El dulce encanto de la memoria: Lima que te lima

Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales,
que con sólo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.

Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe, que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria.

Hamlet Lima Quintana

Y uno se va de novio con la vida desterrando una muerte solitaria. Vaya síntesis poética del devenir terrestre  y de la convivencia humana.

La vida en su energía nos lleva, desparrama,  y finalmente nos reconstruye a veces. Y siempre aparece esa gente necesaria, que hacen de un instante un capítulo importante en nuestras vidas. Hamlet Lima Quintana nació en Morón en 1923 compuso canciones que acompañaron al movimiento artístico y cultural denominado Nuevo Cancionero (1962) junto a Tejada Gómez, Mercedes Sosa, Guarany . Falleció el 21 de febrero de 2002, a los 78 años.

Hamlet Lima Quintana

Otro Lima, de nombre Luis, a quien conocí en Alta Gracia me emocionó con su voz de tenor. Recuerdo su versión de Nessum Dorma. Debutó en 1974 en el Teatro San Carlos de Lisboa.  En 1977 hizo su primera presentación en La Scala de Milán como Edgardo en Lucia di Lammermoor de Donizetti y en 1984 en el Teatro Colón reemplazando a Plácido Domingo en Tosca. 

Ha cantado en los principales teatros líricos del mundo, como la Staatsoper de Viena, La Scala de Milan, La Arena de Verona, el Covent Garden de Londres, el Metropolitan Opera de Nueva York, y otros .

En nuestro Teatro Colón, ha interpretado los principales roles de su cuerda, destacándose en Tosca, La Boheme, Werther, L’elisir d’amore, Mefistofele, Faust, y Romeo et Guilliette. Recibió grandes premios internacionales. Vaya desde esta, nuestra columna, el respetuoso y merecido reconocimiento.

Vecino de Luis Lima es Orestes Berta, autodidacta de la mecánica, fascinado por la música pero de los motores y que recibió tres Honoris Causa por las Universidades Nacionales de Córdoba, San Juan y la Tecnológica Nacional. En 1969, en la «Misión Argentina»  participa de las «84 horas de Nürburgring”.

Los Torinos cordobeses se llevaron todos los elogios. Claro el equipo lo dirigía Fangio, y junto a él, los mejores pilotos del país. El chueco (así le decían) fue secuestrado por las fuerzas de Fidel Castro el 23 de febrero de 1958 una estrategia para promover la revolución cubana. Fue el más grande piloto argentino; con cinco títulos mundiales de fórmula uno. Lo superó hace unos pocos años Michael Schumacher.

Volviendo al origen del término Lima los aborígenes decían Rimac para referirse a un río y los españoles lo mutaron por otro de sonoridad muy similar extraído de la geografía ibérica (el del río Limia, transfronterizo entre Portugal y España).

Lima tiene esa mixtura virreinal que atrapa. Al caminar sus calles se siente el siglo XVII vigente en pequeñas costumbres. De esa época es Santa Rosa (si, la de la tormenta) primera santa americana.

¿Se acuerda de Chabuca Granda? Hizo furor en los setenta con  sus valses peruanos. Su tema más conocido  es La flor de la canela seguido por José Antonio,  y Fina estampa.

De Lima, era Hugo Tomás Tiburcio Adelmar Guerrero de Ávila Marthineitz  (1924-2010) locutor y conductor de televisión, usted lo recuerda como el peruano parlanchín. El club de los discómanos, El show del minuto, y Reencuentro. En televisión A solas.

Lima también es una fruta, hibrida, del árbol limero.

Me despido, me quedo trabajando en buscar más  gente necesaria, esa que nos invita a viajar por otras zonas, enciende la ilusión y los rosales  y  nos hace recorrer toda la magia.

¿Ha visto?

Revista OZ

Eduardo Agustín Gil es colaborador de Revista OZ, escribe la columna ¨El dulce encanto de la memoria¨. Profesor de Historia, Lic. en Educación de UNSAM, Master en Museología en España, escritor de obras de teatro, cine, cuentos y novelas.

(Visited 49 times, 1 visits today)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

5 − uno =