Entrevista a Tommy Pashkus, el reconocido representante de actores y uno de los jefes de prensa más prestigiosos del país

Tommy Pashkus es un hombre inteligente, culto y hábil, al que no se le escapa nada. Sabe ver a la gente, y a su vez, es generoso y se deja ver. Su persona irradia una luz que no se puede fingir. Hay quienes afirman que los ojos son la ventana del alma, y los de Pashkus son de un azul cristalino transparente, que nos conducen directo a su nobleza y a un corazón inmenso.

Representa a figuras tales como Julio Chávez y Graciela Borges, entre otros, con los que además, comparte una relación muy especial. “Yo nunca salí a buscar actores o clientes, siempre vinieron a mí. Soy de creer que lo que es para vos, te encuentra. Muy rara vez le dije a alguien que me gustaría representarlo, me da pudor. Me siento muy orgulloso de dos cosas en mi profesión: de cuidar a mis figuras y de sentir que soy parte importante de la formación y el camino de muchos actores jóvenes”, dice Pashkus.

Tommy Pashkus
Tommy Pashkus Ph: Carola Arbos

Entrevista a Tommy Pashkus

¿CÓMO LLEGASTE A SER JEFE DE PRENSA Y REPRESENTANTE DE ACTORES?

Antes que nada, estudié psicología. Fui psicoanalista durante muchos años y a los 35 me agarró una crisis enorme. Ese día, me lo acuerdo como si fuera hoy, estaba charlando en la casa de mi mejor amigo Freddy Grunberg, que murió hace poco, y me dijo ‘lo que vos hacés se cobra, Tommy’. ¿Y qué es lo que yo hago?, le pregunté. ‘Eso de llevar a Julio Chávez y a Cecilia Roth cuando un amigo tuyo abre un restaurante, por ejemplo’. En esa época, no existía tanto la figura del jefe de prensa, era más el relaciones públicas. A raíz de un trabajo puntual, Daniel Colombo me propuso asociarme con él, la condición era que yo llevaba los clientes y él ponía el conocimiento. Yo dije “este tipo está loco”, pero él vió más allá.

PUSIERON COLOMBO-PASHKUS, QUE FUE UNA AGENCIA LÍDER

Sí, funcionó muy bien durante muchos años. El gran salto fue cuando Alejandro Cruz (reconocido periodista de La Nación) me recomendó para hacer la prensa del programa de televisión “Sorpresa y media”. Fue un hito, tuve que tomar más gente, hacer la prensa con Julián Weich que era un referente, y de ahí crecimos muchísimo. Desde el ‘94 hasta el 2001 hice sólo prensa.

¿Y LA REPRESENTACIÓN DE ACTORES?

Un día, Natalia Lobo (que era mi amiga) me dijo que quería que la represente, porque yo leía un guión y le decía “esto lo tenés que hacer sí o sí o esto es un bodrio, pedí mucha plata, si no, no lo hagas.”, me animé y le dije que sí. Y luego todo se fue dando solo. Natalia era alumna de Julio Chávez; Julio, a su vez, muy amigo mío de siempre, se enteró de esta faceta y me dijo que quería que lo represente. A los dos meses me llamó Graciela Borges, nos conocíamos por prensa, ella siempre fue como la ves ahora, divina y educadísima. Me invitó a cenar, me dijo que confiaba en mí y que quería que yo sea su representante. Ahí empecé a moverme y adentrarme en ese mundo, podemos decir que hace 18 años que soy representante de actores.

POR TU TRABAJO, LIDIÁS PERMANENTEMENTE CON EGOS, INSEGURIDADES, EMOCIONES A FLOR DE PIEL, ¿CÓMO LLEVÁS ADELANTE ESO?

Creo que soy bueno para entender todo eso que mencionás y llevarlo naturalmente. Trato de ser lo más sincero posible, sin ser ofensivo, teniendo en cuenta las necesidades de cada uno y sin olvidar que hay otro delante. Yo entiendo mucho el ego, lo puedo contener, manejar y, si es necesario, le puedo poner un límite también. Trato de cuidar al actor, cuidar el trabajo y cuidarme yo.

EL ACTOR TE TIENE A VOS PARA DESHAGORSE, ¿CUÁL ES TU DESCARGA PARA SEGUIR VIVIENDO EN ESTE PLANO SIN MATAR A NADIE?

(Risas) Entiendo lo que decís, igual no soy cirujano tampoco. Por suerte es un trabajo que me gusta y cuento con los resortes necesarios para saber hasta dónde involucrarme y dónde no. Sé preservarme, con el tiempo me volví más sabio. Conozco a mis actores, entiendo cómo es cada humanidad y en base a eso, obro en consecuencia.

¿SENTÍS QUE PARA ESO TUVO ALGO QUE VER EL PSICOANÁLISIS?

Voy a darte una respuesta y puedo pecar de ignorante o pedante, no sé cuál sería la definición más acertada. Creo que tengo tan incorporado el psicoanálisis, que ya no me doy cuenta cómo opera en mí. Igual, intuyo que hay algo de lo que decís. Yo no soy muy consciente, pero tengo como un tanque de reserva que me ayuda en mis problemas, para ser representante, para mi vida en pareja, evidentemente está. Hay algo llamativo, que me lo hacen notar mis actores, cuando me dicen que en muchas ocasiones ayudo a tomar decisiones poniéndome afuera y planteándoles los escenarios claros. Me parece que para eso me sirve la psicología.

