Deporte: Se cerró el Mundial de Básquet, con gran actuación de Argentina

A riesgo de generalizar demasiado, comienzo esta nota diciendo que los mundiales de las mayores disciplinas deportivas, se desarrollan con un calendario acorde al ritmo del juego. Así, el Mundial de Fútbol, se extiende a lo largo de todo un mes, llegando a instancias finales en los que hay varios días de descanso entre los partidos.

El Mundial de Básquetbol, hoy finalizado en China, es vertiginoso, infatigable. Se disputa en un breve lapso de dos semanas, con partidos todos los días, y ninguna selección tiene más de tres días de descanso entre partido y partido.

Comenzó el pasado 31 de agosto y culminó este domingo 15. Lo disputan, en un formato estrenado en esta contienda, 32 selecciones, las cuales primero estaban dividas en 8 series de 4 equipos; luego, los 2 mejores de cada serie se clasificaban entre los 16 mejores, y disputaban una nueva serie, divididos en 4 series de 4 equipos. Finalmente, los dos primeros de cada serie clasificaban a cuartos de final, donde los cruces ya eran individuales, el clásico ‘’matar o morir’’ de eliminación directa, hasta llegar a las dos selecciones finalistas.

Además de esta novedad, este Mundial resultaba interesante por otros motivos:

1) La presencia en la selección griega de Giannis Antetokounmpo, el Jugador Más Valioso (MVP) de la última temporada de la NBA, lo que equivale a decir que el mejor jugador del mundo estaría presente en la cita mundialista;

2) Adicionalmente, fue el Mundial con mayor presencia de jugadores que se desempeñan en la NBA;

3) La selección norteamericana, que desde los JJOO de Beijing en 2008 volvió a hegemonizar los títulos olímpicos y mundiales, llegaba a la competición con un plantel muy mermado, por bajas, lesiones y renuncias de los principales jugadores estadounidenses, lo que hizo que llevaran un plantel de jugadores correctos, pero casi ninguno de ellos estrella en sus equipos, y absolutamente ninguno un top 15 de la liga. Ni siquiera se consideró a este representativo un ‘’Dream Team’’.

Esto hacía que aumentaran las expectativas de otras selecciones, especialmente europeas, de aprovechar la ocasión para tumbar el domino norteamericano y hacerse con el título.

Tal vez Serbia era la más firme aspirante al título. Habiendo sido finalista en las tres últimas grandes citas mundiales (dos mundiales y los JJOO de Río en 2016) y con un plantel plagado de talento, sobre todo Nicola Jokic, el mejor pívot de la pasada temporada de la NBA, y líder indiscutible en su equipo, los Denver Nuggets.

Pero también aparecía España, si bien envejecida y con algunas ausencias importantes, sigue manteniendo la base del equipo campeón del mundo en 2006; Francia, liderada por Rudy Gobert, elegido como el Mejor Jugador Defensivo por segundo año consecutivo en la NBA, más la experiencia de otros NBA y un base dominante en Europa como De Colo; Australia, también con muchos veteranos de la NBA, una selección que siempre se mete en las definiciones, pero parece faltarle algo para subirse al podio; la siempre presente y talentosa Lituania; y despertaba mucho interés lo que pudiera hacer la Grecia del mencionado Antetokounmpo, acompañado por un grupo de destacados jugadores de ligas europeas.

Unos escalones más abajo, pero con chances de meterse entre los 16 mejores, se encontraban Alemania, Brasil, Canadá, Italia, República Checa, Montenegro, Nigeria, Puerto Rico, Venezuela, Rusia, Turquía y por supuesto, Argentina, que sin tener ningún NBA, y con Scola como último referente de la ‘’Generación Dorada’’ llegó con un plantel de jugadores de primer nivel en competencias europeas, como Brussino, Garino, Laprovittola, y sobre todo ese petiso gigante que es Facundo Campazzo, figura en el Real Madrid.

Finalmente, entre los 16 mejores quedaron: Estados Unidos, Serbia, Lituania, Argentina, Venezuela, Rusia, Francia, Australia, España, República Checa, Brasil, Italia, Puerto Rico, Grecia, República Dominicana y la sorprendente Polonia.

En los primeros 5 partidos, Serbia dio la impresión de ser la mejor selección por lejos, demoliendo a rivales débiles, y derrotando con autoridad a Italia. Sin embargo, en el último partido de la serie perdieron contra España, que llegaba invicta, pero con un juego inconsistente hasta entonces.

La derrota los mandó a jugar en cuartos de final contra Argentina, y ahí pasó lo impensable: la todo favorita Serbia, a quien su técnico, Djordevic, había dicho que le preocupaba el futuro contra Estados Unidos; fue maniatada por una selección Argentina inteligente, disciplinada, y  con una entrega que nunca se apreció del lado serbio.

Es ese mismo fuego competitivo que tantas veces lució la ‘’Generación Dorada’’ y que muchos integrantes de esta nueva generación han podido vivir y sentir de primera mano, porque a diferencia de lo que pasa en el fútbol, el básquetbol argentino es un ejemplo de trabajo planificado, de sostener procesos, de formar jugadores y personas.

De todas formas la predicción del técnico serbio se cumplió: Francia le ganó, bien, a los Estados Unidos en otro cruce, y serbios y norteamericanos se vieron las caras en el cruce por el puesto 5o y 6º, que ganaron los serbios.

En los otros cruces, España, crecida basquetbolísticamente luego de su triunfazo ante Serbia, le ganó con claridad a Polonia, y Australia hizo lo propio con la República Checa, consiguiendo meterse por primera vez en semifinales de un mundial.

Ya en semifinales, Argentina repitió lo muy bueno que había hecho ante Serbia, y un inmenso e interminable Scola, demostró que en el básquetbol la inteligencia, la astucia y las mañas pueden superar a las condiciones física, e hizo lo que quiso con Gobert, que pareció una sombra del jugador defensivamente dominante que es; mientras que España, en un partido parejo, se llevaba la mejor parte y mandaba a los australianos a pelear por el 3er puesto contra los galos.

LA GRAN FINAL

La final, inesperada, se daba entre las dos últimas selecciones que han ganado un Mundial o JJOO, sin ser los Estados Unidos. Ni el mejor de los guionistas podría haber imaginado semejante desenlace.

Lamentablemente, dos partidos tan exigentes desde lo físico y lo mental, pasan factura. Si a ello se suma cruzarse con una selección experimentada y mañosa (en el buen sentido) como la española, que no estaba dispuesta a repetir los errores cometidos por serbios y franceses, y salió desde el inicio a cortar el circuito de juego Campazzo-Scola, se entiende el resultado, aunque la diferencia final de 20 tantos (95-75) pueda parecer exagerada para la final de un Mundial.

De todas formas, ha sido enorme lo alcanzado por esta selección Argentina, a quien casi nadie daba llegando a semifinales del Mundial. Los integrantes de la ‘’Generación Dorada’’ pueden estar tranquilos, que han dejado el testigo en muy buenas manos, han hecho escuela y han tenido excelentes aprendices.

Tarde o temprano tendrán su oportunidad de revancha. La que sigue es en Tokyo 2020, a la que con esta actuación, ya clasificaron.

Basketball – FIBA World Cup – Final -España campeón – Wukesong Sport Arena, Beijing, China – By REUTERS/Kim Kyung-Hoon

Revista OZ

Rodrigo Tisnés es colaborador de Revista OZ, nació en Rocha, Uruguay, escritor, periodista, estudió ciencias políticas, coordina un taller literario en el Centro Cultural Ricardo Rojas, de la UBA.

 

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