El dulce encanto de la memoria: Mateo

¨Ven y sígueme¨. Mateo dejó todo y lo siguió. Así nos cuenta Marcos (el evangelista) como empezó ese singular vínculo de Mateo con Jesús. Era un recaudador de impuestos, una función desagradable para los judíos que pagaban a Roma. Mateo significa regalo de Dios, en hebreo y también le decían Leví. En francés es Matheu y en alemán Mathias.

Mateo también es un tipo de carruaje tirado por un caballo (y adornado con filetes, en el puerto de Buenos Aires) para hacer paseos turísticos. El fileteado es un estilo de dibujar y pintar típicamente porteño, utiliza sombras, simetrías y arabescos, dándole profundidad a las formas que generalmente son hojas, animales y cornucopias (significa cuerno de la abundancia) Es todo un arte en sí mismo. Recuerdo algunos colectivos de mi infancia con la imagen de Gardel  junto a ornamentos propios del fileteado.

Colectivo 109 con la imagen de Gardel
Colectivo con la imagen de Gardel

Mateo también es una deliciosa obra de teatro de Armando Discepolo (hermano de Enrique) y que en 1937 llevó al cine Daniel Tinayre (sí, el de la Legrand) con Luis Arata. Miguel es un cochero que vive en un conventillo y tiene un caballo que se llama Mateo; se siente desdichado porque se va empobreciendo ante la llegada del automóvil que representa el progreso. Dicen que esta obra (de gran repercusión en la época) le da nombre al carruaje del que hablábamos ut supra (más arriba). Nos pinta la sociedad porteña de 1923, es el grotesco criollo.

El conventillo: Lugar de encuentro

El conventillo (diminutivo de convento) era una forma usual de vivienda en América, también conocida como inquilinato y como casa de vecindad. Convento viene del latín cumvenire y significa encontrarse. ¿Qué poético no? Y el  conventillo era, a su manera, un lugar de encuentros de gentes de distintas razas, profesiones y costumbres. Todo eso lo hace atractivo.

La obra “El conventillo de la paloma” de Alberto Vacarezza, es un sainete (género divertido y popular), Paloma es una mujer hermosa que enamora a los inquilinos. Vacarezza describe la época, lugares y personajes como pocos. Quizás su mejor obra sea “Tu cuna fue un conventillo”, una historia de amor entre la paica papusa/ retrechera y rantifusa /y el garabo discreto, verseador y analfabeto/, que trataba con respeto a la dueña del bulín.

Entonces Mateo es evangelista, carruaje, caballo, obra literaria, historia y memoria.

Venga, sígame por este dulce camino de la memoria.

Revista OZ

Eduardo Agustín Gil es colaborador de Revista OZ, escribe la columna ¨El dulce encanto de la memoria¨. Profesor de Historia, Lic. en Educación de UNSAM, Master en Museología en España, escritor de obras de teatro, cine, cuentos y novelas.

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