¿PODÉS DESAPEGARTE DE LO QUE SERÍA UNA LINDA OPORTUNIDAD O UN BUEN CACHET Y TRANSMITIR SÓLO LA OFERTA?

Yo antes era muy pro trabajo, pero hoy entiendo que hay otro tipo de situaciones o de prioridades, las respeto y no insisto.  Y también hay algo bueno que tengo, me lo reconozco, que es que no soy un tipo angurriento. Afortunadamente tengo mucho trabajo, me va muy bien. Entonces si un actor de verdad cree que es mejor no hacer determinada cosa, aunque sea una oferta divina, me pasa que la suelto, no estoy detrás del dinero, para nada. De hecho, muchas veces mi insistencia o mis ganas son más por lo artístico, porque lo miro desde su crecimiento.

Hay equipo! Ph: Carola Arbos
Y CON VOS, ¿PODÉS HACER LO MISMO?

Sí, ahora sí, por más que yo sea un poco ‘workaholic’. Ahora entiendo que a veces hay otras prioridades, como algo familiar o un viaje. Me permito vivirlo así. Igual confieso que me cuesta también. Me cuesta irme de vacaciones. Por ejemplo con mi pareja, Nico -estamos juntos hace 9 años- hicimos un viaje, estábamos en el all inclusive y yo estaba con el whatsapp a full. Pero me voy modificando.

MENCIONASTE RECIÉN A NICOLÁS GONZALEZ, PRODUCTOR EJECUTIVO, ¿CÓMO ES TENER A TU COMPAÑERO TRABAJANDO EN EL MISMO MEDIO?

Eso es lindo. Trabajamos en distintas áreas y no siempre estamos en los mismos proyectos juntos. Quizás él está como productor en una obra y a mí me dan la prensa, pero no son roles que tienen que coexistir en el día a día. Me gusta poder compartir y estar en el mismo ámbito. Igual yo he sabido estar muy bien con parejas de otros rubros, sin ningún problema. Es más, mis amigos de toda la vida no son necesariamente del medio.

NO SE TE VE MUY SEDUCIDO POR LA FAMA Y LAS LUCES DE COLORES

No, para nada, lo entiendo como un trabajo. No se me va la cabeza con esas cosas, quizás me encandila más el talento, eso sí, tengo que reconocerlo. Trabajar con gente como Julio Chávez, Graciela Borges (que además son amigos), me encanta, porque los admiro y los quiero. O tener la oportunidad, por ejemplo, de hacerle la prensa a la obra de teatro y a la película de Juan José Campanella es un privilegio, porque tiene la humildad de los grandes.

¿CÓMO ES TRABAJAR CON TU HERMANO, RICKY PASHKUS, EL RECONOCIDÍSIMO DIRECTOR, COREÓGRAFO Y AHORA TAMBIÉN PRODUCTOR?

Con Ricky nos llevamos bárbaro, nos apoyamos mucho. Siempre fuimos muy unidos. Nuestra casa de la infancia, era una casa muy culta. Mi vieja era ama de casa y mi viejo comerciante en el Once. Pero tenían una inclinación muy artística, les gustaba mucho ir al teatro, al Colón, y nos lo inculcaron. Los dos éramos y somos muy amantes del espectáculo.

¿QUÉ TE FALTA HACER?

(Silencio largo) Nada. Una vez Paula Nuñez, que trabajó conmigo muchos años, me preguntó ‘Tommy ¿cómo hacés para conservar las ganas?’. Y eso es lo más difícil, conservar las ganas, seguir vigente, seguir actual, seguir… Y seguir es cambiar. Yo creo que eso es lo que me salva, el entusiasmo y el aggiornamento. No sé si soy el representante y el jefe de prensa de moda, pero sigo, y sigo muy bien. Hay que saber perdurar en el tiempo, es un arte.

¿EL SECRETO ESTÁ EN FLUIR PERMANENETEMENTE Y ADAPTARSE A LOS CAMBIOS?

Yo creo que sí. Eso, y también que creo que soy un buen líder, me considero un tipo motivador, no soy un déspota para nada. Se armó un grupo de gente trabajando acá en la Agencia, que es un poco como yo, tienen muchas ganas, son muy responsables y ponen el corazón en todo. El staff se compone por: Ariel Benítez (coordinador de cuentas hace más de diez años), Diego Pérez, Agustina Bettini, Candela Gurruchaga y Ramiro Hernández, que es mi mano derecha en todo el tema actores.

¿CUÁLES SON LOS NUEVOS PROYECTOS?

Tengo muchísimos, afortunadamente. No te podría detallar uno por uno, pero estamos con varias películas, obras de teatro y gran cantidad de contratos de actores próximos a cerrarse. Lo que sí te puedo decir en exclusiva, es que ahora soy internacional (risas) Tengo una actriz, Azul Fernández, que está trabajando en el spin-off de la serie “Merlí” en España. Soy un apasionado de lo que hago. Estoy agradecido.

Revista OZ

Carolina Barbosa es colaboradora de Revista OZ. Escritora, directora, actriz y productora. Egresada de la Escuela Nacional de Arte Dramático (actual UNA).

(Visited 406 times, 1 visits today)

Deja un comentario