33º Encuentro Nacional de Mujeres: La Patagonia rebelde es feminista

Finalizó el 33º Encuentro de Mujeres tras realizar una vez más, su marcha en Trelew, con una multitud de mujeres que viajaron desde todo el país para reclamar por sus derechos. Fue una multitud de treinta cuadras que realizó el recorrido con cantos y reivindicaciones, en un evento inédito en el lugar, ya que es una de las localidades más chicas en las que se realizó el Encuentro. Una ciudad de 100.000 habitantes que recibió a una cantidad de visitantes equivalente al 50 por ciento de la población el 13, 14 y el 15 de octubre.

La marcha se inició encabezada por la Comisión Organizadora; detrás se ubicaron las locales, a quienes le siguieron personas del resto de las provincias. Más atrás caminaban las mujeres de los pueblos originarios y luego venían las representantes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. Atrás de la “marea verde” venían distintas agrupaciones y organizaciones. Finalmente, en el último eslabón, se encontraban las militantes de los partidos políticos.

Los colores verde y lila coparon todos los espacios: pañuelos, banderas, carteles, cintas, remeras, pelucas, luces, pinturas, tinturas en el pelo y el famoso glitter en los rostros. Son un símbolo de liberación y emancipación que se carga en el cuerpo con orgullo.

Mujeres, travestis, trans, lesbianas, bisexuales, identidades no binarias, trabajadoras, sindicalistas, políticas, amas de casa, desocupadas, campesinas, y representantes de pueblos originarios fueron las protagonistas de un día importante en la agenda feminista. Fue sorprendente el número elevado de jóvenes que asistieron en esta edición.

En escuelas, salones de usos múltiples (SUM) y sindicatos se alojaron 29.500 mujeres. Además, se abrió un Facebook solidario para alojamientos compartidos o en casas de familias y toda la disponibilidad hotelera o turística tenía carteles de camas agotadas.

En el camino hay chicas que fueron estafadas o se les rompió el colectivo y se tuvieron que quedar en Buenos Aires. Pero, además, la Gendarmería reviso micros y hubo treinta unidades que no dejaron avanzar en Bahía Blanca. Además, hubo pedreadas contra escuelas en las que se alojaban integrantes del Encuentro de Mujeres.

Al final de la marcha, un grupo chico de manifestantes repudiaron a la Iglesia que estaba vallada y custodiado por uniformados con máscaras para tirar gases en el centro de Trelew. El rechazo a la complicidad de la Iglesia católica con la dictadura y la participación y encubrimiento a los curas abusadores se expresaron en cantos. Al cierre de esta edición las fuerzas de seguridad tiraron gases lacrimógenos y balas de goma. Se produjeron incidentes en la Municipalidad y la Iglesia. Hubo al menos tres detenciones.

Una de las razones para que el Encuentro se realizara en la Patagonia fueron las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. Los carteles que pedían justicia para ellos se vieron en la marcha en Trelew. Además, se cantó “ole, ole, que el Encuentro sea plurinacional”, en consonancia con el reclamo de las mujeres de pueblos originarios que pidieron que la lucha feminista no sea racista y que derribe las fronteras. En ese mismo sentido, uno de los cantos que sonó más fuerte en la marcha patagónica, en donde la criminalización al pueblo mapuche es uno de los ejes del reclamo, fue “Memoria ancestral, plurinacional”. Además, la marcha recorrió Trelew, con el grito de “Mujer escucha, únete a la lucha”. Y se criticó el avance de Jair Bolsonaro en las elecciones brasileñas al grito de “Ele nao”.

Sin duda, la columna de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito fue una de las más numerosas. Y el reclamo por el aborto legal, seguro y gratuito, la gran consigna del feminismo en el 2018, fue reafirmado por el Encuentro Nacional de Mujeres. 

PROTAGONISMO DE JÓVENES

Uno de los factores determinantes del 33º Encuentro de Mujeres fue la participación activa de la revolución de las hijas con un protagonismo sub 18 de una masividad inédita y con una gran cantidad de estudiantes secundarias de colegios como el Carlos Pellegrini, Nacional Buenos Aires, Julio Cortázar y algunos otros acompañados por algunas madres y docentes. La columna de secundarias marchó delante de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) y atrás de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) e implica un alto grado de organización de chicas que todavía, ni siquiera, tienen acceso al voto o a ser representantes políticas y que tienen que conseguir fondos para poder viajar, comer y alojarse. Ya no son aleatorias, sino protagonistas de su propio movimiento en el que quieren discutir y tener voz en sus propias demandas etarias.

Uno de los reclamos de la marcha fue por la desaparición, en La Plata, de Johana Ramallo. También se recordó a Michelle Franco, la concejala lesbiana y feminista, asesinada en Río de Janeiro y a Berta Cáceres, feminista y ambientalista asesinada en Honduras, víctimas de femicidios políticos.

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