Crítica de la película “Avengers, Infinity War”

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Luego de una década (o poco más) de paciente construcción de todo un universo coherente, consistente, armado a lo largo de 17 películas (3 de Iron Man, 3 de Thor, 3 de Capitán América, 2 de Avengers, 2 de Guardianes de la Galaxia, y una cada una de Ant Man, Dr. Strange, Spiderman y Black Panther) la historia finalmente converge en la muy esperada Avengers: Infinity War.

Para quienes hemos seguido con cierto interés las películas previas (pecado de mi parte: admito que me han quedado algunas sin ver) y especialmente las, ya famosas, escenas post-créditos, donde se fueron acumulando los guiños y señales que desembocarían en esta película, la llegada de Infinity War es el corolario de una saga cinematográfica tan larga como disfrutable.

“Avengers, Infinity War”

Y que, a diferencia de la saga literaria de Canción de Hielo y Fuego, cuya conclusión aún está pendiente, y parece que los plazos se estiran más y más; en este caso, las películas de Marvel han cumplido un cronograma de apariciones y estrenos, que parecen haber estado cronometrados por un delicado mecanismo de relojería suiza… que perfectamente podría ser un objeto de interés de El Coleccionista interpretado por Benicio del Toro.

Desde que Marvel anunció que todas sus películas previas, si bien cubrirían y enfocarían diversos superhéroes en solitario, o en equipo (Avengers), todas aportarían en la construcción colectiva de este desenlace; en un formato tomado directamente del mundo del cómic, y –si se me perdona la comparación- también tomado de la mitología. Por ejemplo, en Grecia, muchos de los mitos regionales y locales, convergían en el desenlace que lleva a la Guerra de Troya, y por tanto a La Ilíada, obra en la que cada ciudad-estado envía al menos un héroe y guerreros.

No quiero decir que Infinity War sea como La Ilíada… aunque sí podría decirse que es La Ilíada de Marvel. Así de grande es la película.

Que además corría el riesgo de haber generado demasiadas expectativas, o –como tristemente le sucede a la mayoría de las de DC- el tomarse demasiado en serio, olvidándose que son espectáculo y entretenimiento, y darle un tono excesivamente severo al relato.

Resulta difícil avanzar en una crítica sin caer en adelantar partes de la trama, pero se puede afirmar que esta primera entrega de Infinity War sale airosa del desafío planteado, resultando entretenida a lo largo de sus casi dos horas y media, y dándole un justo y medido lucimiento a cada uno de los integrantes del nutrido plantel de superhéroes presentes, cosa que no parecía sencilla, dados los egos (actores y de personajes) y que además podía prestarse a la confusión de la historia por la dispersión de personajes. En este aspecto se nota el acierto de haber ido construyendo, película a película las bases de esta historia, porque los espectadores ya estamos familiarizados con la mayoría de los personajes.

De los nuevos personajes (aunque se lo había visto unos segundos en una escena post-créditos) Thanos, sin lugar a dudas, es el más interesante y quien capta el interés mayor, no sólo porque es el gran villano, sino porque tampoco resulta uno de caricatura: se descubre, detrás de su obsesión y fanatismo, un ser capaz de tener gestos de ternura, de llorar, y de soñar.

En definitiva, resulta un espectáculo como a los que nos tiene acostumbrados hace largo tiempo Marvel, pero con el agregado adicional de la épica que hay en esta historia y todos los conflictos. Deja abiertas, además, varias interrogantes de cara a la segunda entrega, que será estrenada en mayo de 2019. Específicamente, a quien escribe, le quedó la duda de que papel jugará –asumiendo que tenga alguno- Ant Man, el gran ausente en esta película.

Deberemos esperar un año para que estas interrogantes que deja abierta la primera entrega sean (o no) respondidas. Pero el Dr. Strange parece tener un plan o una idea clara, porque como dice “era la única forma”. Claro, él vio los 14 millones seiscientos cinco mil finales posibles distintos; de los cuales sólo en uno, los Avengers emrgen victoriosos.

Revista OZ

Rodrigo Tisnés es colaborador de Revista OZ, nació en Rocha, Uruguay, escritor, periodista, estudió ciencias políticas, coordina un taller literario en el Centro Cultural Ricardo Rojas, de la UBA.

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