Porque ¡yo escribo!: Mirtha Dermisache en el Malba

El MALBA exhibe 140 piezas y documentos, de Mirtha Dermisache, desde el primer libro de 1967 a los realizados en el 2000 de manera colectiva.  Es la primera exposición retrospectiva de la artista argentina, cinco años después de su fallecimiento. Curada por Agustín Pérez Rubio, cuenta con un recorrido completo por su producción. 

La mayoría de sus trabajos corresponden a lo que se llamó “escrituras ilegibles”, término que Roland Barthes le da a su obra, ya que en 1971 manifestó un interés sobre la obra de Mirtha. 

header-dermisache

Una exhibición que nos deja pensando en las multiples posibilidades del lenguaje, y cómo para poder entender el mismo lleva un tiempo, es una suerte de empezar de cero con un idioma completamente desconocido.

La obra de Dermisache se despliega en libros, cartas, textos, diarios y postales, manifestando de esta forma los grafismos en formatos propios de la comunicación. 

Su producción se encuentra entre lo plástico y la escritura

Creó un lenguaje nuevo, sobre lo cual la exposición da cuenta y muestra los procesos creativos de la artista, mostrando textos “legibles” y ejercicios para poder comprender estos grafismos, y de esta forma es como nos propone Rubio entender la extensa obra de Dermisache.

Nos dispone en el espacio un recorrido cronológico.  Parte de su producción es a causa de colaboraciones con diferentes grupos, vinculada con el Instituto Di Tella, el CAYC y el Grupo de los 13, además realizó labores como docente en el Taller de Acciones Creativas y organizo las ediciones de las Jornadas de Color Y Forma. Con todas estas acciones, se demuestra su interés por la pedagogía y por el aprendizaje como marca el curador de la exposición.

Libro 4 de 1972

“Desde el inicio, la obra de Dermisache aparece atravesada por la dualidad entre la búsqueda de libertad en la creación y el sometimiento a una serie de reglas, a una disciplina. Y, a la vista del conjunto de su trabajo desde 1967 hasta su muerte, esta dualidad va a ser una constante, indisociable de su tarea pedagógica, entendida como experiencia de un proceso inverso de aprendizaje: el desaprendizaje de ciertas ideas que impiden la libre expresión creativa”.

La muestra, inaugurada el 11 de agosto, permanecerá abierta hasta el 9 de octubre. Asimismo, se presentan una serie de charlas y actividades para poder comprender de manera más amplia esta exhibición y a la artista.

Esta exhibición, llevada a un espacio en el que quizás conviven muchas obras, cada una llena de su propia información logran que el espectador se encuentre abrumado y necesite tiempo para poder entender todo lo que se le muestra, pero sin importar esto, sigue siendo una exhibición muy bien lograda para el MALBA.

Revista OZ

Micaela Ruth Ferreira es colaboradora de Revista OZ, Estudiante de Curaduría y Gestión Cultural.

Deja un comentario