Por primera vez, se logra fotografiar un agujero negro

Parece casi de ciencia ficción. ¿Cómo es posible fotografiar un objeto oscuro?, ¿un objeto tan denso, que ni la luz puede escapar de su fuerza de atracción? Se sabe que la luz es el fenómeno natural (y artificial) más veloz existente, de hecho, su velocidad es una constante universal que sirve para medir distancias astronómicas, y sobre las que está firmemente asentada nuestra actual comprensión del Universo, mediante los postulados enunciados por Einstein –y quienes luego siguieron sus estudios- en la Teoría de la Relatividad.

Según esta teoría, nada se puede mover a velocidades superiores a la de la luz en el vacío. Unos 300.000 kilómetros por segundo.

Pero según los postulados teóricos de esta misma teoría, en el Universo existirían objetos de gravedad tan densa, que nada, ni siquiera la luz, sería capaz de escapar de ellos. La gravedad, vale recordar, es una de las 4 fuerzas fundamentales de la Naturaleza, que hace posible que una manzana le caiga en la cabeza a Newton, llevándolo a reflexionar  acerca de por qué le cayó, en vez de salir flotando hacia arriba. Todo cuerpo tiene una masa, y en función de esa masa, tendrán una mayor o menor fuerza de gravedad, pero sólo tiene una magnitud apreciable en escalas astronómicas. Por ejemplo: para escapar de la gravedad de nuestro planeta y viajar al espacio, es necesario alcanzar una velocidad en el entorno a los 10 kilómetros por segundo, esto es lo que se denomina “velocidad de escape”.

El problema con los agujeros negros es que en ellos no existe velocidad de escape posible, porque ni los fotones de luz son capaces de escapar a su gravedad, una vez son atraídos hacia él.

Esto llevó a, que si bien su existencia teórica hacía décadas había sido demostrada, su presencia concreta sólo podía estimarse mediante métodos indirectos, como ser la enorme atracción gravitatoria que ejercen, haciendo que se “traguen” todo objeto (cometa, asteroide, planeta, estrella, etc) que pase cerca de ellos.

Hasta ayer… cuando un grupo de científicos presentó, ante los asombrados ojos del mundo, la primera fotografía de un agujero negro.

Esfuerzo colectivo

Este hito científico fue posible gracias al trabajo coordinado de ocho radiotelescopios situados en diversas partes del mundo (Hawaii, España, Chile, la Antártida, Arizona, México), el trabajo de más de 200 científicos, y una inversión superior a los 50 millones de dólares, todos ellos nucleados en torno a una red de observatorios conocidos como Telescopio del Horizonte de Sucesos (Event Horizon Telescope en inglés)

Se trata de un agujero negro supermasivo, que tiene un diámetro que sería de aproximadamente el triple que todo el del Sistema Solar, y unas 6.000.000.000.000 de masas solares de materia. Está situado en el centro de la Galaxia M87, distante a unos 53 millones de años luz de nosotros, o lo que es lo mismo, además de ver por primera vez un objeto de este tipo, estamos viendo una foto del pasado distante, más cerca de la era de los dinosaurios (65 millones de años atrás) que de la aparición del Ser Humano.

Aunque en nuestra propia galaxia existen agujeros negros, los científicos del proyecto explicaron que fue más sencillo fotografiar este, debido a que no era necesario eliminar la luminosidad de estrellas intermedias, y a que M87 se encuentra inclinada respecto a la Vía Láctea.

La imagen muestra un anillo brillante, de color rojo-anaranjado, el llamado “horizonte de sucesos” que de alguna forma delimita la frontera entre toda la materia que ingresa al agujero y ya no puede salir, y la que aún no ha caído dentro del mismo. Dentro de ese anillo de materia incandescente, lo único que se aprecia es una sombra de forma circular, completamente oscura: el agujero negro.

Einstein, Interstellar y el Ojo de Sauron

La comunidad científica, recibió con lógica emoción la noticia. No sólo es una nueva prueba de que la Teoría de la Relatividad funciona y explica muy bien los fenómenos a nivel cósmico (otra cosa es cuando se la intenta extrapolar al nivel cuántico, el de partículas subatómicas) sino que es el puntapié inicial para realizar investigaciones más precisas, que arrojen respuestas a viejas interrogantes y disparen nuevas preguntas.

A nivel popular, la noticia fue también recibida con emoción y sorpresa. En diversos medios y redes sociales se ha hecho notar que la fotografía, guarda cierto parecido con “Gargantúa” el agujero negro gigante que aparece en Interstellar (Christopher Nolan, 2014), película que contó con el asesoramiento de Kip Thorne, uno de los mejores físicos teóricos de la actualidad; pero no han faltado quienes, lo han tomado con más humor, y han visto en la foto del agujero negro un muy fuerte parecido con el Ojo de Sauron, de la trilogía El Señor de los Anillos.

Revista OZ

Rodrigo Tisnés es colaborador de Revista OZ, nació en Rocha, Uruguay, escritor, periodista, estudió ciencias políticas, coordina un taller literario en el Centro Cultural Ricardo Rojas, de la UBA.

(Visited 19 times, 1 visits today)

Deja un comentario