Opinión: Border, magia escandinava

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Border (Gräns) el segundo largometraje del director iraní-sueco Ali Abassi, ganador del premio Un certain regard (dedicado a reconocer jóvenes talentos) en el importante festival de Cannes, llega a las salas argentinas el próximo jueves 28.

La película sigue la historia de Tina (Eva Melander) una agente de aduanas que tiene la habilidad especial de poder oler literalmente las emociones de las personas, permitiéndole encontrar contrabandistas y delincuentes de todo tipo de forma inmediata. Sin embargo, todo se complica el día que Vore (Eero Milonoff), un hombre misterioso, se cruza en su camino y pone a prueba al extremo sus habilidades.

Los protagonistas de Border

Es una obra que es difícil de describir en palabras sin entrar en detalle de su desarrollo, la cual se beneficia en gran medida si el espectador va con la mente abierta, sin saber demasiado sobre su trama o personajes.

Sin embargo, se puede decir que es una mezcla de géneros interesante, con elementos de fantasía, policial nórdico, realismo social y terror que subvierte todo el tiempo las convenciones de cada género de manera orgánica, sirviendo a la historia y subtexto de la misma.

A pesar de que la primer media hora puede resultar un tanto lenta, ya que los contra planos pueden volverse monótonos y el establecimiento de los elementos narrativos es nebuloso, es esta misma dirección firme y restringida por parte de Ali Abassi, que junto a la construcción de un mundo realista y palpable, permite balancear los elementos de cada género de forma símil y creíble a lo largo de toda la duración.

Una vez establecida toda la información importante, es en el inicio del segundo acto donde se levanta considerablemente el ritmo, debido a que la historia y sus intenciones comienzan a tomar forma, explorando diferentes temáticas delicadas, las cuales giran en torno a la aceptación de uno mismo, la discriminación, abuso infantil, sexualidad, roles de género y maternidad.

Las actuaciones son estelares, sobre todo por parte de Eva Melander, quien da una interpretación atrevida y honesta, ayudada por un excelente trabajo de maquillaje el cual ha sido nominado para un Oscar en la ceremonia de este año. 

Las múltiples facetas que la actriz es capaz de aportar al personaje permiten profundizarlo de manera apropiada, por lo que sentimos empatía y entendemos su forma de actuar en todo momento. Más allá de los elementos que nos pueden llegar a resultar ajenos por pertenecer a otra cultura, es el énfasis en vivencias universales que mantienen unidos el núcleo emocional de la narrativa, siguiendo a Tina en la lucha por su dualidad interna y la deconstrucción del lugar que ella creía tener en el mundo hasta el momento que cruzó caminos con Vore.

Definitivamente no es una película para todo el mundo, con demasiados temas difíciles de digerir y otros aspectos que rozan en lo grotesco, solamente un público especifico podrá sacar el máximo potencial de esta película única. De todas formas, si lo que leyeron les generó curiosidad, les recomiendo arduamente que no dejen pasar la oportunidad de ver Border en la gran pantalla, demasiado única y ambiciosa para ser encasillada, al mismo tiempo que es ejecutada con humildad, compasión y originalidad, sintiéndose cercana en todo momento.

Revista OZ

Lautaro Palacio es colaborador de Revista OZ, Lic. en Psicología, especialista en psicodiagnóstico. Cinéfilo.

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