Poesía: Claro que no somos una pompa fúnebre… de Gioconda Belli

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Claro que no somos una pompa fúnebre…

 

Claro que no somos una pompa fúnebre,

a pesar de todas las lágrimas tragadas

estamos con la alegría de construir lo nuevo

y gozamos del día, de la noche

y hasta del cansancio

y recogemos risa en el viento alto.

 

Usamos el derecho a la alegría,

a encontrar el amor

en la tierra lejana

y sentirnos dichosos

por haber hallado compañero

y compartir el pan, el dolor y la cama.

 

Aunque nacimos para ser felices

nos vemos rodeado de tristeza y vainas,

de muertes y escondites forzados.

 

Huyendo como prófugos

vemos como nos nacen arrugas en la frente

y nos volvemos serios,

pero siempre por siempre

nos persigue la risa

amarrada también a los talones

y sabemos tirarnos una buena carcajada

y ser felices en la noche más honda y más cerrada

 

porque estamos construidos de una gran esperanza,

de un gran optimismo que nos lleva alcanzados

y andamos la victoria colgándonos del cuello,

sonando su cencerro cada vez más sonoro

y sabemos que nada puede pasar que nos detenga

porque somos semillas

y habitación de una sonrisa íntima

que explotará

ya pronto

en las caras

de todos.

Gioconda Belli escritora nacida en Managua (Nicaragua). Fue una firme opositora a la dictadura de Somoza, por lo que tuvo que exiliarse a México y Costa Rica y se integró a las filas del FSLN, organización en la que militó desde 1970 hasta 1994. Dejó la vida política para dedicarse a escribir su primera novela, sin dejar nunca de lado la poesía. En 1988, Belli publicó ¨La Mujer Habitada¨, que fue un éxito clamoroso de amplia resonancia internacional. Entre otras se destacan: ¨El país bajo mi piel¨, ¨El infinito en la palma de la mano¨, ¨El país de las mujeres¨.

 

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