Vita and Virginia, la relación de dos mujeres fascinantes

Vita and Virginia, la relación de dos mujeres fascinantes

Vita and Virginia es un drama dirigido por Chanya Button, en el que cuentan la relación entre estas dos escritoras. Virginia Wolf (Elizabeth Debicki) conoce a la también escritora Vita Sackville-West (Gemma Arterton) en Londres en la década de 1920. A pesar de que ambas están casadas, entre ellas nace una pasión que la moral de la época prohíbe; ellas la viven en conocimiento de sus respectivos esposos con los que tenían un vínculo sincero. Vita inspirará una de los libros más conocidos de Wolf, Orlando.

Fue el cuñado de Virginia Woolf, Clive Bell, quien la avisó de que una aristócrata famosa en todo Londres por sus aventuras homosexuales, Vita Sackville-West escritora que había puesto los ojos en Virginia desde la lectura de sus libros. Virginia escucha una emisión radial en la que Vita habla sobre el matrimonio. ¨La independencia no tiene sexo¨, dice Vita, ante una Virginia de escucha atenta. Quería conocerla, para lo cual se organizó una cena. La madre de Vita intuyendo lo que podía surgir de ese encuentro le pide que no vaya a la reunión en casa de los Woolf.

«Vita es una lesbiana declarada, ten cuidado», le dijo Clive, a lo que Virginia respondió: «Pues con lo esnob que soy, no sabré resistirme». Pese a los displicentes comentarios iniciales de la novelista, parece que el encuentro surtió el efecto deseado por Vita: despertar el interés, primero, y el deseo luego de la gran Virginia Woolf.

A partir de ese intercambio epistolar, la periodista y escritora Pilar Bellver creó la novela, A Virginia le gustaba Vita, publicada por la editorial Dos Bigotes. Novela que fue base para el guión de esta película, escrito por Eileen Atkins y Chanya Botton.

¨LOS CELOS DEBEN SER DESTERRADOS COMO UN MANUSCRITO INSERVIBLE¨

Virginia Woolf no tenía problema alguno en plantearse una relación homosexual. Se había criado en un ambiente de absoluta libertad, a su alrededor eran comunes tanto las relaciones extramatrimoniales como las relaciones entre personas del mismo sexo -a pesar de la rígida moral victoriana que parecía imperar, el grupo de Bloomsbury en el que reinaban ella y su hermana Vanessa; era muy libre con respecto al sexo. A pesar de esto, Virginia era una mujer incapaz de sentir deseo sexual por su marido, Leonard Woolf, con quien por lo demás formaba un matrimonio de muy buenos compañeros, una comunión intelectual.

En cuanto a Vita, su conducta era promiscua, y estaba igualmente casada. Su esposo, Harold Nicolson, era abiertamente homosexual y aceptaba de buen grado las andanzas de ella a pesar de que le pedía evitar los escándalos. No todo el mundo era igual de tolerante. El marido de una de sus amantes, el poeta sudafricano Roy Campbell, persiguió a Vita por medio Londres con una pistola cuando se enteró de la infidelidad de su esposa con Vita.

 

Como señala Pilar Bellver en el libro, había sintonía y complicidad no sólo en el seno de ambas parejas sino también entre los matrimonios mismos, que mantuvieron su amistad hasta el final. «No había celos entre los Woolf y los Nicolson, pues habían llegado, independientemente, a la misma definición de confianza». Quizá Leonard fuera el menos contento con la situación, pero no por miedo a que Virginia se alejara de él sino a que las emociones en juego «pudieran volver a perturbarle la mente». La escritora padecía depresiones (trastorno bipolar según el diagnóstico de hoy) desde los 13 años, cuando murió su madre, y -como es sabido- acabaría suicidándose en el río Ouse.

Vita y ella, a pesar de llevarse diez años de diferencia, -tenían 33 y 43 cuando se conocieron- inician una relación de alta intensidad. Todo queda registrado en los diarios de ambas, y la gran cantidad de correspondencia que mantuvieron.

EQUILIBRIO Y LIBERTAD

A Vita -que por cierto goza de mucho mayor éxito en ventas- a pesar de que admiraba a Virginia le molesta que esta parecía no entregarse por completo, como si su naturaleza de narradora le hiciera estar siempre, tomando nota de lo vivido. ¨Lo que tienes de mi es todo lo que puedo dar¨, le dice Virginia. Por otra parte, la autora de Una habitación propia no puede digerir bien los constantes amoríos de su amante.

De camino a Teherán, donde su marido es encargado de negocios de la embajada inglesa, Vita siente tal deseo de estar con Virginia que fantasea con raptarla. A su vuelta de Persia, afloran sin embargo los primeros indicios de alejamiento entre la pareja. A pesar de todo, las amantes se las arreglan para, pasado lo más bullente del amor, construir lo que Vita define como «una amistad respetable, cierta, durable, casta y tibia». Algo menos intenso pero más duradero que aquellos primeros encuentros ardientes en la gran mansión de Vita, Knole, tan grande que nadie podía precisar cuántas habitaciones tenía. La inmensa hacienda de los Sackville-West, que sigue siendo una de las cinco mayores de Inglaterra -más grande que Buckingham Palace, por ejemplo-, desempeña un papel importante en la historia.

Después de haber escrito La señora Dalloway y Al faro, Virginia Woolf pide permiso a Vita, que se halla en plena vorágine de traiciones, para escribir sobre ella, y Vita acepta. El resultado es otra obra increíble, Orlando, que trata sobre un personaje que vive cinco siglos, primero como hombre y luego como mujer.

Una película lesbica, con filosofía íntima, que nos permite ver un poco el mundo de la genial Virgina Woof, y su vínculo con Vita, tan importante para su vida teniendo en cuenta los libros que Virginia escribió en ese período.

Es de destacar también, un bello instante del film en que las dos parejas van juntas a ver el eclipse. Previamente Virginia y el esposo de Vita, mantienen una conversación trascedentalmente sincera. Recomendada. 

 

Revista OZ

Romina R Silva es directora de Revista Oz, poeta, escritora, Lic. Comunicación Social UNLP. Conduce programa Zoom a la tierra, por FM 89.3. Coordina Talleres de Escritura Creativa. Es organizadora del Festival de Poesía en Lobos siendo parte del FIP.

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