El dulce encanto de la memoria: Esculapio

Esculapio es el Dios romano de la Medicina. El símbolo es la serpiente rodeando una vara, porque la serpiente (en las creencias antiguas) podía resucitar a las personas. Se aseguraba que era el Dios de las curaciones, y se le ofrecía un gallo cuando sanaba, de esto se desprende que Sócrates consideraba a la muerte como la curación de las penas humanas. ¿No es hermoso este pensamiento?.

esculapio
Esculapio
Sócrates miró a Critón y le dijo:” ¡No te olvides del gallo para Esculapio!”

Sócrates, griego de Atenas, fue maestro de Platón y éste de Aristóteles. Era de pequeña estatura, vientre prominente, y nariz respingona. Su figura alentaba burlas. A su método de llegar a la verdad se lo conoce como Mayeutica que es la ciencia de asistir los partos (su madre era partera); encontrando coincidencia con esto y con la forma de llegar a la verdad (dar a luz). Este  método inspiró a Lacan para el psicoanálisis y al brasileño Paulo Freire (propiciador de la palabra y el diálogo) en educación.

Mayestática d e Sócrates
médicos históricos

Nosotros en estas tierras tuvimos grandes médicos, desde Argerich, Ramón Carrillo, Favaloro, Houssay, Cecilia Grierrson y la lista es mayor aún. Hoy quiero acercarles a Cosme Argerich que fue médico del ejército de San Martín y un personaje especial.

cosme Algerich
Cosme Algerich

Veamos: participó en las invasiones inglesas como médico (pero cuentan que él curaba a todos incluso a ingleses). Era masón de la logia Independencia, y junto con San Martín participó en el combate de San Lorenzo. Ese día sucedieron cosas que conviene recordar. Un bala mata al caballo de San Martín cayéndole encima y allí -dicen algunos historiadores (otros no dicen nada)- le salvan la vida Baigorria que muere en el acto, y Cabral que lo hace dos horas después.

Al quedar el ejército acéfalo toma el mando el capital Bermúdez, que no logra llevar las cosas a buen puerto y el combate se pone adverso; afortunadamente vuelve San Martín (ya recuperado) para hacerse cargo. Una bala de cañón impacta en la pierna de Bermúdez, que cae. En el convento de San Carlos se les dan los cuidados médicos a todos: a San Martín, Bermúdez y los finales a Cabral.

Convento de San Carlos

Este convento, San Carlos Borromeo es de 1792; obra del arquitecto Juan Bautista Segismundo, el mismo que hizo la Recova de Buenos Aires. En una de sus habitaciones funcionó la primera escuela pública  luego de la Revolución de Mayo.

Esa noche San Martín habla con Bermúdez que se encontraba  triste y abatido porque entendía que había hecho peligrar el éxito. San Martín lo alienta y le resta importancia. Seguramente deprimido se soltó el torniquete y se dejó morir. Quien asistió a todos era Argerich (un hospital del barrio de la Boca lleva su nombre).

Hospital Cosme Algerich
Hospital Cosme Algerich

Ese amanecer los despertó un gallo, como los ofrecidos a Esculapio, sin embargo no todos sanaron y muchos  murieron. Esos fueron enterrados en el convento.

¡Hacer memoria tiene un dulce encanto! ¿No le parece?.

Revista OZ

Eduardo Agustín Gil es colaborador de Revista OZ, escribe la columna ¨El dulce encanto de la memoria¨. Profesor de Historia, Lic. en Educación de UNSAM, Master en Museología en España, escritor de obras de teatro, cine, cuentos y novelas.

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