Elecciones 2017: Empate hegemónico

La dinámica de la historia Argentina, al igual que la historia de la mayoría de las naciones, se puede caracterizar como un movimiento con bucles. Por momento lineal, de avance, hasta que llega a un punto que parece, obstinadamente, girar sobre su eje. Pero no lo hace. Da la vuelta y continúa por la inercia de su propia contingencia. García Linera caracteriza esto como el movimiento costero marítimo. De avance y de reflujo. Una ola que avanza, choca contra la costa y luego vuelve sobre sí misma para volver a tomar impulso. Resulta más atinada la idea de bucle porque en el avance uno puede mirar sobre su hombro y aprender de aquellos momentos en que la historia pareciera repetirse, como una versión trágica de sí misma. Pero no es la circularidad borgiana lo que se pretende explicar, si no la idea de que los momentos históricos no se repiten, solo se asemejan.

“Empate Hegemónico”

En los albores de 1970 el profesor Portantiero, retomando a Gramsci, caracterizó la correlación de fuerzas como un “empate hegemónico”. La idea expresaba que si bien se sobrevivía a una crisis orgánica esta no se resolvía en una nueva situación hegemónica. Ni el bloque conservador oligárquico podía imponer plenamente su proyecto, ni las fuerzas nacional-populares torcer el rumbo actual. Una suerte de empate hegemónico, con novedosos desafíos, sobrevuela luego de las PASO. Si bien el gobierno nacional ganó sus primeras  elecciones de medio término, en perspectiva histórica es un triunfo menor respecto al de todos sus antecesores desde el retorno democrático. Lo novedoso es que el gobierno logró institucionalizarse como partido político que sintetiza y expresa ese porcentaje histórico antipopular. Por otro lado la ex presidenta, oficialmente, ganó la provincia de Buenos Aires. Esto abre un mundo de interrogantes e interpretaciones.

Nueva Derecha

De un lado del empate encontramos lo que muchos analistas denominan: Nueva derecha republicana democrática. Orgánicamente formó un partido y ganó las elecciones con un proyecto claro, al menos en esta etapa histórica el golpe de estado parecería quedar en el pasado. Es democrática en términos de poder: puede ganar elecciones. En la práctica su ejercicio democrático y republicano, en muchos aspectos, es declamativo. Ataque a la justicia laboral, exenciones impositivas a los grupos concentrados, represión a las manifestaciones, sobreendeudamiento y valorización financiera, detención de los juicios y habilitación de prisión domiciliaria a represores condenados, nombramiento de dos supremos por decreto, encarcelamiento a Milagro Sala y, al menos, negligencia en la aparición con vida de Santiago Maldonado. En los canales de participación política y en su trato por la cosa pública expresa muchos recelos. Por ahora su brutal y efectivo aparato comunicacional bastaría para atraer aquellos votos flotantes.

Desafío Nacional-Popular

Enfrente una oposición fragmentada en términos de acumulación de poder. Finalmente Cristina Kirchner se impuso por algo más de 20 mil votos en el principal bastión electoral. Es un enigma la capacidad de tracción de nuevos votos para octubre. Pero sin duda sigue siendo su figura la de mayor caudal electoral. Ganó la Provincia con un discurso claro, algunos dirán exceso de purismo. De todas formas es una muestra cabal de que el gobierno tiene un proyecto opuesto que le dará pelea. Pensando en 2019 ninguno de los dos sectores ganarían en una primera vuelta. La duda entonces girará en torno a cómo el bloque nacional-popular logra reinventarse, mirando ese pasado, no como repetición circular obnubilada, sino como garantía de lo conquistado que lleve a cabo  la ineludible tarea de volver a formar una mayoría que deberá ir a buscar si se pretende ser algo más que una obturación a la restauración neoliberal. Todo está por darse, lo que está claro es que la bifurcación política Argentina pocas veces fue tan dramáticamente clara.

Imagen by José Luis Funes

Revista OZ

Tomas L Armani es colaborador de Revista OZ. Lic. en Ciencias Políticas con especialización en teoría y filosofía política (UBA), actualmente cursa un posgrado en Filosofía Política en la UNGS.

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