Reflexión: Sobre el amor al prójimo

En uno de sus encuentros con los escribas y fariseos, Jesús fue consultado sobre el mandamiento más importante a lo que respondió que el precepto principal es Amar a Dios sobre todas las cosas y que el segundo era similar a este, Amar al prójimo como a uno mismo.

Estas dos proposiciones la podemos sintetizar en un simple concepto caridad, mostramos amor a Dios cuando amamos a nuestro prójimo, cuando somos solidarios con aquellos que están pasando por un momento de dificultad, caridad no es limosna.

El nazareno también sentenció que a los pobres los tendríamos siempre, afirmación que sigue vigente y que nos invita a reflexionar sobre nuestra moralidad.

¿Qué nos sucede cuando presenciamos la necesidad ajena? Estamos prestos o desviamos la mirada.

¿Somos capaces de sentir la miseria del otro en nuestros corazones? ¿Podemos caminar por la vida con las manos abiertas o andamos con puños cerrados?

¿Nos hiere el mendigo que extiende su mano? tanto si metemos la mano en el bolsillo buscando el rechinar de unas pocas monedas, o si caminamos altivos que solo tenemos ojos para nosotros mismos, eliminando la realidad que nos circunda.

dar limosna
Dar limosna
EL CLIENTELISMO ESCLAVIZA

En la antigua Roma los patricios, aquellos que pertenecían a la clase aristocrática repartían dinero sobre miembros de la plebe, desposeídos de esos tiempos a los que llamaban clientes. El patricio adquiría mayor prestigio mientras más clientes poseían bajo su protección.  

Patrón – cliente se convertía en una relación de sumisión y servicio, la contraprestación de esta beneficencia era saldada en las convocatorias electorales. No había una verdadera preocupación por los pobres sino fines egoístas, y pensar que mucha gente cree que el clientelismo político es un invento argentino.

Actualmente están de moda las Fundaciones, nos encontramos con artistas, políticos, futbolistas, sindicalistas que se muestran solidarios con los desventurados pero en realidad buscan su propio beneficio ya que esto le permite la eximición impositiva, a la vez que piden ayuda económica a miles de personas que aportan su dinero desinteresadamente.

Jesús también solía acusar a los fariseos de poseer una falsa filantropía, de un amor fingido, de mostrar sus buenas acciones para satisfacer su propio ego y ser admirados por los demás.

Existen personas que muestran al mundo sus actos solidarios y encima se jactan de ello, pero también existen miles de héroes anónimos que únicamente son conocidos por Dios.

La verdadera caridad ESTÁ DESVALORIZADA

A veces somos tan pobres que creemos que ser caritativos es dar dinero. La caridad es brindar nuestro ser, nuestro tiempo, nuestro cuerpo, etc.

La caridad la encontramos en un bombero voluntario que deja su familia para ayudar a un desconocido en desgracia; el amor al prójimo está en ese abuelo que dedica sus noches a cuidar niños prematuros;  un corazón que agrada a Dios lo vemos en esas Mujeres que agrandan su mesa y multiplican sus panes compartiendo lo poco que tienen con aquellos sienten hambre. El amor por el Hombre está en miles de personas que recolectan donaciones día a día y la llevan a cientos de kilómetros donde hace falta una mano y mucho más que algo material, donaciones que se muestran en tv porque el corazón está completo con la alegría impropia, compasión que no se jacta ni se proclama a los cuatro vientos.

Madre Teresa de Calcuta
Madre Teresa de Calcuta

Caridad que no espera reciprocidad, amor que sobreabundan y que contagia, lejos de la mezquindad del mío – tuyo.

Caridad sublime la de Cristo que dio su vida por Amor a la Humanidad sin la necesidad de ser correspondido, con palabras siempre acompañadas con hechos.

Tendríamos que preguntarnos si cuando somos solidarios estamos reflejando el amor de Dios o satisfaciendo nuestro ego.

Revista OZ

Ariel Enrique Biason es colaborador de Revista Oz, profesor en Filosofía, Licenciado en Gestión Educativa, realizó una tesis en Teología.

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