Misterios: El Lobizón, el Hombre Lobo Guaraní

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Conocemos bien al Hombre Lobo de Europa, el humano que se ve torturado por la maldición de convertirse todas las noches de luna llena en un licántropo, perdiendo su conciencia y su personalidad; viéndose perdido en el hambre de devorar a quién se le atraviese en su camino. Esta persona pudo haber adquirido la maldición tras una mordida de otro Hombre Lobo o por algún maleficio.

Si bien, a través de las películas y relatos, conocemos la faceta destructiva de este ser, su historia es mucho más compleja y contradictoria de lo que parece. En Europa, hay distintas variedades de Licántropos. Por ejemplo, los Wulver escoceses son amistosos, les gusta pescar y dejar pescado en las casas de la gente humilde. También hay historias que sostienen que los Hombres Lobos son enviados de Dios para destruir Brujas y demonios.

Y las maldiciones son variadas: pueden venir a través de magia gitana, magia pagana o desde los principios de la humanidad. La conciencia de un Hombre Lobo transformado también varía; puede estar consciente de sus actos, pero no controlarlos, puede perder toda la consciencia, olvidándose de todo al día anterior, o puede controlar su forma lobuna completamente.

La leyenda del Lobizón

El Lobizón es el Hombre Lobo de Sudamérica y su historia es en parte diferente a los Hombres Lobos de Europa. Esta criatura también es conocida como Luisón o Luisao. Su origen se encuentra en el mito Guaraní: El séptimo hijo varón de Tau y Kerana (cuyos hijos sietemesinos son monstruos por una maldición) contrajo la maldición que decaería sobre sus progenitores. Todos los viernes y martes de luna llena se transformaría en un ser mitad humano y mitad perro de patas largas.

Por lo tanto cualquier séptimo hijo varón de cualquier familia, sería un lobizón. A la vez que la séptima niña sería una bruja.  La transformación tendría efecto los viernes y los martes a medianoche cuando haya Luna Llena o cuando sea día 13.

La transformación comienza con malestares, dolor y agonía que harían que la persona se aleje al monte, al bosque o  a un lugar aislado. Allí se transformaría de manera dolorosa, dejando atrás su cuerpo humano y dando lugar a un ser mitad perro. Largo, enorme, con ojos rojos como llamas del infierno. De aspecto delgado y monstruoso.

Durante toda la noche vagaría, sin recordar nada al día siguiente. Se alimenta de heces de gallina (por eso dicen que si un gallinero está limpio, es porqué el lobizón pasó por allí). De cadáveres desenterrados y de bebés recién nacidos.

Son muchos los testigos, hasta hoy en día se pueden leer en algunas noticias locales, los que aseguran haberlo visto o haberlo fotografiado.

A la persona que se transforma en Lobizón, se la describe, en su forma humana, como hombres flacos, enfermizos, solitarios y pocos sociables; también suelen sufrir dolores estomacales desde pequeños.

Para asesinar a un lobizón se debe utilizar un arma blanca o una bala bendecida. Sin embargo estas criaturas no suelen dañar a los humanos, ni atacarlos. No son bestias tranquilas, pero tampoco hostiles.

El Lobizón es el Hombre Lobo de Sudamérica
Padrino Presidencial y otros datos

Desde el siglo XIX, en Argentina y Paraguay, se acostumbra a que el Presidente de la Nación sea nombrado como “Padrino” del séptimo hijo varón de cualquier familia. Esta costumbre se creó por la cantidad de gente que creía en la leyenda, si el niño era apadrinado entonces no se convertiría en lobizón.

Recién en 1907 hay registro de un bautizo oficial con un Presidente. Y fue en 1973 cuando Juan Domingo Perón convirtió en legal esta costumbre (decreto 848). Otorgándole becas totales para estudios primarios y secundarios al séptimo hijo.

Se cree que el Aguará Guazú (zorro de estas tierras) fue perseguido y cazado por su  semejanza al lobizón.

Aguara Guazú
Aguara Guazú

Revista OZ

Maximiliano Ezequiel Petazzi es colaborador de Revista OZ, estudiante de comunicación social y letras en la UNLZ, escritor de fantasía y ficción.

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