Animaciones japonesas: Susuwataris de Estudio Ghibli

Studio Ghibli es un estudio de animación japonesa de mucha trayectoria. Muchos lo llaman el “Disney” de oriente. Fue fundado en 1985 por Toshio Suzuki, Hayao Miyazaki  e Isao Tkahata (estos dos últimos habían trabajado en la dirección de Heidi y Lupin, entre otros animes). Entre sus películas más conocidas se encuentran Mi Vecino Totoro, El Viaje de Chihiro y El Castillo Vagabundo.

Los Susuwataris, Duendes del Polvo o Makkuro Kurosuke son una creación propia de Hayao Miyazaki. Aparecen en dos películas de Ghibli: Mi Vecino Totoro (1988) y El Viaje de Chihiro (2001).

Los Susuwataris
Los Susuwataris

Son criaturas pequeñas que habitan casas viejas o deshabitadas. Construyen madrigueras invisibles y convierten todo en Hollín o polvo. También se los ha visto en zonas oscuras de los bosques y prados.

Se los ha representado como criaturas pequeñas, redondas y hechas de hollín, con grandes ojos saltones y con delgadas extremidades que (generalmente) están escondidas.

No les gusta el contacto con los humanos ni con la luz. Pero son criaturas inofensivas y tímidas. Tienen la capacidad de desaparecer y reaparecer y de flotar en el viento. Su comida preferida parece ser el Kompeito (un dulce con forma de estrella hecho de azúcar que se suele usar en Japón como terrón de azúcar).

Susuwataris, inspiración y películas

(Alerta de Spoilers)

En una entrevista Hayao Miyazaki contó que en Japón muchos creían en los espíritus, no sólo en los del bosque, sino también diferentes tipos de Yokais: existen espíritus de la cocina, de las escaleras, de las cloacas, de las piezas, etc. Todo tiene un espíritu. Ellos están ahí, aunque no puedas verlos.

Esta fue una de sus mayores inspiraciones a la hora de hacer películas: los espíritus y elementales de la naturaleza.

Los Susuwataris
Los Susuwataris

En Mi Vecino Totoro, cuando Mei Ysatsuki llegan, junto a su padre, a la nueva casa, descubren Duendes del Polvo en ella. Una anciana les explica que ellos se irán porque temen a las risas. Una tradición para expulsarlos de las viviendas es gritar: ¡Makkuro Kurosuke, váyanse o les quitaremos los ojos!

En El Viaje de Chihiro ellos se encuentran trabajando en la caldera de kamaji, en los baños de la bruja Yubaba. Están en otro plano, en el de los dioses y espíritus, donde los humanos no son muy bienvenidos.

Revista OZ

Maximiliano Ezequiel Petazzi es colaborador de Revista OZ, estudiante de comunicación social y letras en la UNLZ, escritor de fantasía y ficción.

 

 

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