El dulce encanto de la memoria: Todo está conectado

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Eran las 3:00 am, había un terrible aguacero y un borracho gritaba:
– Alguien que me empuje!!!!!!!!.
Una señora escucha y despierta al marido:
– Amor, ve y ayuda a ese pobre señor, que de seguro se le quedó el carro atascado y no hay quien lo ayude.
El marido enojado sale al aguacero que no se veía ni madres y en eso grita:
-¡Señor! ¿En dónde está para empujarlo?
Y el borracho contesta:
-¡¡¡Acaa en el columpio!!!!

Los borrachos y el clima son fuente inagotable de chistes y anécdotas, por eso no salimos sin escuchar las novedades del tiempo en la radio.

La radio es una excelente compañía que mantenemos encendida para estar informados y conectados. Marconi se sentía solo y la inventó. Un italiano con onda a quien le dieron el nobel.

Acá la primera transmisión la hicieron los Locos de la azotea en 1920, Susini, Múgica, Carranza y Guerrico,  este, dueño de casa y de la azotea, en  Marcelo T de Alvear 1155. Allí en un espléndido petit hotel frente a la plaza Libertad, una de las más antiguas de la ciudad,  vivía una morena en un rancho, por ello tomó el nombre de El hueco de doña Engracia. Y para 1809 deciden la plaza. En 1822 se llama Libertad, en 1882 se levanta el monumento a Adolfo Alsina (vicepresidente de Sarmiento) y en 1890 se combate allí en la revolución que hicieron los radicales dirigidos por Alem. Ese mismo año se levanta la casa de los Guerrico, obra del arquitecto Fernando Domínguez adonde asistieron a sus fiestas el presidente Alcorta y sus ministros en 1906. Ese año mueren Pellegrini y Quintana. La casa de los Guerrico fue declarada patrimonio histórico.

Para esa primera transmisión eligieron la ópera Parsifal de Wagner que solo escucharon 20 personas.

Parsifal (Richard Wagner) libretto

En 1924 el edificio fue adquirido por la Asociación Biblioteca de Mujeres. La idea de las bibliotecas las impulsó Sarmiento al regreso de su viaje por EEUU, así escribió el libro.

Estos jóvenes inquietos siguieron haciendo de las suyas en 1931 se instalaron en Munro y crearon la productora Lumiton. La primera película fue Los tres berretines, tal vez el lanzamiento de Sandrini. Cuenta la historia de la pasión de los porteños por el tango,  el futbol y el cine. Una familia cuyo padre que vive de una ferretería sufre que sus hijos desatiendan el negocio.

Martín Guerrico fue un marino argentino  Una corbeta misilística de la Armada Argentina lleva el nombre  al igual que una calle en la ciudad de Buenos Aires (Villa Lugano) y un pueblo, en Río Negro.

Otro Guerrico, José Prudencio hijo de Manuel y este amigo de San Martín donó el único daguerrotipo del prócer de 1848 dos años antes de su muerte. Fue su hija, Mercedes, quien logró convencerlo de que posara en París,  el militar se mantuvo inmóvil  para que lo inmortalizaran en sendas chapas de 12 por 10 cm.

Esas imágenes sirvieron de modelo para el cuadro que Mercedes pintó en 1856 y desde 1900, el retrato se expone en la sala San Martín del museo.

Wagner

Finalmente agradecemos las locuras: la de donar un recuerdo de un amigo, inventar la radio , luchar en el sur, hacer cine y transmitir una ópera de un loco genial como  Wagner,  las locuras de Sarmiento, la de San Martin de cruzar tantas montañas y la lista sigue. Tal vez por eso hoy hablamos de ellos, cuando hacemos memoria, porque de músico poeta y loco, todos tenemos un poco.

¿Ha visto?

Revista OZ

Eduardo Agustín Gil es colaborador de Revista OZ, escribe la columna ¨El dulce encanto de la memoria¨. Profesor de Historia, Lic. en Educación de UNSAM, Master en Museología en España, escritor de obras de teatro, cine, cuentos y novelas.

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