Crítica de “La señora Haidi”, protagonizada por María Leal

“La señora Haidi” es uno de los estrenos de cine argentino de la semana. La historia cuenta que una noche de tormenta Haidi se pincha el dedo con la aguja de coser y la sangre brota de ese pequeño orificio. A su derecha, dos pastores alemanes generan miedo. Pero esta no es una película de terror, sino de suspenso. Eso a veces los directores Rafael Menéndez y Daniel Alvaredo lo manejan bien, pero usan demasiadas obviedades del género, como la tormenta, una casa apartada sin comunicación alguna con el exterior y una pareja: Pablo (Guillermo Pfening) y Mara (María Abadi)-de correctas actuaciones- que buscan auxilio en esa casa gigante, porque sufrieron un accidente. Y ahí está la señora Haidi quien los “ayuda”.

La señora Haidi Guillermo Pfening y María Abadi
Pablo (Guillermo Pfening) y Mara (María Abadi)

Lo central es el personaje de María Leal, donde se aprecia la inestabilidad mental y confusiones clásicas de personajes en este tipo de género. Al ser un thriller psicológico se espera que haya procesos mentales, como alucinaciones, sueños, visiones, imaginaciones e ilusiones, pero en esta película aparecen solo en los diálogos. Por momentos parece teatral por los diálogos- que son solo entre tres personajes-, y por el poco movimiento de cámara. Pero la salva la buena iluminación de Pablo Parra,que consiste en producir sombras y tonos oscuros en zonas donde la luz suele estar. Así se generan ambientes sombríos y oscuros que pueden ayudar a la sensación de ansiedad que nos intenta producir el film.

La señora Haidi María Leal
María Leal se luce en `La Señora Haidi´

Lo que sostiene a la película es la actuación de María Leal como la dueña de la casa y del título del film, ya que caracteriza a esta Señora Haidi muy católica, y loca desde el principio, y cautiva con su clásica maldad bien interpretada. Los secretos de los personajes no son para nada imaginativos, ni las formas de mostrárnoslos y la acción que tienen los cautivos Pablo y Mara ante la situación de encierro es casi nula.  Hay momentos en los que el espectador diría: “Dale, salí de ahí, ¿tanto cuesta romper una puerta?” o reacciones raras por parte de la pareja ante situaciones perversas de la Señora Haidi, que parecen un burdo intento de asemejarse a Norman Bates o cualquier personaje de Hitchcock. Los directores  y especialmente el guionista, Ova Canis, debieron haber visto muchas películas de este genio del suspenso antes de hacer esta, porque parecen darle más importancia al ambiente que a la historia.

Sí, es una película chica pero con esa casa, esa iluminación, esos actores, podría haber habido mayor imaginación. Si hay algo que Hitchcock nos enseñó, es que en lugares diminutos pero con ingenio se pueden filmar magníficos largometrajes.

DURACIÓN: 1 hora 16 minutos

Revista OZ

Federico Bazán es colaborador en Revista OZ. Estudia la Lic. en Artes Audiovisuales y la Lic. en Artes de la escritura en la UNA. Además, escribe para su blog Mente y Corazón.

Deja un comentario