Elecciones en Bolivia, y Chile en llamas

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Hace un tiempo que el mundo en general parece haber ingresado en un período de profunda crisis política, de tensiones entre extremos, de exacerbación de ánimos y de sustituir la política por debates basados en eslóganes y noticias falsas.

El Brexit, la crisis política en Cataluña, el ascenso de gobernantes de la derecha populista en Estados Unidos, Brasil, Italia y Colombia; la continua y permanente degradación de la situación política y económica de Venezuela, la situación de Nicaragua.

Latinoamérica no escapa a esta realidad convulsionada. Por el contrario, a los casos ya mencionados, hay que agregarle los episodios recientes en Perú, Ecuador, las próximas elecciones en Argentina y Uruguay, las de Bolivia del pasado domingo 20 y las protestas masivas en Chile.

Bolivia, Evo Morales y una polémica re-elección

Vista como el ejemplo exitoso del ‘’Socialismo del Siglo XXI’’ frente a la debacle venezolana, Evo Morales se ha erigido, desde sus inicios como líder indígena cocalero, en el mandatario que más tiempo ha permanecido al frente del gobierno boliviano.

Electo por primera vez en 2006,  Morales, a diferencia de Chávez y Nicolás Maduro, se limitó a nacionalizar sectores estratégicos de la economía nacional: los del petróleo y el gas. Este gesto le permitió al Estado boliviano comenzar a percibir cuantiosos recursos económicos que anteriormente quedaban en manos de las empresas trasnacionales (entre la que se encontraba Petrobras) Recursos que volcó a implementar un ambicioso programa de políticas sociales, apuntando a tres poblaciones fundamentales: mujeres pobres, niños y niñas, y adultos mayores.

En los 13 años que lleva al frente del gobierno, la combinación de políticas sociales con impulso a la actividad económica de sectores como el agroindustrial y el artesanal, ha permitido que la economía boliviana haya crecido a un promedio del 4,9% anual, aunque en los últimos años se ha enlentecido, producto de la desaceleración económica del mundo y la región en particular.

Nunca en su historia la economía boliviana había crecido tanto ni en forma tan sostenidaPero el crecimiento se ha dado en un contexto de caída de la pobreza, que pasó del 33% al 15%, inversiones en infraestructura y logística, y mejora sostenida en todos los indicadores sociales: tasa de alfabetización, mortalidad infantil y materna, y distribución del ingreso. Otro de sus logros ha sido el reconocimiento al carácter plurinacional del Estado boliviano y la autonomía territorial de sus comunidades indígenas.

Su gobierno ha sido tan exitoso, que incluso el poderoso sector agroindustrial de Santa Cruz, la región petrolífera por excelencia y capital económica del país, terminó convirtiéndose en aliada circunstancial del gobierno de Morales, luego de un fallido intento de autonomización.

No obstante, luego de haber resultado electo con comodidad en las elecciones anteriores, esta vez el gobierno, y concretamente la figura de Morales enfrenta ciertas dificultades. En el año 2016 había sometido a plebiscito una propuesta de reforma constitucional que le permitiría presentarse como candidato a un nuevo mandato; sin embargo, dicha reforma fue derrotada en las urnas, aunque por un estrechísimo margen de 51 a 49. En ese entonces parecía cerrada la posibilidad de que nuevamente compitiera por la presidencia. Sin embargo, en 2017, Morales presentó un recurso frente al Tribunal Constitucional, con el argumento de que no presentarse a un nueva re-elección atenta contra sus derechos políticos. Este argumento fue validado por el organismo, y de esta forma pudo presentarse como candidato a un nuevo mandato.

Más allá de lo controversial de la decisión del Tribunal, este intento por obtener un nuevo mandato, ha despertado críticas hacia el mandatario por el personalismo y el poco recambio político que demuestra, en un intento por mantenerse en el poder que recuerda mucho a lo hecho por Chávez en Venezuela.

Con el 95,09 por ciento de las actas ya escrutadas, el partido del presidente Morales suma el 46,86 por ciento contra el 36,73 del principal opositor. El sistema electoral boliviano establece que si se alcanza una diferencia de más del diez por ciento de los votos queda descartado el ballottage.

Revista OZ

Rodrigo Tisnés es colaborador de Revista OZ, nació en Rocha, Uruguay, escritor, periodista, estudió ciencias políticas, coordina un taller literario en el Centro Cultural Ricardo Rojas, de la UBA.

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