Crítica de la película “Deadpool 2”

Dentro del extenso universo de superhéroes e historias que ha ido montando Marvel desde hace una década, Deadpool 2 el mercenario parlanchín y con poder de regeneración que hasta Wolverine envidiaría, viene a ser la parodia del género, aunque una de excelente factura.

Ya lo habíamos visto en la primera película, y retoma lo expuesto desde aquella, para agrandarlo. No falta nada: litros y litros de sangre producto de diversas muertes y desmembramientos, chistes y comentarios subidos de tono, tomadura de pelo a personajes de Cómics –desde la competidora DC hasta los del propio Marvel, y muy especialmente a los X-Men-, chistes a expensas de la corrección política, y rompimiento de la cuarta pared.

En esta segunda parte, luego de unos minutos que sirven de introducción, el personaje principal termina recluido en una prisión para mutantes, junto a un joven mutante que tiene el poder de generar intenso calor y quemar cosas con sus manos. En determinado momento aparece Cable, el personaje conocido de los cómics de X-Men, quien viene del futuro, precisamente con la intención de asesinar al adolescente, por unos delitos que el mismo cometerá en el futuro.

A partir de ahí la trama se desarrolla en base a esta historia, con algunos de los momentos más hilarantes que he visto en una película en mucho tiempo. Las escenas del reclutamiento del equipo de superhéroes, del karma, y de la regeneración del bajo cuerpo de Deadpool son desopilantes; pero la escena del malogrado aterrizaje en paracaídas, resulta sencillamente magistral, y quien escribe terminó llorando de risa al verla, junto a gran parte del público.

La película decae en las partes más serias, especialmente en la relación de pareja de Wade Wilson con su novia, y todo el desarrollo en torno a ese eje parece un poco forzado y fuera de tono con la irreverencia del resto de la película. La sensación que queda, es la de que en un principio pensaron llevar la película para otro lado, y finalmente lo desviaron hacia el desarrollo que se ve en pantalla.

De todas formas, resulta inevitable que una película decaiga por momentos. Es imposible mantener todo el tiempo la misma adrenalina a lo largo de casi 120 minutos de duración.

Además de todos los chistes, referencias, parodias, y rompimientos de cuarta pared, otro agregado que tiene la película, son algunas apariciones breves de famosos actores.

Ryan Reynolds sigue excelente en el papel del mercenario amoral y parlanchín, se nota que lo disfruta, y en una escena post-crédito de antología, hasta se mete con su pasado como Linterna Verde, y Josh Brolin hace un convincente Cable, pero el verdadero descubrimiento es la joven Zazie Beetz, como Domino, la mutante capaz de manipular la suerte.

Por último, cabe aclarar que pese a ser una película de superhéroes, no es apta para todo público. De hecho, su clasificación internacional es “R” y acá es sugerida para público de 17 años en adelante.

Además, si alguien la va a ver sin haber visto la primera, o esperando la típica película de Marvel o DC, muy probablemente se sienta perdido los primeros 30 o 40 minutos.

Revista OZ

Rodrigo Tisnés es colaborador de Revista OZ, nació en Rocha, Uruguay, escritor, periodista, estudió ciencias políticas, coordina un taller literario en el Centro Cultural Ricardo Rojas, de la UBA.

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