Entrevista al dramaturgo y director Sebastián Suñé, dueño de una escritura brutalmente brillante

Sebastián Suñé empatiza enseguida con quién tiene delante. Despliega un sentido del humor único y una risa contagiosa. La poesía de su escritura, radica en la simpleza, la honestidad y en el poder que da reírse de uno mismo.

El joven dramaturgo oriundo de Achiras, jamás imaginó una vida tan prolífera en el arte. Actualmente tiene en cartel ‘Delia’ en el Teatro Nün y ‘Por H o por B’ en el Maipo (ésta última también cuenta con una versión en Uruguay, en el Teatro El Galpón) y a su vez, está esperando el estreno de su obra ‘Argüindegui’ en Microteatro Madrid. “En el pueblo, o dormías la siesta o leías. Mi hermano Julián, siempre vivió en Narnia mirando el cielo, y hoy es piloto de avión. Y yo, que me la pasaba horas sumergido en mis libros, ahora soy escritor y director , dice Suñé.

Sebastián Suñé- Ph: Carola Arbós

Entrevista al director y dramaturgo Sebastián Suñé

CONTAME UN POCO TUS INICIOS ¿DE DÓNDE SOS?

Soy de Achiras, un pueblo de Córdoba, de 2500 habitantes. Vas por la ruta que va para Mina Clavero, ves la YPF y ahí te metés un par de kilómetros para adentro. Hasta los diez años estuve ahí. Luego hasta los diecinueve, viví en Río Cuarto, donde empecé teatro. Terminé el secundario y estudié un año de química. La familia de mi madre, los Pomposiello, es toda farmacéutica e ingenieros químicos. Pero después me incliné claramente por el teatro. Mis padres me apoyaron, pero son un poco académicos y me pidieron un título, así que me vine a Buenos Aires y entré en la EMAD.

¿TUS COMIENZOS FUERON COMO ACTOR?

Sí, desde los ocho años, armaba obras de teatro, las escribía y ponía a actuar a mi familia, mis amigos y yo era el protagonista, claro. Era muy hiperquinético, me vivía golpeando, todo lo que había para romperme, me lo rompí. Me mandaron a hacer atletismo, fútbol, rugby, básquet, tenis, natación, para que descargara energía. Hasta que un día mi padre descubrió que me quedaba quieto leyendo y me empezó a regalar libros de mitología griega para niños. Un horror, no era para chicos, yo leía fascinado cómo decapitaban a la medusa, o como el minotauro devoraba gente. Por eso ahora soy medio cruento escribiendo (risas).

¿QUÉ PASÓ UNA VEZ QUE TERMINASTE LA CARRERA DE LA EMAD?

Pasó que mi padre me mandó una cartita amorosa diciéndome “que lindo hijo que te pudimos acompañar hasta acá, ahora que tu arte te vista, te cobije y te alimente”. Y el arte me alimentaba el alma, pero no me pagaba las cuentas. Entonces entré a trabajar en la oficina de un laboratorio, dónde atendía por teléfono a pacientes de alzhéimer, epilepsia e hipertensión. Quedaba de cama. Hasta que un día me llama Roberto Perinelli de la EMAD y me informa que me había ganado la beca Podestá, por ser el mejor promedio de la carrera e ingresé al elenco de una obra del teatro San Martín.

HASTA ESE MOMENTO ACTUABAS LOS UNIVERSOS DE OTROS ¿CUÁNDO SURGE EL DESEO DE ESCRIBIR TUS PROPIAS HISTORIAS?

Yo estaba haciendo “Las mujeres sabias” en el San Martín, nos iba bárbaro y ocurrió algo rarísimo con el financiamiento del teatro en esa gestión de Macri en la Ciudad. Nadie nos pagaba los sueldos y de golpe nos quedamos sin trabajo. Yo estaba abatido preguntándome qué hacer y Gimena Riestra, mi compañera de elenco me dijo “Hacé lo tuyo, corazón, cuando no tenés trabajo, tenés que generártelo vos”. Yo ya escribía, pero ahí lo empecé a hacer más formalmente, un poco por necesidad.

TODAS TUS OBRAS ESTÁN ATRAVESADAS POR EL HUMOR ¿ES UNA CONDICIÓN SINE QUA NON A LA HORA DE ESCRIBIR?

Yo tengo una perspectiva bastante horrible del mundo, por eso hago comedia (risas). En la narrativa me doy el lujo de ser más oscuro que lo que soy en el teatro, ahí soy más luminoso. La comedia siempre está vista como un género menor. El Oscar siempre se lo dan al que hizo de cuadripléjico, nunca a un cómico. Me gusta mucho el momento en el que se apagan las luces y la gente se empieza a reír. El público es como un mounstruo que pide comida y desde el escenario le van tirando los cachos de carne. Muy romano todo, ahí está mi niñez.

