Huella ecológica: Vivimos de prestado

El alerta fue emitido por la ONG medioambiental Global Footprint Network quien lleva adelante el registro anual de la huella ecológica, y donde se llegó a extremos jamás vistos.

Este es el término que se acuñó para referirnos a que la población del planeta tierra, desde el 2 de agosto de 2017, comenzó a consumir más de lo que este puede producir naturalmente.

El cálculo se deriva del consumo anual mundial de recursos (huella ecológica), y la capacidad de regenerar la tierra durante un año sus recursos naturales renovables (biocapacidad).

Planeta tierra

A través de la historia

  1. Hasta 1969 el mundo consumía la misma cantidad de lo que producía. Ese equilibrio comenzó a cambiar a medida que aumentó la tasa poblacional, el uso intensivo de las tierras, el aumento del nivel de los mares como consecuencia del desglosamiento del hielo polar, como consecuencia a su vez del calentamiento global por las excesivas emisiones de dióxido de carbono hacia la atmósfera.

En 2007 fue cuando los científicos comenzaron a medir la huella ecológica de la actividad humana en el planeta tierra.

La fecha estipulada donde los seres humanos consumirían más de lo que puede producir fue fijada para el 19 de diciembre de 2017. En pocas palabras, hay una gran diferencia de cinco meses, donde se consumirá más de lo debido, lo que equivale a 150 jornadas en los que la tierra tendrá mayores dificultades para regenerarse de forma natural en cuanto a recursos renovables.

La raíz del problema

Una sola palabra es capaz de responderla: El consumo. El problema de la sobrepoblación, el excesivo consumo, la contaminación, la sobre explotación de los peces en los mares, el desgaste de los suelos, las emisiones de dióxido de carbono (que empeoró con la Ley China donde cada persona puede tener un auto propio, siendo 1,3 mil millones de personas las que habitan el país asiático).

El desperdicio de comida es otra de las razones que agravan la explotación de los suelos y mares.

Posibles soluciones

Uno de los principales problemas es: ¿Cómo bajar el consumo? Hay varias salidas:

  • Crear políticas estatales que incentiven la concientización sobre la huella ecológica, y que promueva nuevas formas de transporte (autos eléctricos), disminuir el consumo de agua, regular las empresas que contaminan e incentivarlas a que utilicen otras formas para contaminar menos.
  • Aplicar políticas  gubernamentales para incentivar la planificacion familiar y que la natalidad no aumente en forma desmedida.

La realidad en números

Por ahora el problema más drástico es las emisiones de dióxido de carbono, que forma parte de un 60% de la huella ecológica, y que, si se disminuyera a la mitad (30) la sobrecapacidad de la tierra, de atrasaría 89 jornadas (hasta noviembre y no un 2 de agosto de 2017)

Si se ahorrara todo lo que se despilfarra en comida eso traería como consecuencia un efecto arrastre: Significaría menos explotación de los suelos (tala y desmonte de arboles por agricultura intensiva), menos pesca. En total se tiran 1300 millones de toneladas de comida (9% de la huella ecológica). Si esto se evitará, se retrasarían 11 jornadas.

Caso de la natalidad

Si una de cada dos familias tuviera un hijo menos, para 2059 habría menos de mil millones de personas que se esperan que nazcan. El día de la sobrecapacidad se atrasaría 30 jornadas.

Si se cumpliera con el tema de bajar a la mitad el dióxido de carbono, habría 89 jornadas, más la comida desperdiciada, 11 jornadas, más la natalidad, 30 jornadas. En total suman 130 jornadas donde la tierra no consumiría lo equivalente a 1, 7 planetas según Global Footprint Network.

Revista OZ

Agustín Niello colabora en Revista Oz. Es estudiante de Derecho en la Universidad Nacional del Litoral. Es de Santa Fé, Argentina.

 

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