¨Vergel¨, o esas intermitencias que tiene la muerte

La muerte, con su ritualismo y circunspección, es una de las fuentes creadoras más potentes desde que, como especie, comenzamos a hacer arte. Hace pocos años, la muerte sirvió de senda para una de las mejores comedias de los últimos 20 años, Muerte en un funeral (2007).

La película Vergel, de la argentina Kris Niklison,  es un drama. Ciertamente una parte de su trama se presta a la comedia, cuando la protagonista, Camila Morgado, una mujer brasileña que ha quedado repentinamente viuda en una Buenos Aires, debe hacer frente a los múltiples trámites, y trabas burocráticas para poder repatriar el cuerpo. Desde la agobiante cantidad de papeles necesarios, pasando por el monto que debe abonar, hasta esperar la decisión de un Juez que recién está volviendo de la feria judicial y para quien su causa (por alguna razón el difunto terminó en la morgue judicial) no es prioritaria; todas esas situaciones, mínimas, en clave de charla telefónica, hicieron reír de buena gana a quien escribe, y a varios espectadores.

vergel foto snorkel
 Camila Morgado en Vergel

Esta situación lleva a que la mujer deba pasar sus días (y sus noches) en el apartamento de una amiga que tiene un exuberante balcón repleto de plantas de todo tipo, mientras espera la dilucidación de esta situación kafkiana; al mismo tiempo que, un poco onettianamente, comienza a confundir el adentro y el afuera, especialmente cuando recuerda a su difunto esposo, cuando ve el programa de televisión sobre origamis, y cuando –cual Ventana Indiscreta– aprovecha la vista del balcón para ver/espiar a sus vecinos: un viejo que cuelga la ropa, un grupo de niños que juegan guerrilla de agua, unas jóvenes que toman sol, una fiesta descontrolada, un vecino músico.

En este contexto de soledad y duelo, de penumbras, surge la vecina del piso de abajo. La típica vecina entrometida que aparece porque tiene la llave y es la encargada de regar las plantas. La relación, forzada al principio, termina siendo un soplo de aire fresco, una suerte de vendaval luminoso en la vida de la mujer que le permite atravesar mejor el dolor del duelo. 

La película no juzga su conducta. Sería absurdo. Nos permite ser observadores de la forma en que va procesando todos esos días de duelo en una ciudad y país ajenos, y en soledad.

Escena de Vergel, Maricel Álvarez y  Camila Morgado 

Las dos protagonistas están muy bien en sus roles, tanto la brasileña Camila Morgado, como la argentina Maricel Álvarez, que se luce en el rol de esa vecina charlatana, pero alegre y luminosa. También está muy bien Daniel Fanego, quien sin aparecer en pantalla, se destaca en su rol de burocrático funcionario, que parece incapaz de mostrar un poco de empatía con la viuda y su problema. Por el contrario, no queda clara del todo cual fue la intención en el caso del papel de Daniel Aráoz, pero si intentó ser una suerte de alivio cómico, se quedó en la intención.

La fotografía, que estuvo a cargo de la propia directora, valdría la pena por sí sola pagar la entrada para verla, acompaña magistralmente los estados de ánimo de la protagonista;  la historia en general está muy bien contada y entretiene.

  • Título original: Vergel
  • Estreno: 01.02.2018
  • Clasificación: Apta para mayores de 16 años
  • Actores: Maricel Álvarez, Camila Morgado
  • Director: Kris Niklison
  • Guionista: Kris Niklison
  • Director de fotografía: .
  • Música: Arrigo Barnabé
  • Montaje: Karen Harley
  • Producción: Basata Films, Casadasartes Films
  • Duración: 86 minutos

Revista OZ

Rodrigo Tisnés es colaborador de Revista OZ, nació en Rocha, Uruguay, escritor, periodista, estudió ciencias políticas, coordina un taller literario en el Centro Cultural Ricardo Rojas, de la UBA.

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