Poesía: Memoria indolente de Enrique Molina

MEMORIAL INDOLENTE

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Es de ese hechizo que hablo
De esas confluencias de fósforo de esos movimientos de la hierba más íntima bajo él roce de un ala
De su poder y de su abismo de su gran tiara de llamas y de su corona baldía de prostituta
y de sus ojos que giran de súbito hasta el blanco para descubrir las raíces más oscuras del alma
Esa gloria carnal de la mujer
Remolino de trópicos y sol de temblor de ola preguntas humeantes de tótem y de aluvión de labios en las mareas secretas del azar
En la simultaneidad milagrosa de dos cuerpos sobre las dunas más tibias de la tierra

Tan hondo en los cimientos de la dulzura en tales cautiverios de carretera que se desborda en tales luces de andén del fin del mundo en una niebla de caricias
Tan lejos ese olor de tren húmedo en viaje esa melodía de desaparecer a través de los paisajes de este reino
y la gravedad de la tierra
La adorable atracción de su masa conjurando unos vestidos y unos cuerpos que caen como un ángel que desciende
Y la gravedad del cielo
Arrebatando hacia una cúpula de pájaros el suspiro de éxtasis de una playa que se retuerce como el relámpago

La mujer matorral de diálogos del viento y la noche la mujer sin orillas en sus gestos de entrega y de delirio en las vastas llanuras de sus venas y su contacto de torrente
Para iluminar hasta las vértebras la respiración y el terror del amante entre sus brazos de hojas blancas donde transpira un país de grandes desarraigos
Tambor de ceremonia y de sumisión
La mujer de mil rostros fulgurantes de mil fantasmas irresistibles y densos cuya sangre bate en sueños o se funde a las lluvias
La viva mujer carnal de cuerpo de adiós y de eclipse.

Enrique Molina

Enrique Molina poeta argentino nacido en Buenos Aires en 1910. Su espíritu aventurero lo llevó a vivir una vida intensa como tripulante de barcos mercantes en el Caribe y Europa, experiencia que le sirvió para dotar con un carácter universal su expresión artística tanto en la poesía como en la pintura. Identificado con las ideas y los fines del movimiento surrealista, fundó en 1952, con Aldo Pellegrini, la revista A partir de cero. Considerado como uno de los más importantes poetas de Latinoamérica, obtuvo importantes galardones, entre los que merece destacarse el Gran Premio Fondo Nacional de las Artes 1992Su obra está contenida en las siguientes publicaciones: «Las cosas y el delirio» en 1941, «Pasiones terrestres» en 1946, «Costumbres errantes o la redondez de la tierra» en 1951, «Amantes antípodas» en 1961, «Fuego libre» en 1962, «Las bellas furias» en 1966, «Monzón Napalm» en 1968, «Los últimos soles» en 1980 y  «El ala de la gaviota» en 1985. Falleció en Buenos Aires en 1997.

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