Ahora está estudiando batería. Ya armó una banda con los compañeros que se llama “Anestesia de colores” También quiere dirigir teatro, ser chef, millones de cosas la atraviesan, lo cual a mí me da mucha alegría y tranquilidad. Adela tiene una personalidad especialísima, por sí sola. Es un ser piadoso. Me devuelve una mirada sin ira ante hechos que yo no lo puedo creer. Aprendo todos los días a ser mejor ser humano gracias a ella.

Revista OZ

Carolina Barbosa es colaboradora de Revista OZ. Escritora, directora, actriz y productora. Egresada de la Escuela Nacional de Arte Dramático (actual UNA).

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