Sebastián Suñé – Ph Carola Arbós
¿CÓMO FUE EL PROCESO DE ESCRITURA EN DELIA, TU ÓPERA PRIMA, QUE HOY ESTÁ NUEVAMENTE EN CARTEL?

Un día me desperté con una imagen de una mujer que se ahogaba y me hizo pensar que cuando te estás ahogando, pataleas mucho y eso hace que te hundas aún más. Lo mejor es quedarse quieto y dejar que el mar te lleve a la costa. Luego necesitaba un nombre vintage y ahí apareció Delia Ogando, es un juego de palabras. Se ahoga desde el título. Eso y los actores haciendo múltiples personajes, fueron mi premisa.

AHÍ MANEJÁS DISTINTOS CÓDIGOS DE ACTUACIÓN COMO EL GROTESCO, EL NATURALISMO ¿CÓMO FUE ESE TRABAJO?

Ella está pensada desde una cosa más realista si se quiere y lo otro es un grotesco a su alrededor. Eso fue una búsqueda desde el principio. Delia es la que lleva adelante la historia, la que emociona. Si ella fuera muy exacerbada, no empatizaría con el público. Y de esa manera, también se logra el contrapunto con los otros personajes, por ejemplo, el de la mamá interpretada por Andrés Passeri, con frases letales. Es el arquetipo de la madre.

EN ‘POR H O POR B’, ESCRIBISTE EN CONJUNTO CON DIEGO PERETTI ¿CÓMO FUE AUNAR TU UNIVERSO CON EL DE OTRO?

Fue un proceso que estuvo buenísimo. A mí me llamaron primero para que escriba una obra. Yo llevaba textos y trabajábamos sobre eso, hasta que Diego se empezó a entusiasmar mucho con la reescritura de los monólogos y en un momento, de una manera muy respetuosa, me dijo, “¿a vos te molestaría que vayamos los dos como autores?”. Y le dije por supuesto que no, estábamos escribiendo a la par. Cuando hubo que cerrar la historia, me fui solo a Perú: como mi hermano es piloto, tengo descuentos maravillosos a destinos en oferta.

¿TE FUNCIONA IRTE A UN LUGAR A ESCRIBIR?

Sí, descubrí que es lo que más me sirve. Porque dejo fluir mi parte obsesiva y estoy las veinticuatro horas del día pensando nada más que en eso. Terminé hace poco, una obra que se llama ‘Caníbal’, es un Music Hall que va a dirigir Corina Fiorillo, y me fui a Nueva York, pleno invierno crudo, me hice el canchero y me congelé. La obra la va a actuar Sebastián Holz, Dolores Ocampo y Belén Pascualini. Fue lo más difícil que hice hasta ahora, no tenía nada que ver con mi Universo.

Sebastián Suñé- Ph: Carola Arbós
¿ESTÁS ESCRIBIENDO TAMBIÉN CON DAN BRITMAN?

Sí, me llamó para que lo ayude. Es una locura musical lo que estamos armando. Él tiene todo en la cabeza, pero no sabe cómo bajarlo al papel. Es un trabajo muy interesante y muy agotador también. Hay que tener ganas de sentarse a escribir y disfrutar de esa soledad. Yo siempre digo que desde que escribo, estoy mucho más feliz porque no estoy solo.

TENÉS UNA ESCRITURA MUY SIMPLE, HONESTA Y CRUDA ¿ES BUSCADO O SIMPLEMENTE TE SALE ASÍ?

A mí me gusta mucho lo simple. Escribo una oración y veo de qué manera lo puedo decir más fácil. Puedo hacer algo más rimbombante, pero me interesa más la crudeza de lo que se dice, como por ejemplo, el texto de la madre de Delia que reza “manera educada de decir que seguís sola”. Es tremendo ¿cómo le vas a decir eso a alguien?. Es almodovariana, pasa de la comedia a la tragedia en un segundo y no hay reflexión de por medio.

¿ESE PERSONAJE TIENE ALGO QUE VER CON TU MADRE?

Es un poco la madre de todos (risas) Con mi mamá, María Del Carmen, somos de discutir bastante. Ella ama las plantas, y a mí se me mueren hasta los cactus. Una vez me dijo “No lo puedo creer, todos en casa tenemos mano verde” y yo le retruqué, todos tendrán mano verde, pero yo tengo una imaginación florida. Se quedó callada. Si bien es de quedarse con la última palabra, tiene mucho respeto cuando detecta un buen remate.

¿UN SUEÑO?

Mi sueño es poder vivir de escribir. Tomo la frase, un poco trillada, pero absolutamente real del empoderamiento que te da “el placer de hacer lo que a uno le gusta”. Es muy importante reencontrarse con el deseo, ir en contra de cualquier mandato. Yo todo lo que hago, lo hago porque me hace feliz.

Agradecimientos: Nün Teatro Bar

Revista OZ

Carolina Barbosa es colaboradora de Revista OZ. Escritora, directora, actriz y productora. Egresada de la Escuela Nacional de Arte Dramático (actual UNA).

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