Papa Francisco: ¨Vivimos en una cultura del descarte¨

El Papa Francisco hace un llamado a tomar conciencia

¿Qué nos dice el Papa Francisco en su Encíclica*? , un texto bastante terrenal si vemos que apela a la concientización por parte de la humanidad de los desafíos actuales con respecto al ecosistema en que vivimos y del que todos somos parte. Cuenta sencillamente el modo de vida de la sociedad actual, una sociedad de consumo, que como bien señala, necesita unificar criterios -más allá de los límites de cada país- para salvar al mundo, a nuestra tierra, a la Pacha Mama, al planeta o como más les guste llamar a este bello espacio en el cual vivimos. Nos dice Francisco “la naturaleza no es sólo el marco donde se desarrolla nuestra vida social”, somos con la naturaleza, aunque el sistema de producción y consumo haga pensar que somos lo que tenemos.

La encíclica busca concientizar, es un grito de uno de los líderes más importantes del mundo actual pidiendo un cambio de sistema.

El Papa Francisco es claro “vivimos en una cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura”. En su cuestionamiento advierte: “Los progresos científicos más extraordinarios, las proezas técnicas más sorprendentes, el crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados por un auténtico progreso social y moral, se vuelven en definitiva contra el hombre”. Francisco cuestiona el modelo consumista y el sistema capitalista al que define como estructuralmente perverso y señala “que estamos convirtiendo al planeta en un inmenso montón porquería”.

Será por eso que ya ha sido desacreditado por el futuro pre candidato presidencial de la casta Bush, este dijo que se “tiene que ocupar más de hacer mejor a las personas y menos de cuestiones que tienen que ver con aspectos políticos”. Es notable que molesta y mucho, que una voz tan representativa como la del Papa Francisco cuestione el sistema de producción, y la pobreza, por lo visto no agrada a los principales causantes de que nada cambie.

Dice Francisco en uno de los pasajes de la encíclica “la humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan. Es verdad que hay otros factores (como el vulcanismo, las variaciones de la órbita y del eje de la Tierra o el ciclo solar), pero numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero emitidos sobre todo a causa de la actividad humana”. Esto fue aplaudido por la comunidad científica, por la ONU y por numerosas ONG que vienen señalando estas cuestiones sin ser escuchados.

Además, remarca que la acción de la Iglesia no sólo intenta recordar el deber de cuidar la naturaleza, sino que al mismo tiempo debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo.

La falta de preocupación por medir el daño a la naturaleza y el impacto ambiental de las decisiones es sólo el reflejo muy visible de un desinterés por reconocer el mensaje que la naturaleza lleva inscrito en sus mismas estructuras. “Cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacidad –por poner sólo algunos ejemplos–, difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza. Todo está conectado”, señala el Papa Francisco, y así ha de ser.

*(comunicado donde se manifiesta una postura por medio de una carta)

 

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Encíclica del Papa Francisco

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