Elecciones 2017-En busca del voto para ponerle freno al ajuste

Las elecciones del próximo domingo amalgaman una variedad de aspectos a tener en cuenta. Desde el punto de vista del gobierno implica una refrendación a su primer año y medio de gestión. El gobierno nacional trazó un rumbo, una hoja de ruta clara: bajar la inflación, reducir el déficit y liberar la economía. Las consecuencias a la persistencia de las políticas neoliberales se traducen en: baja del consumo, caída del salario y decrecimiento en el mercado laboral.

El gobierno: Profundización del ajuste

Desde el discurso oficial son medidas duras, pero necesarias. Esto pareciera haber calado hondo en algunos sectores sociales. El domingo entonces operará una suerte de referéndum de gestión. En términos formales no define funciones ejecutivas, pero desde un punto de vista político reforzará o mermará la legitimidad en el plan de gobierno que, por otro lado, aspira profundizar en caso de un resultado positivo. Dos posibilidades se vislumbran, al menos en un aspecto, si el cambio sigue siendo parte de un devenir hasta ahora imaginario con anclaje en un ideal de promesa o si ya es una realidad concreta que acciona desde las primeras medidas económicas. A nivel interno el macrismo duro, representado en Marcos Peña y Duran Barba, se juega una carta fuerte expresada en la verticalidad del armado de las listas. Una derrota debiera generar un reacomodamiento de las fuerzas aliadas.

La oposición: Miras al 2019

Dos figuras acaparan el voto no macrista. Unidad Ciudadana, con la figura central e ineludible de Cristina Fernández de Kirchner, lidera la mayoría de las encuestas en la provincia de Buenos Aires. El objetivo principal es ratificarse como la oposición más férrea al gobierno nacional a través de un nuevo espacio multisectorial por un lado, pero fuertemente cohesionado por el otro a fin de evitar las arteras fugas pos 2015. Si bien es incierta la acción parlamentaria que podría ejercer la ex presidenta, la necesidad de una victoria en el mayor distrito electoral del país no sólo ratificaría la vigencia de la centralidad de la figura de Cristina, sino que además condensará la morfología bipolar de la política Argentina: un polo de centro derecha liderado por el Pro y un polo de centro izquierda conducido por Unidad Ciudadana con eje en el peronismo kirchnerista. Esto deja poco margen de maniobra a un Sergio Massa que viene resistiendo las fuerzas centrípetas de estos polos. Con pocas posibilidades de entrar al congreso aspira a seguir siendo un interlocutor necesario para el gobierno y una referencia de cara al 2019. 

Florencio Randazzo hará su debut electoral encabezando la lista del Frente Justicialista Cumplir que a priori no parece ofrecer algo inédito. Su intención de ser una tercer vía entre el macrismo y el kirchnerismo es un terreno ya muy trabajado por un Sergio Massa con mayor caudal de votos. Separarse del kirchnerismo parece una tarea titánica al igual que disputarle ese voto a Cristina. Su objetivo apunta a largo plazo y versará en torno a un posicionamiento en el mapa global electoral con aspiraciones futuras y no cortoplacistas.

La izquierda tiene como desafío, luego de haber roto el piso electoral en Chaco y lograr meter un legislador provincial, mantener el piso del 5 % del 2013 en una elección con una variada oferta electoral. El recrudecimiento en la represión a las manifestaciones  y el aumento en los conflictos laborales pueden jugar a favor del frente Trotskista.

La madre de todas las batallas

La provincia de Buenos Aires una vez más acapara la atención en estas elecciones. No solo porque es el 38% del padrón electoral nacional, lo es además por los niveles de incertidumbre y especulación que genera luego de que Maria Eugenia Vidal le arrebatara al peronismo su principal bastión electoral. La actual gobernadora cuenta con mejor imagen de aprobación que su jefe político y permitió así transformar un terreno pantanoso en un campo fértil a una fuerza política no tradicional. Lo concreto es que la elección en el distrito más populoso pone más en riesgo el poder de la ex presidenta que al actual gobierno. En primer lugar porque Cristina va contra un desconocido y lavado Bullrich. En segundo lugar necesita de una victoria marcada por varios puntos y no una elección reñida, porque no son bancas lo que pone en juego el cristinismo sino su vigencia como alternativa real. La diferencia porcentual en votos que pueda sacar la ex presidenta es fundamental para determinar el poder simbólico necesario para poner un freno a un gobierno que hasta ahora ha ajustado para un solo lado.

Revista OZ

Tomas L Armani es colaborador de Revista OZ. Lic. en Ciencias Políticas con especialización en teoría y filosofía política (UBA), actualmente cursa un posgrado en Filosofía Política en la UNGS.

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