Despenalización del aborto: la experiencia de Uruguay

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Este martes el Congreso de la Nación comenzó la discusión acerca del proyecto de ley que despenaliza el aborto. En la, aún religiosa y católica Argentina, se trata sin lugar de un hito histórico, y un logro nada desdeñable de organizaciones sociales feministas, diversos sectores políticos, comunicadores y referentes sociales y culturales (el gremio de actrices, por ejemplo) que hayan logrado instalar este debate en la agenda pública.

Como uruguayo, donde el aborto está legalizado desde hace unos años, se me ocurrió que podría ser valioso compartir algunos datos y experiencias de lo que viene sucediendo allá; teniendo en cuenta, que, si bien –como he expresado anteriormente- somos dos pueblos muuuuuuuuuuuuuuy parecidos, prácticamente indistinguibles para un observador extranjero; por otro lado, en ciertos aspectos somos radicalmente diferentes. La relación Iglesia Católica-Estado y el fervor religioso son dos de ellos.

Fue en el año 2012 cuando se aprobó en Uruguay la despenalización del aborto, convirtiéndolo –al mismo tiempo- en materia de política sanitaria de Estado. Nos convertimos, de este modo, en el primer país sudamericano, y el tercero en Latinoamérica y el Caribe (tras Cuba y Guyana) en hacerlo.

Depenalización del aborto en Uruguay
Decidir no es un delito, decidir es un derecho PH: Demian Chavez

De todas formas, hoy en día resulta fácil olvidar que la aprobación de dicha ley no estuvo exenta de polémica y complicaciones.

El proyecto fue presentado por primera vez a mediados del primer gobierno del Frente Amplio y de Tabaré Vázquez (2005-2010), quien vetó la ley luego de su aprobación parlamentaria. Este hecho generó la molestia profunda de muchas organizaciones feministas. Sin embargo, es importante recordar que desde su tiempo como Intendente de Montevideo (1989-1994) había expresado su opinión contraria al aborto, basada en su condición de médico, y su anuncio de que vetaría cualquier ley de este tipo.

Una vez llegado el Pepe Mujica al gobierno (2010-2015), la ley fue nuevamente presentada y aprobada, siendo esta vez promulgada por el Presidente.  No obstante, varias organizaciones sociales y religiosas “pro-vida” promovieron un referéndum contra la ley, iniciativa que fracasó con total éxito al no conseguir las adhesiones populares necesarias.

A partir de 2013, entonces, entró en plena vigencia la Ley 18.897, más conocida la Ley IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo).

Aborto Legal
Aborto Legal

Según datos aportados por el Ministerio de Salud Pública, del 2013 al 2016 –inclusive- se han realizado un total de 34.789 procedimientos de IVE sin registrar una sola muerte materna por los mismos. En el mismo período se registraron 3 muertes de mujeres que abortaron clandestinamente, posiblemente por haber pasado el tiempo límite de las 12 semanas de gestación.

El total de consultas fue de 37.213, ya que en la ley se establece un mecanismo de consulta y reflexión de unos días entre que la mujer concurre a expresar su deseo de interrumpir el embarazo, y que se efectiviza su decisión, por lo que hay un porcentaje de mujeres –poco más del 6%- que una vez realizada la consulta, resuelven continuar con el embarazo.

Respecto a la edad de las mujeres que abortan: 4/5 tienen 20 años o más (28.674) y solo 1/100 es menor de 15 años (311).

En cuanto a la distribución geográfica: aproximadamente el 60% de los IVE’s realizados fueron en Montevideo, y el otro 40% se hicieron en el resto del país.

Precisamente, ahí radica una de las mayores dificultades en la implementación de esta ley, ya que la misma admite la negativa a realizar el procedimiento por objeción de conciencia. Esto llevó a situaciones extremas, como la del departamento (provincia) de Salto, donde todos los profesionales son objetores de conciencia. Esto hace que en la ciudad de Salto, la segunda más poblada del país (100.000 habitantes aproximadamente), no se puedan realizar IVE’s; por lo que cuando una mujer quiere interrumpir su embarazo, se debe coordinar con los servicios médicos de Paysandú, 130 kilómetros al sur, o directamente con Montevideo, a casi 500 kilómetros.

En definitiva, en este breve pantallazo, he querido mostrar algunos de los resultados arrojados por la despenalización del aborto en mi país, con la intención de que pueda servir de insumo para un debate sincero, racional y sin argumentos efectistas, como el de que la despenalización puede dar lugar a una suerte de “delivery” de abortos.

Revista OZ

Rodrigo Tisnés es colaborador de Revista OZ, nació en Rocha, Uruguay, escritor, periodista, estudió ciencias políticas, coordina un taller literario en el Centro Cultural Ricardo Rojas, de la UBA.

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