Misterios: El mundo de los elementales de Paracelso, alquimia, magia, libros, gnomos y ondinas

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Paracelso aparece en la cultura popular en un cuento de Jorge Luis Borges (La Rosa de Paracelso), es nombrado en Frankenstein de Mary Shelley, y es un mago famoso, que cuenta con su propia estatua en Hogwarts, en los libros de Harry Potter.

¿Pero quién es Paracelso?

Para muchos es uno de los padres y una de las grandes figuras de la medicina. Para otros un mago, un alquimista y una persona capaz de ver más allá de lo que conocemos como realidad.

Su nombre verdadero era Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim y nació en Suiza, el 17 de diciembre de 1493; y de allí vivió hasta el 24 de septiembre de 1541.

Entre sus frases más relevantes de la medicina se encuentran: “La dosis hace al veneno” y es considerado, también, padre de la toxicología, y «No debe haber ningún cirujano que no sea también médico. Donde el médico no sea también cirujano no será más que un ídolo que no es sino un monigote.»

En cuanto a la magia y la alquimia se dicen muchas cosas. Que supo descubrir cómo convertir el plomo en oro y fue  él quien, a través de sus diarios, nos explica cómo se divide el mundo de los elementos y quienes rigen dicho mundo.

Introducción a la magia

Desde muy pequeño fue instruido por su padre en la botánica y en la anatomía. Estudio en un monasterio de monjes benedictos de San Andrés, donde fue pupilo del obispo Eberhad Baumgartener, un famoso alquimista.

Si bien su interés por la astronomía, lo oculto y lo esotérico lo mantenían ocupado, tenía un fuerte compromiso con la medicina, planteando que la alquimia no era una ciencia para convertir el metal en oro, sino para curar enfermedades.

Descubrió y estudió características de enfermedades como la sífilis y el bocio. Incluso llegó a descubrir una enfermedad producida por el trabajo.

Y en cuanto a su interés sobre lo oculto, plantearía el mundo de los elementales.

Los Cuatro Elementos

Antiguos diarios escritos por el propio Paracelso describen el mundo elemental. Existen cuatro elementos: Tierra, Agua, Fuego y Aire. Y cada uno tiene sus propias reglas, sus propios guardianes y seres. Cada elemento rige diferentes cosas y a la vez tienen distintos comportamiento, lo mismo que distinta personalidad.

Paracelso nombró a los guardianes de cada elemento como Elementales. Los elementales son seres, espíritus de la naturaleza, carecen de maldad o bondad y su misión es proteger a la misma.

Estos protectores son difíciles de contactar, sin embargo, hay ciertas personas que pueden  hacerlo.

Los guardianes del Elemento Tierra son los Gnomos, Las guardianes del Elemento Agua son las Ondinas, Para el Elemento Aire tenemos a las Sílfides y a los Silfos, y el Elemento Fuego cuenta con las Salamandras. Todos ellos pueden ser muy amables, pero recelosos de lo que cuidan y esto los puede volver muy crueles.

Los gnomos protegen la tierra y la naturaleza en sí misma de la codicia del hombre. Se molestan con la tala de árboles y bosques, con la caza excesiva de animales y con la extracción de los minerales. Viven dentro de agujeros, en cavernas y debajo de los hongos. Suelen andar desnudos y, a diferencia de los cuentos, no llevan ropa o armas.

Su magia controla las partes duras del cuerpo humano, huesos y minerales.

Las ondinas suelen cambiar de formas y sus cuerpos parecen hechos de agua, espuma o sal. Muchas veces se las confunde con las Sirenas. Son protectoras del mar, de los ríos y lagos. Son dadoras de vida. El Elemento Agua está relacionado directamente con la vida.

Su magia controla los sentimientos, amor, ira, felicidad, tristeza y demás.

Las Sílfides y Silfos son  parte del viento, de las corrientes de aire, pueden confundirse con las hadas o los ángeles. Son mensajeros, profetas y portadores de ideas.

Su magia se relaciona con los pensamientos, sueños e ilusiones.

Las Salamandras son consideradas los elementales más sabios y los más difíciles de controlar. Suelen bailar entre las llamas de cualquier lugar. Su aspecto varía entre seres de aspecto reptiliano a enormes dragones. Son guardianes de secretos, de poder y sabiduría.

Su magia está relacionada con el ímpetu, la mente y los deseos.

Revista OZ

Maximiliano Ezequiel Petazzi es colaborador de Revista OZ, estudiante de comunicación social y letras en la UNLZ, escritor de fantasía y ficción.

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