Opinión: Imágenes paganas de ídolos y santos

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Escuchando el famoso tango de Santos Discépolo que reza así, “Igual que  en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches ves llorar la biblia junto al calefón”.  Me llevó a reflexionar sobre las relaciones carnales entre el cristianismo y la mitología de los pueblos vecinos, que aún se puede ver reflejado en sus imágenes paganas.

Si bien, este tema no es exclusivo del siglo XX, la Iglesia permitió el ingreso de la idolatría dentro de sus puertas, mezclando todo tipo de ídolos con tal de ganar adeptos.

Con la necesidad de evangelizar el viejo mundo, el cristianismo se enfrentó con el paganismo grecorromano y al hacerlo se paganizó cambiando las estatuas de Artemisa, Venus o Afrodita por las distintas versiones de la Virgen María; y las de Apolo, Dionisio, Júpiter o Mercurio por la de los apóstoles quebrantando así el primer mandamiento.

Estatua de Venus
Estatua de Venus, realizada por Ponzonelli (siglo XVIII)

La geopolítica jugó un rol importante en este conflicto cultural, los griegos y romanos con un sistema montañoso central que divide al país en varios valles, haciendo difícil la transmisión cultural reflejada en los distintos rituales, en las distintas formas de hacer política y esencialmente en el lenguaje, este último permanece hasta el día de hoy, el italiano que se habla en Florencia no es el mismo de Roma o de Calabria, incluso algunos son más que simples dialectos.

Por el contrario, el pueblo hebreo convivió en el desierto, las doce tribus de Israel se movían juntas, por lo tanto, una sola lengua, un solo verbo, un solo ethos, un único Dios.

La misma estrategia se sigue sosteniendo hasta la actualidad, canonizando a cualquier persona para seducir poblaciones o grupos minoritarios como Ceferino Namuncurá para congraciarse con los mapuches o recientemente a los tres niños indígenas de Tlaxcala en México por el Papa Francisco o coqueteando con cualquier manifestación de fe espontánea.

Niños mártires de Tlaxcala, México
Niños mártires de Tlaxcala, México

Es que el paganismo se introdujo sutilmente como la neblina y se ha hecho tan espesa que ya no podemos distinguir entre santos y pecadores.

Del Dios invisible al merchandising de la Fe

Un relato bíblico muy conocido es el de Jesús entrando al Templo de Jerusalén echando a los cambistas, a los vendedores de ganado y de palomas a la voz de “han convertido la casa de mi Padre en una cueva de ladrones”, transformando la Fe en un negocio. Esta no ha podido escapar al murmullo del mercado, vendiendo todo tipo de espejos de colores, las estampitas de los santos, las velas, crucifijos, estatuas, ni que decir de “las llaves del reino de los cielos”, o agua bendita del río Jordan, todos amuletos que prometen la gracia Divina por un par de monedas. Incluso del acto de Amor más puro que es dar la vida por los demás hemos hecho la más horrible herejía, cambiar el sacrificio de Cristo por un huevo de pascua.

souvenires religiosos
Souvenires religiosos
El poder de las imágenes y objetos

¿En qué sustentas tu fe? ¿Cuántos espejos de colores has comprado? ¿Cuántas cadenas de la suerte has mandado? ¿Estás dispuesto a pagar el precio? ¿Acaso eres de aquellos que sólo quieren migajas y autosugestión? ¿Hemos construido sobre la Roca o sobre arenas movedizas?

Nos movemos como en un estadio primitivo, otorgándole poderes sobrenaturales a los objetos, usamos el nombre de Jesús como una frase de un prestidigitador, la fórmula mágica que nos liberará del caos de nuestra existencia, el talismán que romperá las cadenas del destino.

La humanidad es tan arrogante que ha convertido al Dios invisible en una mercancía lista para envolver en papel de regalo, dejando la verdadera instrucción junto al calefón, quemándose.

Revista OZ

Ariel Enrique Biason es colaborador de Revista Oz, profesor en Filosofía, Licenciado en Gestión Educativa, realizó una tesis en Teología.

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