Pascuas: La fiesta de la libertad

Cada año celebramos las pascuas, no sabemos muy bien de que se trata pero lo importante es que haya algo para celebrar, una excusa para dejar de trabajar y salir de paseo por un par de días.

Vemos como las panaderías preparan las roscas pascuales y toda variedad de pastelería, los huevos de chocolates empiezan a inundar cada vitrina disponible y las pescaderías están abarrotadas de toda clase de peces, un “espíritu pascual” parece merodear por las calles.

Huevos de Pascuas
Huevos de Pascuas
¿Qué celebramos en las pascuas?

Las pascuas es una fiesta donde el pueblo hebreo celebra el paso de la esclavitud a la libertad, del desierto de Egipto a la tierra que fluye leche y miel, una celebración y conmemoración al mismo tiempo. Se festeja la emancipación, el rescate del pueblo por parte de Dios pero se recuerda de donde los sacó el Señor, es una celebración donde no abunda la harina, apenas un poco de pan sin levadura, también se comen hierbas amargas como rabanitos, lechuga, perejil, radicheta, etc. para recordar los sinsabores de la esclavitud.

El cordero de la expiación compartido en familia y con el prójimo, la partición del pan y la copa de vino, la oración de gratitud por los favores recibidos.

La pascua dura toda una semana y es un tiempo de reflexión, un período para vaciarse de la cotidianidad y estremecernos contemplando lo infinito. Un momento de análisis donde lo individual sede el paso a lo colectivo, allí donde la comunidad prevalece.

la pascua cristiana

Los cristianos celebran el sacrificio de Cristo que los hizo pasar de muerte a vida eterna, Jesús fue el cordero pascual que quitó los pecados del mundo. Si bien la Pascua cristiana tiene su celebración especial, la misma se recuerda con el sacramento de la santa cena “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.  De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.”

El apóstol Pablo nos invita a que seamos panes sin levadura, hombres humildes, que seamos conscientes de nuestra pequeñez, eliminando todo orgullo, arrogancia y falsa modestia dejando de lado el egoísmo personal y tendamos la mano al hermano hambriento.

Que estas Pascuas sean un punto de inflexión, salgamos de la gula y la glotonería para animarnos al ayuno o a compartir nuestra mesa con el vecino, que nuestros alimentos llenen el alma y no el cuerpo.

Que en lugar de huevos de chocolates podamos endulzar los corazones afligidos con un abrazo fraternal, con palabras de aliento y la mano siempre extendida para el pronto auxilio.

Que dejemos a los peces nadar libremente, no tienen el poder de borrar nuestra maldad cotidiana, la santidad no viene en una lata de atún ni se vende en las pescaderías.

Que de ser simplemente un feriado largo para vacacionar, sea un espacio de autoexaminación, de introspección, de observar las huellas del camino y trazar el rumbo si nos hemos desviado de nuestro destino.

Parafraseando a Bono Vox, sólo comemos y bebemos mientras mañana ellos morirán, ¡reclamemos la victoria que nos dio Jesús un domingo de resurrección! Por lo tanto, si en estos días te sientes oprimido, agobiado, que la vorágine del mundo te asfixia, si tienes hambre de libertad, rompe las cadenas que te atan y ven siéntate a la mesa a compartir la Pascua, a celebrar la libertad que Cristo nos donó.

¡Felices Pascuas a nuestros lectores de Revista Oz!

Revista OZ

Ariel Enrique Biason es colaborador de Revista Oz, profesor en Filosofía, Licenciado en Gestión Educativa, realizó una tesis en Teología.

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