Crítica de la película Luciferina

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Ya está en cines la nueva entrega del director Gonzalo Calzada, reconocido por sus trabajos anteriores Resurrección (2015), La plegaria del vidente (2011) y Luisa (2008). Esta vez, Luciferina abre una saga de películas de horror llamada La trinidad de las Vírgenes, que incluyen también las cintas Inmaculada y Gótica, que aún no tienen fecha de estreno.

Luciferina es la historia de Natalia (Sofía del Tuffo), una joven de 19 años recluida en un convento y que tiene el don particular de ver el aura de los demás. Tras la muerte de su madre, vuelve a su casa y junto a su hermana Angela intenta descubrir la verdad y emprenden un viaje a Tigre donde, con los amigos de Ángela (Malena Sánchez), realizan un rito ancestral que deviene en una pesadilla demoníaca.

El film de Calzada es muy ambicioso, con efectos bastante logrados y locaciones impresionantes, propicias para representar una atmósfera terrorífica, como las viejas construcciones en el delta del Tigre. También aportan un peso considerable las actuaciones, en las que destacan las de la protagonista, Sofía del Tuffo (Natalia), de Tomás Lipán (El chamán peruano) y de Marta Lubos (mujer vieja, ex monja partera).

Marta Lubos (mujer vieja, ex monja partera)
Marta Lubos (mujer vieja, ex monja partera)

Luciferina, sin embargo, tiende a perderse en lo estético dejando de lado el contenido que resulta vital por los temas que aborda directa o indirectamente: aborto, machismo y violencia de género. Hubiese sido interesante y hasta fructífero tener clara la posición frente al aborto que en la película se presenta por un lado como una experiencia traumática pero necesaria para la hermana de Natalia, y por otro lado como como un milagro tras habersele permitido nacer a la misma Natalia, a pesar de haber sido bautizada por Satanás.

Se percibe además una marcada polarización entre géneros, asociando lo destructivo y diabólico al hombre y lo virginal y vulnerable a la imagen de la mujer, exceptuando la intervención de la ex partera que ayuda a Natalia a enfrentar al demonio.

Película Luciferina
Escena de Luciferina

Otro punto importante es el papel del novio de Ángela que representa a un tipo detestable, abusivo y violento pero que poco antes de su muerte se le esboza cierto heroísmo, lo cual provoca una lectura confusa sobre todo lo que el personaje simboliza.

La estética bien lograda tambalea en momentos como la ambientación y vestuario del convento o de la habitación del padre postrado que parece del siglo pasado, pero resulta que es una historia contemporánea con presencia de smartphones y otros elementos modernos. A pesar de ello, la propuesta visual es la mayor cualidad del filme.

Luciferina película. Tomás Lipán (El chamán peruano)
Tomás Lipán (El chamán peruano)

Otro punto rescatable es el cuidado que se le dio al tema del ayahuasca y el rito ancestral, que podría haber caído en la caricaturización y por ende, resultar ofensivo para ciertas comunidades, pero que por suerte no es el caso.

Luciferina es un filme interesante y ambicioso, logra el objetivo de entretener y provocar sobresaltos, pero es confuso y sin fuerza en los tópicos que se discuten hoy en día fuera de las salas de cine. La narración y la sustancia terminan consumidas por la estética y la intención de abordar temas actuales sin dejar en claro el mensaje; sin embargo vale la pena verla teniendo en cuenta sus debilidades.

Escena de Luciferina

Revista OZ

Martín Chavesta colabora en Revista OZ. Es comunicador Social egresado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima, Perú.

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