Opinión: El Tango Hoy, memoria y vigencia

Hay en el Tango un perfil evocativo muy fuerte, público acostumbrado a una música que apela a otra etapa de nuestra sociedad, económica, social, política, donde eran posibles, las grandes orquestas, cantores, una resolución escénica, ensayos y actuaciones que los vientos modernistas fueron diluyendo.

Los hechos casi siempre suelen ser contundentes nos fueron apartando de esa situación. Nos ubicaron con su prepotencia en una realidad que a los tangueros (sin generalizar) no logran articular con los nuevos actores musicales poéticos.

Existen fuertes presiones por estancar el Tango en una etapa que, por cercanía (en una franja determinada) con gusto y tradición pertenece a aquellas orquestas de las décadas del 30 40 y 50 a los poetas y músicos que tan bien interpretaron esa etapa y permanecen en lo más profundo y sensible de nuestro acervo cultural.

Son nuestra referencia y la memoria, jornadas de encumbramiento de la música popular que desde un argumento poético- musical expresaron las vivencias de un pueblo ávido de escucharse y ser referenciado.

Lograron ensamblar esa síntesis, orquesta, cantor, poeta, letrista, con un perfil definido, propio y de excelencia. Constituyen sin duda un legado enorme que jamás abandonaremos, son los clásicos, como tales gozan de nuestro respeto y consideración.

Apagar la radio en el 40-50 no nos parece correcto. No lo es. Desde hace muchos años puede 20, 25, jóvenes que llegan desde el rock o lo vivieron desde sus infancias acceden a un espacio diferente, generan una nueva movida que circula en ámbitos menos conocidos, cooperativas, circuitos no convencionales a fuerza de luchar a contrapelo por ser integrados difundidos en una escala que los proyecte como merecen para ofrecer sus proyectos que ya no hablan ni de faroles, ni percantas, de polainas, de chirusas, que no tiene mateos, ni calesitas y la única sortija que les dejaron es la de algún duende que se perdió en una plaza de rejas oscurecidas por el vértigo y la penumbra en años de oscurantismo.

No obstante recogen esa tradición que mencionamos anteriormente y exhiben con actuaciones en diferentes escenarios del país y el mundo desde una alternancia de esas melodías y renovadas aperturas.

A ellos, el apoyo incondicional por sostener un género cuestionado, no incluido en los medios (masivos o no) de difusión.

Quienes con sostenido esfuerzo económico y talento se auto-gestionan, producen sus propios cd, espectáculos, asumen los riesgos que ello significa.

Crecen con renovadas estrofas, nuevos sueños, las mismas utopías, con calles de hollín y humo denso, de heridas viejas y nuevas y primaveras.

De un acontecer de barrio, pero otro barrio, sin corralones, de enormes edificios o casas bajas, tal vez pérdidas de suburbios sin fábricas y laburantes que no trabajan, dolores, angustias, frustraciones. Pero también esperanzas, aquella que siempre sostiene el poeta, el letrista, expresadas en nuevas partituras, melodías más afines a nuestro tiempo.

Milongas, escenarios a lo largo y ancho de nuestro país, no solo Buenos Airess concentra gran parte de ésta Historia que es actual vigente se debería atender, desde Tailandia, Berlín, Estambul, Portugal, Francia, España, Japón, Vietnam, la lista de capitales es muy abundante, casi un grotesco dicepoliano por lo amplia que reciben y acceden al Tango, les resulta atractivo, casi familiar.

Decimos grotesco discepoliano por la cerrazón con la que se mueve el mercado musical del país en relación a nuestro universo de identidad (el Tango).

Los pueblos se expresan con sus raíces, fundamentan con sus cantores, poetas, músicos, bailarines, artistas la razón de su existencia que permanece indisolublemente ligada al corazón de sus gentes.

El Tango es de y para todos los que nos identificamos con una sociedad que defiende valores, eleva a quienes lo expresan, dimensiona un sentimiento crecido en las orillas a principios del siglo pasado, bordeo los suburbios y el centro, inauguró salones, orquestas, pistas y suspiros enhebrando las rutas y caminos de la Patria, saltando mares, océanos, montañas en los andariveles del tiempo con un futuro de renovados cortes, fueyes y nostalgias. Sigue siendo de ese modo aunque muchos pretenden negarlo. Es nuestra convicción y allí estarán, deberían estar destinados los esfuerzos.

Es nuestro tango con la vigencia de siempre al amparo de las más bellas partituras, las de ayer pero las inclusivas de hoy, las voces, la pertenencia que unifica y consolida la irrenunciable defensa del patrimonio cultural de la Ciudad y la Nación.

 

Revista OZ

Norberto Barleand es colaborador de Revista OZ, escritor y poeta, conduce el programa ¨Silbando Bajito¨ que se emite por FM Tango- 92.7, La 2 x 4, Radio de la Ciudad, los días domingo de 15 a 16 hs. Coordinador de eventos de literatura y tango. Miembro de diversas organizaciones que trabajan para difundir poesía.

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